“Salud, persona y sociedad”, de Carlos Montoya-Aguilar: El ensayo que Ceibo Ediciones lanzó en la Filsa 2017

El autor del volumen anunciado es médico, enfocado en la salud pública y en la pediatría. Con estudios de psicología, y postgrados y viajes de estudio debidos a su especialidad -en Estados Unidos y Europa-, fue el organizador del Centro de Demostración de Medicina Integral de Quinta Normal, en 1956, y profesor de medicina preventiva y social, y académico titular de la cátedra de Salud Pública, en la Universidad de Chile. Además, ha sido responsable de planificación en la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra, durante los años 1974-1988, y co-fundador de la división de apoyo a los países más vulnerables, de la misma entidad (la OMS), en 1988-1990, y asesor del Ministerio de Salud de Chile, responsable de su Programa de Equidad (1990-1997), miembro de su Unidad de Estudios (2000-2010), y asimismo, ex presidente de la Sociedad Chilena de Salubridad. También, ejerció como director de la revista Cuadernos Médico Sociales (Chile), y como integrante del Comité Coordinador del Programa de Formación de Especialistas para la Atención Primaria, del ya citado Ministerio de Salud de Chile (2008- 2013). Ha firmado y editado numerosas publicaciones sobre sus áreas de investigación, en el país y en el extranjero. Más recientemente: La Salud dividida y ¿Dónde está nuestra salud y para adónde va?, ambos en Ceibo Ediciones, en 2014 y 2015, respectivamente. Aquí, recogemos la presentación que se hizo de su texto lanzado en la última Feria Internacional del Libro de Santiago.

Por Jaime Sepúlveda

Publicado el 12.11.2017

Con gran satisfacción agradezco al equipo pertinente haber considerado mi nombre en la presentación del libro “Salud, persona y sociedad”, de autoría del Prof. Dr. Carlos Montoya Aguilar, profesional de la salud pública a quien conozco desde hace unos 50 años.

Comienzo por recordar en breves líneas el perfil profesional del Dr Carlos Montoya. Se trata de una persona que ha dedicado su vida a la salud pública, fundamentalmente desde la academia en docencia e investigación y desde la institucionalidad de la salud partiendo por el Centro de Medicina Integral de Quinta Normal en la década de 1950, pasando por el nivel central del Ministerio de Salud y participando como experto a nivel internacional en la OMS, además de formar parte como presidente de la Sociedad Chilena de Salubridad y como ex director de la revista Cuadernos Médico Sociales.

Autor y editor de numerosas publicaciones en su especialidad, las más recientes: La salud dividida y ¿Dónde está nuestra salud y para dónde va?, textos que registran el desarrollo y las contradicciones que ha soportado el actual sistema de salud en los últimos 25 años, y que creo deberían ser lectura obligada de quienes se vinculan a la gestión de políticas de salud en nuestro país.

Señalemos que el Dr. Montoya está permanentemente informado e involucrado en los temas que envuelven el complejo escenario de este campo de conocimiento y práctica que es la salud pública. En sus amplios derroteros ha ido incorporando con rigor metodológico nuevos conocimientos que le permiten tener una visión holística de la disciplina y de su aplicación a los problemas de salud de los colectivos sociales.

Es a partir de estos antecedentes que el autor, siendo un científico autorizado, se atreve a presentarnos en un ensayo: “estos materiales, preparados y utilizados para la explicación y la enseñanza de la salud pública”, los que ha optado por agrupar y definir como: “esquemas de pensamiento” y que abarcan muchos temas , de los cuales ha seleccionado aquellos: “que a su juicio son, junto a otros, indispensables para una comprensión profunda de las causas y soluciones de los problemas que afectan la salud de la población en su hábitat”. Así, los temas que se incluyen en el libro son en ese orden: Antropología cultural y atención de salud, Psicología, Sociología y Salud, Urbanización, Vivienda y salud, Economía y Salud, Política y salud, Administración.

El autor entiende que este ensayo es un producto sujeto a críticas, que pretende servir como herramienta para la reflexión y la práctica de los lectores(as), de quienes espera aporten sus trabajos pensando en una producción colectiva actualizada. Está dirigido a quienes “estudian, piensan e investigan la salud pública” en universidades, servicios de salud y a todos aquellos interesados en aportar a un diálogo crítico sobre temas de salud.

Me he detenido a situar el texto en comento porque deseo comenzar por destacar el espíritu con que presenta el autor su libro: el de una propuesta del pensamiento científico social a someterse a la reflexión y opinión de sus lectores(as). Creo que este es verdaderamente un apasionante desafío porque en nuestra salud pública no se acostumbra abrir debate sobre el significado de acercar los temas de salud a otras disciplinas y en particular al de las Ciencias Sociales.

Muy rápidamente esbozaré los trazos que me parece se destacan en la propuesta teórico, metodológica y de herramienta para la acción que nos presenta el autor. Primero quisiera señalar que mi enfoque al abordar los objetos de salud, que trabaja la salud pública, se hace desde una mirada de las ciencias sociales, y de la sociología en particular, (pertenezco a la corriente de pensamiento de la medicina social). Este enfoque es un tanto distinto de quien partiendo de la salud pública busca integrar los aportes de otras disciplinas, en particular la de algunas de las ciencias sociales… como entiendo sería el acercamiento que creativamente nos presenta el autor. Advierto sobre el prejuicio que me embarga, de que la salud pública (síntesis de muchas disciplinas) puede estar al debe cuando se trata de explorar una aproximación interdisciplinaria o transdisciplinaria que seriamente busque lograr, en el plano epistemológico, comunes marcos teóricos y metodológicos que en una síntesis virtuosa permitirían seguramente auspiciar cambios significativos en el ejercicio intelectual y en la praxis de la salud pública (el autor del prefacio del libro advierte igual preocupación al respecto).

Los capítulos del libro, en general, ofrecen una amplia información y referencias bibliográficas actualizadas, lo que permite sistematizar algunos conceptos y completar la visión y análisis desde otras dimensiones del conocimiento sobre áreas de problema de la salud pública. Estos “esquemas de pensamiento” parecieran de distinta utilidad según el lector sea un salubrista o un profesional médico clínico o de otra profesión de la salud. Para estos últimos vale al menos el aporte de los cuatro primeros capítulos.(esquemas de pensamiento, antropología, psicología y sociología) los demás, tal como se presentan, son a mi juicio más propios de la gestión sanitaria.

Respecto al Capítulo 1 el autor define como “Esquemas de pensamiento” a “la síntesis de postulados y conocimientos asociados a un punto de vista, dirigido a una instancia o sector de actividad dentro del complejo campo interdisciplinario de la salud pública”. Ese enfoque o punto de vista, distinto según cada disciplina, debe saber utilizarse en cada momento (siendo complementarios con otros puntos de vista). Saber salud pública, dice el autor, sería dominar cada esquema de pensamiento y usarlo como instrumento. Los esquemas servirían para comprender y aclarar controversias conceptuales. En la lista de esquemas se mezclan disciplinas o ciencias con conceptos de distinta categoría epistemológica (Antropología, Sociología, Psicología, con: modelos de salud, entorno construido, participación social…). Estimo en este punto que la propuesta de “esquemas de pensamiento” muestra cierta indeterminación conceptual que ameritaría un mayor debate, de manera de controlar el riesgo de llevar a una lectura equivocada de la compleja realidad socio sanitaria y a una práctica un tanto tecnocrática que pudiese no atender a la raíz de los problemas que aquejan a la salud pública, al descontextualizar histórica y políticamente el análisis.

El marco teórico conceptual y metodológico (el paradigma o principio organizador) en el que se mueve el discurso detrás de los “esquemas de pensamiento” no se explicita pero se deduce y permite abrir interrogantes sobre las Escuelas que en las Ciencias Sociales acompañan distintas aproximaciones gnoseológicas al objeto de estudio. Este complejo desafío del conocimiento y praxis de quienes se desempeñan en el campo de la salud pública es de la mayor relevancia. La controversia acerca de los aportes que pueden ofrecer la filosofía, la historia, la antropología, la sociología, la economía política, exige de un debate intelectual que va más allá de las pretensiones del autor pero que sí lo acoge y es una oportunidad que no debiera perderse de vista. En este sentido no es lo mismo aproximarse desde la salud pública a las Ciencias Sociales y a sus diferentes escuelas o paradigmas, que abordar los objetos de salud-enfermedad o las respuestas sociales (políticas, sistemas de salud) desde el prisma teórico conceptual y metodológico de esas disciplinas. Se requiere de una mirada de conjunto, de síntesis que resignifique estos objetos de estudio para darles historicidad y posibilitar el camino de su transformación.

En los capítulos siguientes (II,III y IV) referidos a Antropología, Psicología, y Sociología se hace una síntesis de los principios que se manejan en cada disciplina, sin necesariamente explicitar a que escuela de pensamiento se hace referencia ( objeto de estudio, marcos teórico conceptuales y aspectos metodológicos), lo que conviene subrayar, para poder confrontar y verificar la coherencia científica de cada planteamiento, sobre todo si lo que se persigue es facilitar una mirada integral e interdisciplinaria, desde la investigación y la praxis, sobre el objeto de salud que nos preocupa.

La lógica con que el autor se propone agregar nuevas miradas al objeto de la salud pública parece derivar de su vasto conocimiento y experiencia moviéndose en el quehacer epidemiológico social y en la gestión administrativa y de políticas en el ámbito de la salud. Tal vez por eso la reflexión y propuesta que se nos hace aparece novedosa y provocativa para quienes reclaman herramientas teórico conceptuales más efectivas para abordar la complejidad de este campo de estudio y práctica. Sin explicitar su intención, el autor se detiene en los capítulos iniciales, tal como se señaló, en disciplinas de las ciencias sociales buscando vincular desde la mirada salubrista, los aportes de éstas áreas temáticas a la comprensión de los problemas de salud. Luego desarrolla el esquema de urbanización, vivienda y salud, para seguir con el de la economía de la salud y el de administración sanitaria que aparecen con un carácter más pragmático instrumental para quien se mueve en el campo de la salud pública.

En síntesis, este comentario me lleva a reconocer el valioso aporte que el autor hace para ampliar la mirada en el ejercicio de la gestión en salud pública apoyándose en información y conocimientos provenientes de otras disciplinas y campos de conocimiento (presentadas en los capítulos II a V de su libro) y que se rescatan en los capítulos más propios del hacer del salubrista (VI,VII y VIII) referidos a economía y salud, política y salud y administración sanitaria. El libro abre la interrogante sobre cuál debe ser el espacio para pensar y proyectar el quehacer de la salud pública, espacio donde se puedan encontrar los distintos saberes y actores que contribuyan a explicitar una teoría de lo social y de la salud que permita aproximarse científicamente, a la vez que estratégica y políticamente, a la comprensión de lo que acontece en salud en nuestra realidad nacional, reposicionando con enfoque de derechos, el rol de la ciudadanía como sujeto histórico en este desafío.

Gracias, Dr. Montoya, porque entendemos que su libro motiva y compromete a seguir trabajando en esa perspectiva humanista y liberadora que inspira el hacer de la salud pública.

 

El libro lanzado por Ceibo Ediciones, en la última Filsa 2017