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[Aniversario] «Cerca del corazón salvaje»: Clarice Lispector y la fundación de su arte

Publicada en 1944 la novela, cuyo título es una referencia a James Joyce, presenta a Juana, una mujer en proceso de individuación, de liberación. Su historia es aparentemente sencilla, por no decir común: la evolución de un personaje femenino desde su infancia hasta su emancipación posmatrimonial.

Por Nicolás Poblete Pardo

Publicado el 16.10.2020

Cerca del corazón salvaje es la primera novela de Clarice Lispector (1920 – 1977), una prematura muestra del virtuosismo que caracterizará toda la obra de la brasilera, escrita cuando la emergente escritora tenía apenas veinte años.

Publicada en 1944 la novela, cuyo título es una referencia a James Joyce, presenta a Juana, una mujer en proceso de individuación, de liberación. Su historia es aparentemente sencilla, por no decir común: la evolución de una mujer desde su infancia hasta su emancipación posmatrimonial.

Los límites de su cotidianidad son cercados por un marido, la amante de éste (que adoptará espesor por el embarazo producto del affaire), sus recuerdos de infancia, la imagen de un peculiar profesor y, principalmente, la toma de conciencia como individuo en este mundo. Su ser es en la naturaleza, en las palabras, en la música, en su cuerpo y en el silencio. Especialmente en el silencio.

Es tal su nivel de fusión con lo espiritual, que Juana llega a pensar que la frontalidad del cuerpo, vivido de manera paroxística, no puede sino ser espíritu. El resultado final es un tipo de iluminación que mezcla animalidad y espiritualidad. Su objetivo místico es llegar a ese estadio donde “nada impedirá mi camino hasta la muerte-miedo”. Allí, traspasada toda barrera, “me levantaré fuerte y bella como un caballo joven”.

La joven Juana es conducida a la casa de unos tíos, una vez que su padre muere. Allí su personalidad comienza a mostrar rasgos idiosincrásicos: en el colegio perturba a una profesora al preguntarle cuál es el objetivo de la felicidad; a su tía la desconcierta al robar un libro. ¿Acaso robar no es malo? ¿Cuándo es malo robar? A esta última pregunta de la desconcertada tía, Juana responde: “Cuando la gente roba y tiene miedo. Yo no estoy ni triste ni contenta”.

Las introspecciones de Juana, que siempre tienden a dirigirse hacia el abismo del silencio, nos permiten vislumbrar su camino vital. Primero tenemos la muerte del padre: “Ahora sabía exactamente que papá había muerto. Ahora, junto al mar donde su brillo era una lluvia de peces, de agua. ¡Papá había muerto de la misma manera que era profundo el mar!, comprendió de repente. Papá había muerto, de la misma manera que no se ve el fondo del mar”.

Siguiente precipicio, el encuentro consigo misma: “¿Con quién podría hablar ahora de las cosas que existen, con la misma naturalidad con que se habla de las otras, de las que sólo están?”. Y, luego, la conciencia respecto a su entorno social: “Las relaciones con las personas se volvían cada vez más diferentes de las relaciones que mantenía consigo misma”.

Lispector maneja la introspección con maestría al compartir observaciones respecto a la vida matrimonial, a nuestros roles sociales, y a la soledad en la que podemos hallarnos detrás de las apariencias más evidentes. La voz narrativa, que utiliza la tercera persona, con entradas auto reflexivas, disecciona a Octavio, el marido: “Él la quería, no para hacer su vida con ella, sino para que ella le permitiese vivir”.

Gran parte de la novela circula en los vericuetos que indagan la insondable relación de pareja, a veces, de manera tragicómica. En un momento Juana acude a Lidia, la amante de su marido, quien está embarazada y, en una conversación de extravagante profundidad, rechaza la idea de Lidia de que toda mujer sueña con el matrimonio: “No es cierto. Yo no pensaba en casarme. Lo más gracioso es que aún tengo como la seguridad de no haberme casado… Creía más o menos eso: el casamiento es el final, después de casarme, nada podrá ocurrirme. Imagínate tener siempre una persona al lado, no conocer la soledad —¡Dios mío!—, no estar una consigo misma nunca, nunca”.

Y en la conversación final con su marido, Octavio, reflexiona: “Todo lo que sé no lo aprendí nunca y nunca lo podría enseñar…”.

Cerca del corazón salvaje, la poderosa primera novela de Clarice Lispector, abre la avenida para un proyecto narrativo único, donde vemos la lucha que acontece entre la palabra y el silencio; donde se cuestionan permanentemente las palabras como herramientas para relatar la experiencia.

Su indagación es profunda en su dirección filosófica. No es casualidad que el nombre de Spinoza, el filósofo de origen sefaradí, haga su aparición entre las páginas de esta novela. La misma Lispector, de origen judío, ha ameritado lecturas que rescatan “resonancias hebraicas”, como señala Basilio Losada en la edición de Siruela.

Es ese cuestionamiento el que le hace apuntar hacia el lugar donde el silencio se teje. Hacer hablar al silencio, al abismo: “Vacío como la distancia de un minuto a otro en el círculo del reloj”.

 

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Nicolás Poblete Pardo (Santiago, 1971) es periodista, profesor, traductor y doctorado en literatura hispanoamericana (Washington University in St. Louis).

Ha publicado las novelas Dos cuerposRéplicasNuestros desechosNo me ignoresCardumenSi ellos vieranConcepcionesSinestesia, y Dame pan y llámame perro; y los volúmenes de cuentos Frivolidades y Espectro familiar, y la novela bilingüe En la isla/On the Island. Traducciones de sus textos han aparecido en The Stinging Fly (Irlanda), ANMLY (EE.UU.), Alba (Alemania) y en la editorial Édicije Bozicevic (Croacia).

Asimismo, es redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«Cerca del corazón salvaje», de Clarice Lispector (Editorial Siruela, 2002)

 

 

Nicolás Poblete Pardo

 

 

Imagen destacada: Clarice Lispector (1920 — 1977).

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