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[Columna] Réquiem para un hombre vivo: Juan Guzmán Tapia

No me malinterpreten, esto no es un homenaje, es constatar un hecho, en lo concreto, si estar presente es morir al pasado y sacrificar el futuro, decir ahora equivale a decir siempre: moriremos de tiempo en tiempo y de vez en vez.

Por Víctor Ilich

Publicado el 12.2.2021

Algunos sostienen que las casualidades no existen. Otros afirman que si Dios existiese, no sería un Dios de muertos. La paradoja, al parecer, es que morimos.

Juan Guzmán Tapia advirtió una tesis en el poemario Réquiem para un hombre vivo, que hace años presentamos en Santiago y cuya segunda edición preparamos este año.

Y cito textual: “Esta obra, a mi manera de percibir, presenta una tesis en su parte: ‘Bosquejos del dolor’. Y más, precisamente, en ‘La prueba’…: ‘¡Morirás de tiempo en tiempo/ y de vez en vez!’”.

Interesante observación la que destaca, ya que no faltan tampoco quienes hacen de morir un estilo de vida. Morir a sí mismos, para hallar la vida. Otra paradoja. Y si morir a nuestro egoísmo es el camino hacia la vida abundante, no debe ser fácil morir. Nunca lo es.

El día que presentamos el libro aludido fue un día de lluvia en Santiago de Chile, hacía frío. Estaba obscuro. Juan Guzmán Tapia viajó junto a su esposa desde el sur de Chile para estar presente.

Ese día, previo a nuestras palabras de presentación, se interpretó parte del Réquiem de Fauré, específicamente, Libera me. Fue estremecedor.

Nos acompañó en dicha presentación Carlos Aránguiz Zúñiga, quien también viajó esta vez desde Rancagua para estar presente.

Al terminar dicha presentación, el día me pareció menos frío y obscuro. Advertí otra tesis: que cuando algo nos apasiona, morimos. No nos importan las distancias, ni la lluvia nos preocupa. El tiempo, que es relativo, se hace eterno.

Y si es cierto que las casualidades no existen, es llamativo comprobar cómo dos jueces que compartieron el camino de la justicia, un camino cuesta arriba, el mismo año iniciaron otro camino más alto: el camino de ser y hacer memoria.

Hoy he sido tentado a no creer en las casualidades. Conocí a Juan Guzmán Tapia el día que se presentó el libro Jueces en la literatura chilena contemporánea. En dicho texto participan Roberto Contreras Olivares y Juan Mihovilovich, y quizás no sea casualidad nada de lo que hemos hecho. De ser así, ejemplo tenemos para seguir apasionados.

Y si es cierto que la pasión es un fuego incandescente como un beso a la novia bajo la lluvia, mantener ese fuego vivo, en todo caso, es materia de otro réquiem. ¡Qué paradoja!

No me malinterpreten, esto no es un homenaje, es constatar un hecho, en lo concreto, si estar presente es morir al pasado y sacrificar el futuro. Decir ahora equivale a decir siempre: moriremos de tiempo en tiempo y de vez en vez.

 

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Víctor Ilich nació en Santiago de Chile en 1978. Egresado del Instituto Nacional y de la Escuela de Derecho de la Universidad Finis Terrae, en la cual estudió becado. Abogado y juez de garantía en la Región de O’Higgins. Autor de más de una docena de obras literarias. Algunas de ellas han sido prologadas y comentadas por destacados académicos, escritores y críticos como Hugo Zepeda Coll, Thomas Harris, Andrés Morales, Alfredo Lewin y Juan Mihovilovich.

Entre sus obras se puede citar Infrarrojo, poemario presentado por el académico, escritor, poeta y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, Juan Antonio Massone del Campo, quien le ha antologado, Réquiem para un hombre vivo, poemario dedicado al poeta Juan Guzmán Cruchaga (presentado por el ministro de la Corte Suprema y escritor Carlos Aránguiz Zúñiga y el ex ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Guzmán Tapia).

Su bibliografía también incluye: La insurrección de la palabra, Arte de un ocaso vital, Baladas de un ruiseñor (poemario erótico romántico), Dragón, escorpiones y palomas, Hojas de té, La letra mata (un texto que resucita la palabra), y El silencio de los jueces, un volumen para sazonar el corazón, prologado, en su primera edición, entre otros, por Sergio Muñoz Gajardo, quien fuese presidente de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia (2014-2015).

Asimismo hizo circular a Disparates, un poemario relativo a la libertad de expresión y a los prejuicios (2016), y Cada día tiene su afán (2017), que procura motivar en la lucha en contra del cáncer, presentado por Haroldo Brito Cruz, quien también fue presidente del máximo tribunal del país, con ocasión de la celebración del Día Internacional del Libro.

Y, además, ha lanzado el poemario titulado Toma de razón, en coautoría con Roberto Contreras Olivares, poeta y ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, presentado en Hanga Roa, Isla de Pascua, en agosto de 2017.

En abril de 2018 junto a otros tres jueces penales publicó el libro Duda, texto fruto del taller literario que impartió, al cual luego de terminar denominó “Ni tan exacto ni tan literal”.

También, en octubre de 2019, en pleno estallido social, público Venga tu reino, poemario prologado por Felipe Berríos, S..J. y Alfredo Pérez Alencart, poeta y docente de la Universidad de Salamanca.

Por último, en marzo de este año 2020, publicó el libro Al derecho y al revés, que recopila las columnas de opinión y crítica literaria escritas bajo el alero del diario El Heraldo de Linares, quien patrocinó su cuidada edición, en un libro prologado por Lamberto Cisternas Rocha, quien fuese vocero de la Corte Suprema.

«Réquiem para un hombre vivo», de Víctor Ilich (Independently Poetry, 2021)

 

 

Víctor Ilich

 

 

Crédito de la imagen destacada: Víctor Ilich.

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