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[Crítica] «Elizabeth Finch»: Un amor imposible a través del tiempo

Las posibilidades que abre esta historia dramática adeudada al narrador británico Julian Barnes nos sitúa en las rendijas por las cuales transita un hombre enamorado, y el cual intenta rendir un homenaje a la imagen imposible que amó silenciosamente durante décadas.

Por Martín Parra Olave

Publicado el 12.7.2023

Sin lugar a duda, el amor en todas sus manifestaciones y estados va a ser una fuente permanente de inspiración para todas las creaciones estéticas de los seres humanos. La imagen de las profesoras de la juventud ha sido y sigue siente una de estas razones recurrentes para hablar del amor imposible.

El escritor inglés Julian Barnes (Leicester, 1946), ganador del Premio Booker en el año 2011 por su obra Sentido para un final, se va a sumergir en este tema: el amor de un joven alumno hacia una docente, y lo hará con el trabajado estilo y la profundidad estética que ha caracterizado a su prosa durante los últimos años.

La estampa femenina es Elizabeth Finch, una profesora de educación para adultos, cuyo aplomo y seriedad deja impresionados a sus alumnos el primer día de clases.

Por otro lado, el alumno es Neil, quien ve en ella una figura que le permite fantasear con su vida privada, pues este es uno de los pilares fundamentales del amor platónico, el proceso de ensoñación que genera el enamorado a partir de la figura que se desea, en una hiperbólica capacidad para construir una hipotética relación con alguien que en primera instancia se presenta como algo inalcanzable.

 

Los recorridos de un enamorado

Neil en su afán de acercarse a ella logra que acepte una invitación a cenar. A partir de ese momento no sucede mucho, sin embargo, lo que si acontece es el paso del tiempo, y ellos dos juntándose a cenar una o dos veces por año durante por lo menos dos décadas.

¿Qué es este vínculo entonces?, ¿una amistad?, ¿un amor imposible?, ¿un sueño que para el alumno delirante se hizo realidad? ¿Acaso es esta relación, un acto de permanente admiración por parte de Neil hacia Elizabeth?

Lo que nos va quedando claro es que el alumno escucha, conversa y discute con una cautiva admiración hacia aquella mujer que manifiesta una inteligencia formidable y fuera de lo común.

A la muerte de la profesora, Neil se hace cargo de sus papeles e intenta escribir un ensayo que ella dejó inconcluso.

Luego, y a partir de esa pérdida, nos percatamos como la vida de este hombre se transforma en una suerte de continuación pobre de lo que fuera la existencia de Elizabeth Finch, pues sus capacidades intelectuales no alcanzan el nivel superlativo de la interesante y enigmática mujer.

En definitiva, Barnes nos presenta una historia doble, por un lado la misteriosa cotidianidad de una profesora que atrae como un imán a un hombre algo limitado intelectualmente, pero con una capacidad de amar fuera de serie, y por otro, es la encrucijada de un varón que hace lo imposible por mantener viva la memoria y la figura del sexo opuesto idealizada por su deseo.

Las posibilidades que abre esta historia dramática nos sitúa en los vericuetos que recorre un enamorado, un hombre que intenta rendir un homenaje a la imagen que amó silenciosamente durante décadas y que por esas misteriosas razones, no logró concretar con ella una relación de largo y estable aliento.

Una historia sencilla y común, pero que el talento de Julian Barnes consigue transformar en un artefacto literario atractivo y difícil de olvidar. Elizabeth Finch es una novela que el lector agradecerá.

 

 

 

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Martín Parra Olave es licenciado en gobierno y gestión pública de la Universidad de Chile y magíster en letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente cursa el doctorado en literatura impartido por la última Casa de Estudios.

 

«Elizabeth Finch», de Julian Barnes (Editorial Anagrama, 2023)

 

 

 

Martín Parra Olave

 

 

Imagen destacada: Julian Barnes.

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