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Aniversario de «Cine y Literatura»: «¿Quién mató a Harry», el Alfred Hitchcock desconocido

Este largometraje de 1955 —producido a partir de una novela corta del inglés Jack Trevor Story— fue parte de una serie de cinco filmes del realizador británico que fueron retiradas de circulación por su director en 1968, al ser este el único y exclusivo propietario de sus derechos de distribución.

Por Gabriel Anich Sfeir

Publicado el 14.8.2020

El nombre de Alfred Hitchcock (1899 – 1980) está indisolublemente asociado al género del suspense. Un obeso británico que comenzó diseñando títulos de películas mudas, para convertirse en uno (si no es el) de los cineastas más estudiados y valorados críticamente, creó imágenes que han quedado grabadas en la retina de los espectadores: espías, persecuciones, asesinatos, ciudades oscuras, escaleras interminables héroes colgando de un edificio o monumento, rubias frías, falsos culpables, etcéteras. A ello se suma la presencia de leyendas del cine clásico americano como Cary Grant, James Stewart, Ingrid Bergman y Grace Kelly, por citar algunos.

Pero en toda su filmografía hay una obra que parece romper con estos esquemas. Se trata de ¿Quién mató a Harry? (The Trouble with Harry), estrenada en septiembre de 1955. Producida para la Paramount a partir de una novela corta del inglés Jack Trevor Story adaptada por John Michael Hayes (quien escribiría para Hitchcock Rear Window, To Catch a Thief y The Man Who Knew too Much), no fue un éxito de taquilla en los Estados Unidos, aunque obtuvo el favor de la crítica americana y europea. François Truffaut relata en su mítica entrevista a Hitchcock (El cine según Hitchcock, Alianza Editorial) que Harry se mantuvo seis meses seguidos en la cartelera de una pequeña sala de cine de los Campos Eliseos en París. El propio Hitchcock admitió haber realizado este filme con plena libertad, tratando de romper con los clichés: “Saco el melodrama de la noche oscura para llevarlo a la luz del día”.

A diferencia de los otros filmes realizados por el maestro del suspense, Harry… tuvo un bajo presupuesto (poco más de un millón de dólares de la época) y fue rodada fundamentalmente en exteriores en Vermont (fotografía en Technicolor de Robert Burks), con los interiores en un gimnasio local adaptado como estudio. Fue además la primera colaboración entre Hitchcock y Bernard Herrmann, compositor americano que creó la música de todas las películas del maestro hasta Marnie (1964).

The Trouble with Harry fue parte de una serie de cinco películas de Hitchcock que fueron retiradas de circulación por su director en 1968 (las Missing Hitchcock), al ser él el propietario de sus derechos de distribución. Aparte de Harry…, éstas eran La soga (Rope, 1948), La ventana indiscreta (Rear Window, 1954), El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew too Much, 1956) y Vértigo (Vertigo, 1958). En 1983, después de negociaciones con la Universal, la familia de Hitchcock autorizó su distribución y reestreno en cines, todas terminando por ser aclamadas por la crítica y objeto de restauraciones. Y es Harry… una de las obras de Hitchcock que más se benefició de este redescubrimiento, siendo una de las películas más influyentes en el género de la comedia negra.

Esta vez Hitchcock sale de las ciudades y ambientes de glamour o lumpen para llevarnos a un mañana otoñal en el pueblo ficticio de Highwater, Vermont. En el bosque yace el cadáver de Harry Worp, recientemente fallecido y vestido de forma impecable. ¿Quién es? ¿Cómo murió? ¿Quién es el responsable de su muerte? ¿Qué debe hacerse con el cuerpo? Son las interrogantes que deberán resolver los vecinos de Highwater, tranquila localidad en que nada sale de lo normal.

Así, el retirado capitán de barco Albert Wiles (Edmund Gwenn) creerá que fue él quien mató a Harry mientras cazaba, aunque en verdad sólo disparó a un conejo. El incomprendido artista abstracto Sam Marlowe (John Forsythe) no logra vender sus cuadros a los pocos automovilistas que pasan por Highwater y se pone a retratar el cadáver de Harry. Jennifer Rogers (Shirley MacLaine, en su primer rol en la pantalla) es una joven viuda cuyo primer matrimonio fue con Harry, quien pasaba por el pueblo para discutir con ella. La solterona Ivy Gravely (Mildred Natwick) es una parroquiana del lugar que repelió un ataque de Harry en el bosque, por lo que ella cree haberlo matado también, a la par que coquetea con el capitán Wiles. Pero todos ellos son inocentes y no parecen inquietarse ante la aparición del cuerpo del mentado Harry.

La culpabilidad aparece de esta manera como uno de los grandes temas abordados en la obra de Hitchcock. Proveniente de una familia católica irlandesa en Londres y educado en colegios jesuitas, Hitchcock proyectó un sentimiento de culpabilidad por los hechos ajenos, así como la tensión entre el bien y el mal. Cuando se comete un delito, todos son potencialmente sospechosos y deben probar su inocencia. Los personajes de Hitchcock son personas comunes y corrientes que se ven involuntariamente envueltos en crímenes y otras transgresiones morales, de las cuales deberán salir a como dé lugar.

Recordada es la anécdota de Hitchcock de cuando tenía cinco años y cómo, llevando un recado a la policía, fue encerrado por algunos minutos en el calabozo de la comisaría para advertirle de “lo que les pasa a los niños malos”. En Harry…, la desconfianza de Hitchcock por las autoridades se manifiesta en la figura del teniente de sheriff Calvin Wiggs (Royal Dano), antipático policía que gana su sueldo por detención realizada y que tiene la oportunidad de perseguir a los vecinos por el inexistente crimen de Harry. La inocencia de los niños también está presente con el pequeño Arnie (Jerry Mathers), hijo de Jennifer quien descubre el cuerpo mientras pasea por el bosque con su escopeta de juguete.

Las aventuras de estos vecinos son absurdas y están cargadas de un ácido humor negro. Highwater es reflejo de la conservadora sociedad americana, reticente a lo que la pueda sacar de su zona de confort: pintores abstractos, madres solteras, adultos mayores rehaciendo su vida amorosa. Un vagabundo se lleva puestos los zapatos del difunto mientras un médico miope tropieza con el cadáver para seguir leyendo mientras camina por el campo.

Los diálogos son enormemente divertidos, como la señorita Gravely preguntándole al capitán Wiles mientras éste arrastra el cuerpo de Harry: “¿Cuál es el problema, capitán?” (para Hitchcock, su frase favorita de toda su filmografía). Pero los personajes brillan por su humanidad, todos ellos con expectativas de encontrar una vida mejor, tanto para ellos como para la comunidad en que viven. Ejemplo de ello es el millonario que se ofrece a comprar los cuadros de Sam y las “peticiones” de los vecinos que pone el joven artista como precio.

Hitchcock se mantiene fiel a su estilo aún con una comedia como The Trouble with Harry. Un concepto fundamental en su cine es el MacGuffin, ese objeto o evento irrelevante en sí, pero vital en las acciones y motivaciones de los personajes; en suma, lo que hace la historia siga su curso. Es el caso del microfilme con secretos gubernamentales en Intriga internacional (North by Northwest, 1959) y la fuga de Marion Crane en Psicosis (Psycho, 1960). Pero en Harry el MacGuffin es el cuerpo de Harry Worp.

Una visita muy molesta une a un grupo de personas (trabajo en equipo, con amistades y enamoramientos entre medio) que debe deshacerse del cadáver si no quieren ser apuntados como culpables de un hecho en el que no tienen responsabilidad alguna. La naturalidad de enterrar un cuerpo puede despertar sospechas desagradables, así como exhumarlo y volverlo a enterrar, si es que se tratara de salir de un problema que parece simple.

Como siempre, las apariencias engañan.

 

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Gabriel Anich Sfeir (Rancagua, 1995) es egresado de Derecho de la Universidad de Chile y ayudante en las cátedras de Derecho Internacional Público y Derecho Comunitario en la misma universidad. Sus principales aficiones son la literatura policial y el cine de autor.

 

 

 

Tráiler:

 

 

Gabriel Anich Sfeir

 

 

Imagen destacada:  The Trouble with Harry (1955).

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