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«Alberca del arcoíris»: Los besos sin labios

Una breve narración del escritor chileno —ganador del Premio Municipal de Literatura de Santiago 1989— y el cual explora en el erotismo propio de esa ensoñación surreal y verídica, nacida del deseo subliminado y hecho carne, debido al placer impenitente por la lectura.

Por Walter Garib

Publicado el 1.3.2020

Desnudos se metieron a la alberca, mientras los pececillos se alborotaban al sentir la presencia de la pareja. Almendra y Álvaro, se perseguían impulsados por el frenesí y las ansias de amarse. Nadaban entre caricias, inducidos por el fuego de la lujuria. Se deleitaban observando, cómo los pececillos herbívoros del arcoíris se atrevían a cruzar por entre las piernas de Almendra, buscando su sexo en flor, donde Álvaro había introducido algas de mar.

De aquella audacia inesperada ella asumía el deleite, a causa del cosquilleo alborotador, mientras el amante le lamía los pezones y los pececillos la succionaban. Ahí evocaba la adolescencia cuando sentía voluptuosidad al palparse los genitales de virgen. Jugaba con un mínino y le permitía que le lengüetera los labios que no pronuncian palabras. Si al comienzo la experiencia la perturbaba, concluyó al surgir Álvaro en su vida, quien le introducía gajos de uva en la vagina, que después succionaba con su boca.

Almendra nadaba perseguida por pececillos, el amante y ello la excitaba. Al amanecer despertó aturdida. No había gatito, alberca, pececillos, ni Álvaro. Sí una revista en el velador, donde esa noche había leído este cuento.

 

***

Walter Garib Chomalí (Requínoa, 1933) es un periodista y escritor chileno que entre otros galardones obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago en 1989 por su novela De cómo fue el destierro de Lázaro Carvajal.

 

Walter Garib

 

 

Imagen destacada: Pintura del artista chileno Jorge Milosevic.

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