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[Novedad] «El conde de Montecristo»: Una novela descomunal

Ambientada en el contexto de la Francia napoleónica y la restauración borbónica de la primera mitad del siglo XIX, la emblemática obra del escritor galo Alejandro Dumas es un clásico de la literatura mundial al cual se vuelve una y otra vez.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 22.7.2021

Alguna vez comenté que me gusta hacer lecturas que se relacionan, y estando yo leyendo Retrato de un artista adolescente de James Joyce, me encontré con que Stephen, el personaje principal de la obra, se refiere a la novela El conde de Montecristo de Alejandro Dumas: dejé a Joyce, él sabrá perdonarme y empecé a leer el texto del escritor francés con gran expectación y esta ficción de aventuras me llenó de enorme emoción y por ello mismo la recomiendo hoy con fervor.

El conde de Montecristo (1844) de Alejandro Dumas (1802 – 1870) fue publicada como un folletín en dieciocho entregas, durante un periodo de dos años. La novela actual está dividida en cinco partes y la versión online que estoy leyendo tiene nada menos que 2312 páginas.

La edición de clásicos de Penguin en español tiene 1176 páginas, es decir, por donde se le vea estamos ante una novela extensa que no sería posible escribir en nuestro tiempo; aunque la obra 2066 de Roberto Bolaño tiene más de 700 folios, pero eso no es lo común en la actualidad, pues no tenemos tanto tiempo para leer, ni tanta paciencia tampoco.

Los críticos aseguran que Dumas tomó la historia de las memorias de un hombre llamado Jacques Peuchet, quien cuenta la historia de un zapatero que vivía en París y estando comprometido con una mujer rica, cuatro amigos celosos lo acusaron de ser un espía de Inglaterra. Fue encarcelado durante siete años.

Durante su encarcelamiento, un compañero de prisión moribundo le legó un tesoro escondido en Milán. Al salir de la cárcel se hace de la fortuna y vuelve a París con otro nombre para tomar venganza.

En realidad, como verá el lector que analice la novela completa, esta es la historia de El conde de Montecristo. Otro paralelo está en la Biblia y es el caso de José a quienes sus hermanos vendieron por envidia y después de muchas dificultades llegó el momento de su gloria, al subir hasta el segundo puesto del poder en Egipto.

 

Conspiraciones en la Francia napoleónica

La novela empieza con Edmundo Dantés volviendo al puerto de Marsella, donde está su padre y Mercedes, su prometida, allí también viven Danglars quien envidia a Edmundo Dantés, pues el naviero le ha prometido el puesto de capitán, ahora que ha muerto quien fuera el líder del barco.

También vive Fernando quien está enamorado de Mercedes y quiere casarse con ella y Caderousse, vecino del padre de Edmundo, quien le tiene envidia, por la buena fortuna de éste.

Danglars se aprovecha de la envidia de Caderousse y de los celos de Fernando para escribir una carta en la que acusan a Edmundo de ser agente bonapartista. Recuérdese que la novela refleja la época francesa entre 1814 y 1838.

En el momento de la captura de Dantés, la monarquía ha vuelto al poder y Napoleón está desterrado en la Isla de Elba; de modo que el fundamento de la acusación tiene una base real, pues Edmundo, siguiendo la última voluntad del capitán Leclerc, quien murió en el viaje de vuelta a Marsella, hace una parada en la isla de Elba, donde se encuentra preso el Corso.

Este le da una carta dirigida a el conde Noirtier, padre de Villefort, el sustituto del procurador del rey.

Pero volviendo a la historia, ocurre que durante el banquete de la boda, Edmundo parece presentir algo pues, le comenta a Danglars que: «paréceme que el hombre no ha nacido para ser feliz con tanta facilidad».

Poco después es arrestado y llevado ante Villefort quien le informa que ha sido denunciado como espía de Napoleón, pero que dada su buena reputación no cree en la veracidad de esa acusación y pensaba ponerlo en libertad hasta que se entera que el destinatario de la carta es Nortier. En ese momento lo hace encerrar en el castillo de If.

Y él parte para París a fin de informar al rey Luis XVIII que una conspiración se está gestando en su contra. Estando a punto de volver a Marsella, su padre lo visita en su casa de París. En la reunión con el rey, Villefort se ha enterado de que su padre ha matado a un general, aunque ni la policía ni el rey saben que ha sido su padre.

Napoleón vuelve al poder por poco tiempo, y después lo sucede de nuevo el rey Luis XVIII y Villefort es nombrado procurador del monarca en Tolosa.

 

La salvación de Morrel

Mientras tanto, en la prisión, Edmundo se desespera, e intenta de diversas formas acabar con su tormento. Hasta que en una ocasión oye ruidos de la celda vecina y consigue comunicarse con el otro prisionero que resulta ser el abad Farina, de quien se vuelve amigo.

El abad Farina es un hombre culto y sabio y le abrirá las puertas del mundo y del conocimiento, le demostrará quienes y por qué lo han traicionado y esa revelación suscitará un sentimiento de venganza en Edmundo. Además de eso, antes de morir le da la clave para recuperar una inmensa fortuna escondida en la isla de Montecristo.

Al fallecer Farina, los guardias envuelven el cuerpo del abad en un saco para tirarlo al mar, pero Edmundo lleva el cadáver de este a su celda y se esconde en el saco y los guardias lo tiran al mar, pensando que lanzaban al muerto.

Edmundo se escapa y nada hasta la isla Tiboulen, donde pasa una noche terrible, porque azota una tempestad, durante la tormenta naufraga un barco. Al día siguiente ve una embarcación y estos lo recogen y se hace pasar por un perdido.

La nave resulta ser de contrabandista y Edmundo trabaja unos meses con ellos, una de los viajes lo lleva a la isla de Montecristo. Estando allí Edmundo finge un accidente y pide que lo dejen y lo recojan de regreso y así poder buscar el tesoro, el cual encuentra, toma un puño de diamantes y vuelve a esconder el resto. Después vende los diamantes y se hace de un yate y con él va a la isla a tomar el resto del tesoro.

Tiempo después, haciéndose pasar por un inglés entra en Marsella y ocupa parte de su riqueza en hacer algunas investigaciones, así por ejemplo, simulando ser un abad, encuentra a Caderousse quien le revela cómo ocurrió lo de su arresto y cómo Danglars y Fernando eran los responsables de su detención.

Además le comenta que ahora son hombres ricos y poderosos, y que Mercedes se casó con Fernando, viven en París y tienen un hijo que se llama Alberto. También le cuenta que su padre murió de hambre y que el señor Morrel está endeudado y en bancarrota.

Por si fuera poco, su último barco se ha hundido y entonces, agobiado por las deudas, Morrel decide suicidarse, pero Edmundo llega a tiempo para impedirlo. De forma anónima le envía dinero para que haga frente a sus deudas.

Además usando el seudónimo de Simbad el Marino, hace entrar al puerto un nuevo barco, con el nombre del antiguo, y cargado de mercancías procedente de la India. De esta forma Morrel ha sido salvado.

 

El suspiro desgarrador

Varios años después del viaje al puerto de Marsella, Edmundo empieza a poner en acción su plan de acción para su venganza. En Roma se hace amigo de Alberto, el hijo de Mercedes que lo invita a visitarlo en París.

Al llegar a París, Edmundo se presenta como el conde de Montecristo. Gracias a Alberto es introducido en las altas esferas de la sociedad parisina.

Su extraña personalidad, su exotismo y habilidades sociales, pero principalmente la inmensa fortuna de la que hace gala y ostentación, le abren muy pronto las puertas de la alta sociedad de la capital francesa, donde se convierte en una figura protagónica desde su llegada.

Su plan comienza por hacer que Danglar empiece a perder dinero, por algunos movimientos que hace el conde de Montecristo, después ocurren envenenamientos en la familia del procurador del rey y luego se da a conocer una publicación en que se implica a Fernando como un traidor; Eduardo, deduce que detrás de todo el complot está el mismo conde y lo reta a un duelo.

Esa misma noche, desesperada, Mercedes le hace una visita al conde de Montecristo y lo llama por su nombre y le pide que no mate a su hijo.

Después de una larga conversación entre los dos, en la cual Edmundo le cuenta cómo su marido y Danglars lo mandaron a la cárcel a través de aquella falsa acusación, y ante la última apelación de Mercedes el narrado cuenta que “un suspiro desgarrador brotó de la garganta del conde”.

Edmundo ha sido vencido por Mercedes, sin embargo durante la mañana del duelo, Eduardo asiste a expresarle al conde que entiende lo sucedido y el duelo queda deshecho. Después Mercedes se va con su hijo y deja a Fernando, quien se suicida.

 

Una venganza desmesurada

En casa del procurador Villefort han habido ya tres muertes y la siguiente es Valentina, pero el conde la prepara para fingir su muerte, esto nos recuerda, sin duda, el drama de Romeo y Julieta.

El conde sabe que la mano asesina es la de la esposa del procurador y se lo revela a Valentina, antes de darle la pócima que simulará su muerte. La mujer envenena después a su pequeño hijo y termina quitándose la vida ella misma.

Antes de eso, en el juzgado, el joven Cavalcanti se ha defendido revelando que es hijo del procurador del rey, y este acepta esa verdad y regresa a su casa y encuentra los cadáveres de su mujer e hijo.

Y encuentra en el cuarto de su padre al abad y este se quita el disfraz y le revela su identidad, entonces Villefort le muestra los cadáveres y Edmundo se da cuenta que ya ha tenido bastante y que tal vez, ha ido demasiado lejos en su venganza.

Volviendo a Danglars, después de deshecha la boda con el pretendido Calvancanti, Danglar huye de París hacia Roma con la esperanza de cobrar el pagaré del conde, pero en Roma, al salir de la casa de crédito con un cheque de cinco millones de francos, el despojado noble lo secuestra con la ayuda de Luigi Vampa.

Después de retomar el dinero de Danglars y de haberlo restituido a los huérfanos de París, el conde le revela su verdadera identidad a Danglars, lo deja en libertad y le permite que conserve un poco de la fortuna que le queda.

Al final, el conde hace que Morrel se reúna con Valentina en la isla de Montecristo, les deja una carta en la cual les hereda su fortuna y él se va con Haydée quieb le ha confesado su amor.

 

***

Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es escritor y profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos, además de redactor permanente y miembro del comité editorial del Diario Cine y Literatura.

 

«El conde de Montecristo», de Alejandro Dumas (Penguin clásicos, 2021)

 

 

Sergio Inestrosa

 

 

Imagen destacada: Alejandro Dumas en 1852.

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