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Poemario «Antuco»: El desprecio y la indiferencia por la vida en el Ejército de Chile

El libro de versos escrito a cuatro manos por Carlos Cardani Parra y Carlos Soto Román, se inscribe de lleno en lo que conocemos como poesía documental, la que también consiste en que el o la poeta se alejan del lirismo íntimo para acercarse a los elementos, hechos y fenómenos pertenecientes a la realidad social, colectiva, histórica o política de la tragedia militar que enlutó al país en 2005.

Por Ramiro Villarroel Cifuentes

Publicado el 24.1.2020

Documental. Cine. La llegada del tren a la estación. Roma ciudad abierta. John Ford filmando La batalla de Midway. La batalla de Chile. La funa de Víctor Jara. Documental.

El documental nace y encuentra terreno fértil para propagarse en la indagatoria, captación y exposición, desde un punto de vista particular, de la realidad. Este género cinematográfico, diferente a la ficción y a la animación, se nutre de distintas fuentes de información y de registros, los que son organizados para destacar así un aspecto de hechos ocurridos y que son o pueden ser significativos para una comunidad.

Es así que la poesía toma estas premisas y las incorpora a sus prácticas, cuyos antecedentes los encontramos preferentemente en autores norteamericanos del siglo XX como son Charles Olson, con su libro Los poemas de Maximus; Ed Sanders, con Investigative poetry o Charles Resnikoff, que en el año 1934 publicara Testimony: The United States 1885-1890, del cual el poeta chileno Jaime Pinos refiere que: “recurre a fuentes judiciales para restituir el testimonio de gente común y corriente cuyas experiencias, la mayoría de las veces signadas por el conflicto o la violencia, dibujan el trayecto de un país y de una época”.

De la misma manera en Chile podemos encontrar exponentes de verdadero vuelo como Fanny Campos con su libro Ruleta rosa (LOM, 2019), en que trata testimonios ficcionados sobre la base de hechos realmente ocurridos, conforme a la información extraída de la página oficial del Sernam y de la prensa; a Guillermo Riedemann con su nueva entrega De la vida cotidiana (Inubicalistas, 2019) donde en uno de sus capítulos, El cuerpo de los hechos, se refiere a circunstancias relacionadas con la detención y desaparición de personas opositoras al golpe cívico militar de 1973, datos que fueron tomados de la publicación ¿Dónde están?, tomo 4, realizada por la Vicaría de la Solidaridad del Arzobispado de Santiago en marzo de 1979 y también del sitio web www.memoriaviva.cl; o Jaime Pinos, cuyo libro Documental (Alquimia 2019), es un verdadero portento poético que ahonda en los efectos de la revolución neoliberal chilena, la que ha afectado tanto al pueblo de Chile, a la ciudadanía y a la dignidad de la misma, a costa de la clase política coludida en contra nuestra.

Lo primero que encontramos al abrir este libro es una marcha llamada Marcha Montenegro que habla de “la montaña a conquistar” (5) que, a poco avanzar en el texto, se transforma en una marcha maldita. Desde el regimiento N°17 de Los Ángeles, en el marco de instrucción militar de montaña: “niños juegan a la guerra” (17) con el objeto de que esos conscriptos se acerquen: “al concepto de moral militar” (20), donde los oficiales a cargo llevan por el camino de la muerte a jovencitos recién entrados en la adultez: “especialistas en alta montaña recomiendan al mayor Cereceda/ no hacer la marcha/(…) el Mayor escucha, pero no recula/ los instructores vuelven a sus tropas/ órdenes son órdenes” (30). Se hace dramático: “el viento blanco bajo el cual caminan los conscriptos” (61), los cuales comienzan a caer. Se congelan. Los oficiales comentan que: “el cuerpo es una máquina de guerra, un recurso militar” (105), cosa que falla absolutamente si extrapolamos estos conceptos a un cuerpo colectivo, producto principalmente del desprecio e indiferencia de la parte conductora de esa maquinaria hacia la vida de esos conscriptos que quedan a su suerte; gran parte de ellos pertenecientes a la clase baja o pobre del país, en su mayoría hijos de pobladores, campesinos y agricultores de la región del Biobío.

Ese cuerpo funcional, en el caso militar, nunca es individual: “la mayoría muere en posición fetal” (108), eso, producto de: “la fragilidad de las células y su estructura cristalizándose/ al ritmo del leve murmullo de la nieve que cae ignorante” (128). En esta misma tónica e irresponsablemente: “el coronel a cargo del regimiento dirá después/ la tragedia fue una prueba donde sobrevivieron los más fuertes” (129). Es la mentira la que llega a los medios. Después de la tragedia las familias de los conscriptos llegan al regimiento y comienzan las labores de búsqueda en la nieve. Se encuentran varios cuerpos. Las autoridades se hacen presentes en uno de los velatorios. Duelo nacional decretado. El escalafón de responsabilidad va desde el Presidente hasta el sargento, los que obtienen, si es que acaso, sanciones irrisorias. Comienzan las ceremonias de conmemoración de la muerte. Los diagnósticos y síntomas de los sobrevivientes indican secuelas psicológicas y stress postraumático. Todo termina con las autoridades instruyendo el 18 de mayo como el día del soldado conscripto. “No fueron héroes” (187).

El libro Antuco, escrito a cuatro manos por Carlos Cardani Parra junto a Carlos Soto Román,  se inscribe de lleno en lo que conocemos como poesía documental, la que también consiste en que el o la poeta se aleja del lirismo y la poesía íntima para acercarse a los elementos, hechos y fenómenos pertenecientes a la realidad preferentemente social, colectiva, histórica o política, entregándonos un punto de vista sobre esta tragedia.

Este libro es un gran poema compuesto de himnos, marchas, instrucciones, mapas, citas bíblicas, indicadores de corte científico, declaraciones y titulares de prensa, sobre todo lo cual se tiende un frío manto de nieve, desde donde asoman fórmulas, gráficos y diagramaciones que nos conducen por los caminos de la muerte. Este libro, que narra la tragedia de Antuco, en un claro afán experimental nos hace más sentido que nunca porque trata del abuso de poder que se ve potenciado por el entorno temporal y contexto en el que nos encontramos como país, como nación, libro que goza de un elemento literario fundamental en estos tiempos que es el trabajo de y sobre la memoria. ¿Cómo olvidarlos?:

“Como si fuera un tronco de madera

O la pieza averiada de una máquina

O tal vez un canal de carne

Dos soldados en esquí

Arrastran por la nieve

A un compañero muerto

Envuelto con mantas

Amarrado con sigas

Parece más una encomienda

Que el cuerpo de un conscripto.

 

Las huellas que deja este traslado son inolvidables

Las marcas diagonales de los esquíes

Como cortes o cicatrices en la espesura

Y un interminable borrón al medio del camino

Justo al centro de la memoria” (138).

 

Ramiro Villarroel Cifuentes (Temuco, 1974). Escritor, poeta, ensayista y crítico literario, también se desempeña en la producción ejecutiva de actividades culturales en distintos formatos y géneros principalmente en Temuco y la Araucanía.

 

«Antuco» (Taller Lorkokran, 2019)

 

 

Ramiro Villarroel Cifuentes

 

 

Imagen destacada: Tragedia militar de Antuco en 2005.

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