“Pasado perfecto”, de Fernanda Gutiérrez, en Espacio O: La rebelión aristocrática

En un ejercicio autobiográfico la artista presenta un trabajo desarrollado en los últimos dos años donde cuestiona las normas que regulan la clase social más tradicionalista de la sociedad chilena a través de la educación y la religión, y cómo coartan y perturban la existencia de los individuos sometidos a éstas. Se trata de una reflexión profunda acerca de los roles familiares y sociales de obediencia y sumisión pero también de desobediencia y desacato. La muestra se inaugura el próximo martes 14 de noviembre en la tradicional galería del barrio Lastarria.

Por Verónica Rubio

Publicado el 10.11.2017

Durante toda su trayectoria artística Fernanda Gutiérrez (Santiago de Chile, 1973) ha trabajado en torno a fenómenos de la sociedad chilena, nutriéndose especialmente de sus propios códigos y referentes provenientes del grupo sociocultural conservador y tradicionalista bajo el cual se crió. Desde esa perspectiva cuestiona sus mecanismos coercitivos y su influencia en la formación de individuos sumidos en el prejuicio y el dogma. Principalmente a través de estereotipos que encarnan el poder o bien lo padecen, o símbolos que lo perpetúan, la artista reflexiona sobre este sistema desacralizándolo y reinterpretando códigos sociales acuñados a principios del siglo pasado.

Es así como en “Pasado perfecto” recorre diferentes hitos a través de personajes arquetípicos y símbolos que marcaron su existencia. “Una de la principales conjeturas desarrollada por la artista tiene que ver con el estancamiento conservador de un sector, aunque cada vez más minoritario, de la sociedad chilena, que sostiene un sistema de contención social para su grupo de referencia a quienes controlan jerárquicamente. Estos individuos que ejercen efectos sicológicos devastadores sobre sus afectados, aluden a códigos sociales todavía inscritos en la educación de los inicios del siglo XX. Códigos que provienen muchos de ellos de las tradiciones ortodoxas, agrupaciones religiosas, centros de estudios, de formación militar o partidos políticos. Hoy desde una mirada analítica y social estos códigos fomentan patologías, comportamientos de dominación y manipulación, como figuras tipologizadas; viéndose reflejadas en las conductas escolares de bullying, en las relaciones familiares o en el mobbing laboral, así como la depresión, hasta las conductas sociópatas en sus variantes. Porque en definitiva son formatos de control social y económico, que así como se reproducen en la gran escala de la sociedad, también lo hacen en el círculo más cercano, la familia”, explica Arturo Duclós, curador de la muestra.

 

“Rosario”, de Fernanda Gutiérrez

 

Pasado perfecto

Cada temática planteada en la muestra recoge experiencias de un “pasado perfecto” marcado por la instrucción, el ejercicio del poder adulto, el castigo, la sumisión y la insubordinación. Esos rastros hablan de la represión de la espontaneidad y la práctica de la disciplina basada en la culpa y el dolor.

En este contexto, la muestra se compone de la serie fotográfica Las mujeres del mal, donde la artista encarna a diferentes personajes arquetípicos femeninos de rasgos duros y castigadores, que marcan la vida y generan conflicto y ansiedad. En la obra Gutiérrez se convierte en una hija, una madre, una empleada, o una suegra, las mujeres que la intimidan, castigan y someten. “Ellas simbolizan la represión de lo espontáneo y lo genuino porque ejercen presión a través del deber ser, lo que hace cuestionarme constantemente la veracidad de mi yo y mi existencia”, señala la artista.

Otra pieza expositiva es Tejido para dejar de fumar, una larga maraña concebida para catalizar la ansiedad y lograr superar el hábito del cigarrillo, aparentemente sin éxito. A juicio de Duclós este ejercicio es la práctica extraordinaria de la libertad condicionada.  “De una manera u otra la artista pareciera autoboicotear permanentemente su planeada estrategia de ataque para recordar nuevamente su fingimiento, hay un doble juego que se mueve entre la demanda y la venganza, y por otra parte en los estragos que la misma educación le auto-infringió. Lo que determina su condición de impostora es lo que la sana. Violenta contradicción para un estudio post histórico de la construcción biográfica del sujeto del siglo XXI”, comenta.

Con el trabajo Omnipresencia, un rosario católico cuyas cuentas son globos oculares que vigilan, simboliza el dios omnipresente que penetra y coarta los espacios de intimidad y también los públicos. De esta forma la artista nos plantea que estos códigos forman parte de una ideología de la dominación que es perceptible, tanto desde lo religioso como de lo social. Se trata de una crítica social explícita que se refuerza con el video testimonial Obediencia, que transmite cómo el miedo a la libertad y a lo desconocido, hipotecan la vida de las personas. En otra de las obras, Pasado perdido, un banco escolar con abrazaderas que sujetan los pies, reflexiona sobre lo represivo del sistema educativo y lo mucho que coarta la libertad de pensar y hacer.

Tal como reflexiona Duclós, el trabajo de Fernanda Gutiérrez constituye un profundo viaje desde su biografía, sobre la formación de individuos en sociedad bajo la norma de la tradición, la educación y la religión. Por otro lado cuestiona la verosimilitud del sujeto insurrecto quien se desborda en el caos existencial que conllevan los códigos de comportamiento, derivando al extremo de la impostura. “Vale la pena preguntarse, a propósito de la muestra Pasado perfecto como resistirán estas ideas en el oscilante mundo de las nuevas tecnologías, en el futuro perfecto, donde la culpa y el dolor serán consumidos por nuevos paradigmas. Entonces habrá servido esta reflexión para disolver los atavismos que transporta a la civilización en su enmarañada psiquis”, acota.

 

“Tejido para dejar de fumar”, de Fernanda Gutiérrez

 

Sobre la artista

Fernanda Gutiérrez (Santiago de Chile, 1973) es Licenciada en Artes Visuales de la Universidad del Desarrollo, donde realizó además un diplomado en grabado con el artista Francisco Copello. Estudió pintura y escultura experimental en la San Diego State University, California y ha obtenido varias distinciones entre las que se cuentan la Beca Excelencia Académica de la Universidad del Desarrollo, el premio Dean´s Award de la Universidad de San Diego y la beca EF International Schools, Upsalla College, NJ, USA. Entre sus muestras destacan las individuales“Cómo Dios Manda” (Galería La Sala 2012, Máquina – instalación); y “Frenesí” (Galería La Sala,  2014); y las colectivas “Coplanar en Flúor” y “Four nights ago” (2011, SDSU Art Gallery, San Diego – CA, USA); Teoría de Sistemas”, Performance, Colectivo Hipermercado Casino (2015, MNBA Museo Nacional de Bellas Artes); y “Balmaceda Arte Joven”  (2015, MAC Quinta Normal).

Desde el 14 al 25 de noviembre, en Espacio O, calle Villavicencio Nº 395, tercer piso. Lunes a viernes: 11:00 a 19:00 horas. Sábado: 11:00 a 16:00 horas. Entrada gratuita.

 

Imagen destacada: “Mujeres del mal”, de Fernanda Gutiérrez

 

Crédito de las fotografías: Espacio O