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[Crítica] «Contrapunto desde Soir Bleu»: Más allá del periodo azul

El volumen a cuatro manos de Rodrigo Arriagada-Zubieta y de Luis Cruz-Villalobos (Notebook Poiesis, 2021) se trata de un set de versos inspirados en su punto de referencia estético por un famoso cuadro del artista visual estadounidense Edward Hopper.

Por Víctor Ilich

Publicado el 20.6.2021

Contrapunto desde Soir Bleu (2021), de Rodrigo Arriagada Zubieta y Luis Cruz-Villalobos, es un conjunto de poemas que hacen honor al eco de estar insertos en la colección BlueLine, del sello editorial NoteBook Poiesis. Debería leerlo para advertir el porqué, no quiero arruinar la sorpresa. Si usted es el lector, usted es el juez.

Advertencia: los textos están escritos ocupando como punto de referencia el cuadro de Edward Hopper Soir Bleu (La noche azul, de 1914).

Dicen que es imposible leer o mirar una imagen sin que lo leído o visto pase por el tamiz de nuestras preferencias, gustos, disgustos, juicios o prejuicios.

En otras palabras, afirman que no somos imparciales ni neutros en lo que interpretamos. Está en nuestra naturaleza. De allí que cobre sentido tratar de tomar distancia de nosotros mismos —si es que eso es posible—, a través del ejercicio de mirarse en un espejo.

No cualquier espejo, en todo caso. Si es cierto que somos el reflejo de algo, desde lo que sembraron nuestros padres hasta lo que nosotros cultivamos o dejamos de cultivar, no es descabellado sostener que cada vez que miramos a otro: algo de ese reflejo hace eco en nosotros, conectando con nuestras viscerales emociones (entre otros aspectos) de agrado o rechazo.

Otros afirman que siempre buscamos a nuestros iguales. Es lo que se refleja en el dicho: dime con quién andas y te diré quién eres.

Es cierto que es una aseveración estereotipada para interpretar a quienes nos rodean. La pregunta que puede surgir es ¿iguales en qué? Por lo pronto y en lo que nos convoca: iguales en observar el mismo cuadro.

 

Los colores dan para mucho

Si alguien entiende la palabra contrapunto como un diálogo, hay cierto paralelismo en los textos escritos por los autores, en los cuales uno (Arriagada) lo realiza desde el personaje de la pintura y otro (Cruz-Villalobos) se desdobla en personaje y espectador —para no decir narrador omnisciente—. Existe la posibilidad también de que alguien sostenga que se trata de un diálogo de sordos o derechamente de un par de monólogos sin tercer acto: sin resolución.

Leí este poemario pensando: ¿hay verdad en ellos? Es una pregunta que responde a mi sed. Quizás usted esté saciado y busque otras cosas. La idea es que usted escudriñe e indague, si le interesa encontrar a sus iguales (alguna semejanza puede hallar). Que sea la curiosidad quien lo atrape o lo abandone en la indiferencia, con otras cavilaciones.

Quizás en esa mezcla de colores y de ánimos, la blue note, ese medio tono más abajo, característico del blues en algunas notas, lo disfrute y perciba en el lenguaje de este poemario.

Otros sostienen que el azul, como parte de los colores del espectro frío, se asocia, entre otras cosas, a la melancolía o el aislamiento. También puede ser asociado al hambre, al frío y la tristeza, es solo cosa de recordar el periodo azul de Picasso.

Advertencia: no descarte otras combinaciones, los colores dan para mucho.

Sea usted, entonces, el burgués, la mujer, el marinero, el capitán, el pintor, el payaso abofeteado o el juez sin estrado, en esta ocasión. Que cada uno pruebe su propio néctar o veneno.

En definitiva, quién no ha tenido su periodo azul, lo que no es malo si la tristeza nos guía a desechar lo que no conviene o derechamente lo que nos hace daño: lo sabremos si dialogamos en un contrapunto necesario.

 

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Víctor Ilich nació en Santiago de Chile en 1978. Egresado del Instituto Nacional y de la Escuela de Derecho de la Universidad Finis Terrae. Abogado y juez de garantía en la Región de O’Higgins.

Autor de más de una docena de obras literarias. Algunas de ellas han sido prologadas y comentadas por destacados académicos, escritores y críticos como Hugo Zepeda Coll, Thomas Harris, Andrés Morales, Alfredo Lewin, Juan Mihovilovich y Marcos Buvinic.

Entre sus obras se puede citar Infrarrojo, poemario presentado por el académico, escritor, poeta y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, Juan Antonio Massone del Campo, quien le ha antologado, Réquiem para un hombre vivo, poemario dedicado al poeta Juan Guzmán Cruchaga (presentado por quien fuese ministro de la Corte Suprema y escritor Carlos Aránguiz Zúñiga y el exministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Guzmán Tapia).

Su bibliografía también incluye: La insurrección de la palabra, Arte de un ocaso vital, Baladas de un ruiseñor (poemario erótico romántico), Dragón, escorpiones y palomas, Hojas de té, La letra mata, y El silencio de los jueces, un volumen para sazonar el corazón, prologado, en su primera edición, entre otros, por Sergio Muñoz Gajardo, quien fuese presidente de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia (2014-2015).

Asimismo, hizo circular Disparates, un poemario relativo a la libertad de expresión y a los prejuicios (2016), y Cada día tiene su afán (2017), que procura motivar en la lucha en contra del cáncer, presentado por Haroldo Brito Cruz, quien también fue presidente del máximo tribunal del país, con ocasión de la celebración del Día Internacional del Libro.

Además, ha lanzado el poemario titulado Toma de razón, en coautoría junto a Roberto Contreras Olivares, poeta y ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, presentado en Hanga Roa, Isla de Pascua, en agosto de 2017.

En abril de 2018 junto a otros tres jueces penales publicó el libro Duda, texto fruto del taller literario que impartió, al cual luego de terminar denominó: “Ni tan exacto ni tan literal”.

También, en octubre de 2019, en pleno estallido social, público Venga tu reino, poemario prologado por Felipe Berríos, S..J. y Alfredo Pérez Alencart, poeta y docente de la Universidad de Salamanca.

En marzo de 2020, publicó el libro Al derecho y al revés, que recopila las columnas de opinión y crítica literaria escritas bajo el alero del diario El Heraldo de Linares, quien patrocinó su cuidada edición, en un libro prologado por Lamberto Cisternas Rocha, quien fuese vocero de la Corte Suprema.

En octubre de 2020 fue uno de los galardonados en el concurso literario Cuentos y Relatos en Pandemia de la Asociación Nacional de Magistradas y Magistrados del Poder Judicial de Chile con su relato «La billetera de Héctor».

Y en diciembre del mismo año, publicó junto al psicólogo clínico, escritor y editor Luis Cruz-Villalobos, el poemario A la otra orilla. Este último texto basado en los doce pasos de alcohólicos anónimos.

En marzo de 2021 publicó bajo el sello Independently Poetry, el poemario Ridículum Vitae, escrito en coautoría junto a Fidel Améstica y Marcelo Uribe L’Amour.

 

«Contrapunto desde Soir Bleu», de Arriagada Zubieta y Cruz-Villalobos (Notebook Poiesis, 2021)

 

 

Víctor Ilich

 

 

Imagen destacada: Rodrigo Arriagada Zubieta y Luis Cruz-Villalobos.

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