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[Columna] Las tres identidades de Fernando Pessoa

El autor portugués es un poeta singular, y el hecho mismo de haber creado tres heterónimos, escritores independientes con su propia historia y estilo (Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro), lo vuelve un artista imprescindible, y el cual nos impulsa a ir más allá del verso que tenemos enfrente, y quien obliga a degustar, a disfrutar y a valorar la experiencia estética misma de su lectura.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 8.1.2021

Acabo de terminar de leer el texto poemas de Fernando Pessoa (1888 – 1935), publicado por la editorial Letras Vivas en la ciudad de México, en una edición bilingüe, con traducción de Miguel Ángel Flores y una portada singular de Elías Nahmad Sittón, quien además se hizo cargo del cuidado de la edición, la cual es del año 1997.

El texto recoge una selección de poemas de Fernando Pessoa y sus tres heterónimos reconocidos: Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Alberto Caeiro.

La colección que este texto nos ofrece es variada y la lectura de los poemas de Pessoa y sus heterónimos es siempre sugerente, sobre todo si se les lee con la debida calma, sin prisas y, de forma casi detenida, sin que nada nos importe o perturbe a nuestro alrededor.

Fernando Pessoa, como muchos de ustedes saben, es un poeta singular, el hecho mismo de haber creado tres heterónimos, poetas ellos independientes, con su propia historia y estilo, lo vuelve un autor imprescindible, un artista que nos impulsa a ir más allá del verso que tenemos enfrente, que obliga a degustar, a disfrutar y a valorar la experiencia misma de su lectura.

Pessoa es, en su mayor parte, un poeta de textos breves, estos poemas son, sin embargo sumamente intensos y demandan del lector, una concentración y una dedicación plena para saborearlos y sacar el máximo placer de su lectura.

Para ser honesto, desconozco qué tanto se lee hoy en día a Pessoa y más en nuestros países, pero me parece que el poeta portugués es un poco como nuestro César Vallejo, un escritor al que tenemos que acercarnos y buscarle la forma de entrar en su universo poético, que no es fácil y requiere tiempo, constancia y esfuerzo, pero una vez que pasamos ese umbral, su obra nos fascina y nos deleita de principio a fin.

Recuerdo que cuando estaba leyendo El año de la muerte de Ricardo Reis de José Saramago, leí a un crítico que afirmaba que el Nobel se había atrevido a tomar uno de los heterónimos de Pessoa para su novela, y que esto había sido muy audaz de su parte, pues Pessoa todavía a principios de los años 80 no gozaba de popularidad en Portugal, y no sé si hoy en día goce de popularidad, no la tuvo en vida, puede que no la tenga 100 años después.

Lo que sí sé es que Pessoa es un poeta imprescindible, por su singularidad y porque, le puedo asegurar, que muy pocos autores nos llegan a enriquecer tanto con su lectura como lo hace él.

A continuación copio cuatro poemas, uno de Pessoa, otro de Campos, otro de Reis y el último de Caeiro.

Debo advertirle al lector que en toda traducción se pierden detalles de la versión original, en este caso se pierde, algunas veces, la rima. También debo de decir que los poemas de este libro son de los más conocidos que hay del poeta portugués.

 

Autopsicografía

El poeta es un fingidor.

Finge tan enteramente

Que hasta finge que es dolor

El dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe,

En el dolor leído sienten bien,

No los dos que el poeta tuvo,

Pero solo el que ellos no tienen.

Y así por las vías rueda

Gira, para entretener la razón,

Este tren de cuerda

Que se llama corazón.

Fernando Pessoa, 1-4-1931.

 

CUANDO me miro no me percibo

Tengo tanto la manía de sentir

Que me extravío a veces al salir

De las propias sensaciones que recibo.

El aire que respiro, este licor que bebo

Pertenecen a mi modo de existir,

Y nunca sé como he de concluir

Las sensaciones que a mi pesar concibo.

Ni nunca, propiamente, reparé

Si en verdad siento lo que siento. Yo

¿Seré tal cual como me parezco? ¿Seré

Tal cual me juzgo verdaderamente?

También ante las sensaciones soy un poco ateo,

No sé bien si soy yo quien en mí siente.

Álvaro de Campos , 8-1913.

 

COMO si cada beso

Fuera de despedida,

Cloé mía, besémonos, amando.

Tal vez ya nos toque

En el hombro la mano que llama

A la barca que no viene sino vacía;

Y que en el mismo fardo

Ata lo que fuimos mutuamente

Y la ajena suma universal de la vida.

Ricardo Reis, 17-11-1933.

 

IX

Soy un guardador de rebaños.

El rebaño es mis pensamientos

Y mis pensamientos son todos sensaciones.

Pienso con los ojos y los oídos

Y con la manos y los pies

Y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla

Y comer un fruto es saberle el sentido.

Por eso cuando en un día de calor

Me siento triste de gozarlo tanto,

Y me acuesto en la yerba,

Y cierro los ojos calientes,

Siento todo mi cuerpo acostado en la realidad

Sé la verdad y soy feliz.

Alberto Caeiro

 

***

Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es escritor y profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos, además de redactor permanente y miembro del comité editorial del Diario Cine y Literatura.

 

Edición mexicana que data de 1997

 

 

Sergio Inestrosa

 

 

Imagen destacada: Fernando Pessoa.

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