Sueños de un melómano viñamarino junto al mar

El miércoles 27 de diciembre de 2017, se llevó a cabo la undécima versión del Concierto de Año Nuevo que todas las temporadas realiza en la playa de Reñaca la Universidad Técnica Federico Santa María, en conjunto con la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar, en un evento ya se ha convertido en una verdadera una tradición para los habitantes de la Quinta Región y sus visitantes. Valses, polkas y arias de opereta fueron los protagonistas de la cita, que contó con la participación de la soprano chilena Patricia Cifuentes y con la conducción del maestro ruso Denis Kolobov.

Por Carlos Ravest Letelier

Publicado el 6.1.2017

El cierre de la 76° Temporada Artística de la Universidad Santa María, coincidió con el inicio de las actividades de verano de la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar.

En una nueva versión del Concierto de Año Nuevo, a los pies de la playa de Reñaca, antigua Hacienda Las Palmas a fines del siglo XVIII, la Orquesta Festival de Año Nuevo 2018 bajo la conducción del maestro Denis Kolobov, compartió gratuitamente su repertorio musical basado en valses, polkas, y arias de opereta de los compositores Strauss y Lehar.

La masiva concurrencia al espectáculo, puso sobre la mesa un tema subyacente en la sociedad chilena contemporánea: la catarsis social, mediante diferentes estímulos (musicales, audiovisuales, kinestésicos), no parece ser un fenómeno aislado del malestar social. Es más, la catarsis social parece ser la ducha de agua fría, frente a una rabia que se viene acumulado por décadas, producto de la falta de procesamiento existente en las instituciones y en los partidos políticos, a causa de los conflictos sociales.

Eugenio Guzmán en su obra “El malestar de Chile”, postula que la gente no se encuentra molesta con el modelo, sino más bien con las fallas del modelo. El malestar para Guzmán y compañía, más que diagnóstico es una teoría. Los datos insertos en la tercera fase de la modernidad (posfordismo, acumulación flexible) en Chile, nos muestran que el malestar antes que un diagnóstico, y una teoría, es una realidad en expansión producto del ansia de lograr una modernización uniformadora. Como ejemplo práctico, podemos tomar a la agricultura moderna, más destructora de la diversidad ecológica, a la vez menos eficiente energéticamente que las agriculturas tradicionales del sur de México y de los Andes, dejadas a un lado en la carrera por la modernización uniformadora.

Mediante una propuesta interdisciplinaria, el maestro Kolobov nos permitió mirar con perspectiva el malestar en la cultura, sintiendo lo que Freud denominaba “sentimiento oceánico”.  El salario individualizado, la subcontratación, y la informalidad laboral, características del “posfordismo”, quedaron en un segundo plano, frente a la mezcla que lograron la música, la naturaleza y la noche.

La división del trabajo, miraba desde afuera, ahora absolutamente descolocada, como si los planos se hubieran alterado. Los gerentes sacaban los cálculos respecto de cuánto se gastó en infraestructura y en transporte de equipos. Los liceos de excelencia miraban de reojo el espectáculo, un poco desconfiados por no saber el itinerario de la gente que compone la Orquesta Festival de Año Nuevo 2018. La modernidad dormía plácidamente una de sus mejores siestas, hasta que escuchó que el espectáculo era gratuito.

La Tierra olvidó de momentos el temor medieval al vacío, entrando en el magnetismo del heliocentrismo. Confiando en las capacidades de esos seres anónimos que estaban sobre un escenario con vista al mar, ejecutando piezas con una precisión divina, olvidando la linealidad temporal, surgió la ingenua pregunta: ¿No será esta orquesta, una réplica de un coro musical existente en otra parte del Universo?

Si la música es capaz de viajar en el espacio-tiempo, ¿quiénes la están componiendo? Más que seguro que las melodías no provienen de manos del nuevo Presidente de la Sofofa (Larraín Mate), ni de los dueños de las cadenas farmacéuticas en Chile, que en vez de estar preocupados por realmente sanar a la gente, sólo les interesa mantener enfermos a la mayor cantidad de personas posibles.

 

El maestro ruso Denis Kolobov en el reciente concierto de Año Nuevo 2018, organizado en conjunto por la Universidad Técnica Santa María y la Municipalidad de Viña del Mar

 

Crédito de las fotografías: Ilustre Municipalidad de Viña del Mar