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[Crítica] «Altasangre»: Mito terroríficos bajo coordenadas latinoamericanas

La ópera prima de la autora colombiana Claudia Amador es una mezcla de vampirismo, brujería y carnaval, donde una galería de personajes tan entrañables como temibles componen una historia coral que se lee con la misma intensidad con la cual se baila una cumbia endiablada.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 19.2.2026

«[Altasangre] plantea un cruce entre la sociedad barranquillera, el carnaval, las tradiciones afrocaribeñas y el universo de los vampiros. Destaca por la minuciosidad de la creación de un mundo híbrido que entrelaza los universos para construir un comentario social y político que se enriquece con las dimensiones de la imaginación».
Jurado del Premio Nacional de Narrativa Elisa Mújica

La literatura vampírica hace tiempo que traspasó el continente europeo y la cultura anglosajona. La lengua española ofrece obras literarias que trata al vampiro y los temas que gravitan a su alrededor, tales como «la eternidad, el deseo, el apetito, la depredación».

En efecto, la escritora y editora argentina Marina Yuszczuk y La sed; la colombiana Carolina Andújar y sus novelas Vampyr y Vajda, príncipe inmortal, o la escritora venezolana Michelle Roche Rodríguez, autora de Malasangre.

Todas estas escritoras han sido capaces de situar este mito terrorífico en las coordenadas latinoamericanas. Así lo ha hecho, también, la narradora colombiana Claudia Amador (Barranquilla, 1998) con su primera novela: Altasangre (Alianza Editorial, 2026).

Altasangre narra la historia de Julieta, una joven que se prepara para convertirse en la reina del carnaval. Esta festividad no solo simboliza la celebración en sí misma, sino que representa la herencia de una estirpe que se alimenta de sangre y de poder.

 

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Con todo, al lado de la protagonista se encuentra su abuela, una figura que la conducirá hasta un trono que conlleva secretos oscuros y pactos antiguos. Un lenguaje rico en colores y sensaciones nos transporta a un mundo en el que perduran celebraciones ancestrales.

Así, Claudia Amador se nutre de las historias que ha escuchado desde su niñez en Barranquilla. En ellas se encuentran antiguas prácticas afrocaribeñas que todavía perviven. La brujería está presente en una sociedad eminentemente católica, pero en la cual están presentes la superstición y los ritos primitivos.

La novela cuenta, además, con un trabajo de investigación previo que ha llevado a la autora a interesarse por prácticas como el vudú o rituales como el de las «Nueve noches», donde familiares y amigos se reúnen en una comida tradicional con música de tambores de kumina, cantes y baile; pero en la novena noche el espíritu pasa hacia una despedida final.

Altasangre es una mezcla de vampirismo, brujería y carnaval donde, «una galería de personajes tan entrañables como temibles componen esta historia coral que se lee con la misma intensidad con la que se baila una cumbia endiablada».

 

 

 

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Altasangre», de Claudia Amador (Alianza Editorial, 2026)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Claudia Amador (por Jimena Cortés).

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