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«Beautiful days», de Joyce Carol Oates: Hombres crueles y mujeres masoquistas

Como es ya habitual en sus colecciones de cuentos (“serios”, no como sus colecciones de historias de terror y suspense, publicadas por Mysterious Press), éstos comienzan con un determinado realismo y, a medida que avanzamos en la lectura, encontramos narraciones que se acercan a lo supernatural o la ficción especulativa, cosa que observamos en las últimas creaciones. Lamentablemente, todos esos títulos resultan «bastante tirados de las mechas». Es como si la célebre escritora estuviera intentando experimentar en terrenos sobre los que para nada fructifica (como sí lo hace, por ejemplo, Margaret Atwood). ¡Así y todo, espero con ansias su próxima entrega!

Por Nicolás Poblete Pardo

Publicado el 18.4.2018

Soy un gran admirador, fanático realmente, de Joyce Carol Oates (Nueva York, 1938), y he seguido su carrera a lo largo de varias décadas, siempre sorprendido por la amplitud temática, su capacidad de transformarse en ventrílocuo de las más diversas voces: desde la encarnación de lo que vendría a ser Marilyn Monroe, cuando ella era Norma Jean Baker, hasta la estrambótica representación de un asesino en serie, en “Zombie”, inspirado en casos tan extremos como el de Jeffrey Dahmer, quien camelaba jóvenes (principalmente afroamericanos) para llevarlos a su casa, abusar de ellos, torturarlos, probar su carne y hasta practicar lobotomías caseras.

Es evidente que cuando se tiene un corpus de más de 100 publicaciones, algunas de estas serán irregulares o repetitivas. (Y no necesariamente es un desgaste cronológico, como demuestra su tremenda última novela “Un libro de mártires americanos”). Es lo que ha venido ocurriendo con algunas de sus entregas de este último tiempo. Con un ritmo aproximado de tres libros al año, Joyce Carol Oates comienza a mostrar tics monótonos, metáforas ya usadas innumerables veces y personajes que empiezan a confundirse unos con otros: es lo que ocurre en su última colección “Beautiful days”.

“Beautiful days” también podría llamarse “Hombres crueles/mujeres masoquistas”, pues varios de los relatos giran en torno a esta dinámica, algo que hemos visto en un sinnúmero de narraciones previas (como “Rape: a love story”, “Marya: a life”, o en notables relatos de sus colecciones “Heat” o “Where are you going, where have you been”). Por otra parte, su abordaje en torno a lo afroamericano, en el cuento “Except you bless me” resulta un poco caricaturesco en su representación de esta etnia, algo que sí había logrado concretar con sutileza en “Black girl/White girl” y también en “The sacrifice” (en ambas novelas hay documentación histórica que sustentan sus tramas).

Otra desagradable sorpresa que encontramos en esta colección es “Donald Barthelme Saved from Oblivion”, donde dirige un evidente ataque hacia el escritor (asociado al movimiento postmoderno), sin siquiera cambiar el nombre, algo semejante a lo que hizo con Robert Frost en una colección anterior (“Mágico, sombrío, impenetrable”), donde una improbable entrevistadora termina humillando al poeta y degradándolo tanto en su aspecto físico como en su comportamiento moral, audacia que le costó muchísimas críticas y alegatos por parte de seguidores y familiares del renombrado poeta. El pintor Balthus también queda como chaleco de mono en esta colección; un perverso y sádico artista que explota a bellas muchachas, encerradas en un castillo de Europa del Este (en el cuento “Les beaux jours”—de donde surge el título de la colección).

Como es ya habitual en sus colecciones de cuentos (“serios”, no como sus colecciones de cuentos de terror y suspense, publicadas por Mysterious Press), éstos comienzan con un determinado realismo y, a medida que avanzamos en la lectura, encontramos narraciones que se acercan a lo supernatural o la ficción especulativa, cosa que vemos en los últimos relatos: “Fractal”, que habla de dimensiones desconocidas, en un encadenamiento verdaderamente inverosímil o “Undocumented Alien”, donde un estudiante africano en una universidad gringa sufre una serie de vejámenes en torno a su condición de inmigrante. El último relato arroja indirectas a un presidente despótico (¿Trump?) que debe pagar sus culpas en una atmósfera fúnebre. Todos estos relatos resultan, lamentablemente, bastante tirados de las mechas. Es como si Oates estuviera intentando experimentar en terrenos en los que no fructifica (como sí lo hace, por ejemplo, Margaret Atwood). ¡Así y todo, espero con ansias su próxima entrega!

 

Los relatos de «Beautiful days» (2018), de Joyce Carol Oates, todavía no traducidos al castellano

 

 

Crédito de la imagen destacada: Marion Ettlinger

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