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[Crítica] «Jaimillo y el monobloco»: Una cautivante mirada a la memoria nacional

El autor de esta colección integrada por cinco trabajados relatos es el escritor chileno Claudio Rodríguez Morales, quien anteriormente publicó con gran éxito la novela “Carrascal boca abajo” (Das Kapital, 2017), la cual se encuentra inspirada en el asesinato del mártir del periodismo local —ocurrido en 1932— el malogrado reportero Luis Mesa Bell.

Por Juan Ignacio Colil

Publicado el 5.2.2022

Jaimillo y el monobloco del autor Claudio Rodríguez Morales (Valparaíso, 1972) publicado digitalmente por Narrativa Móvil (Amazon), es un conjunto de cinco relatos que apelan a los recuerdos, a la nostalgia, a un mundo que solo existe en la memoria del narrador y que nos va llevando por sus recovecos y detalles con aparente simpleza.

Digo aparente porque la lectura se hace fácil, no existen trucos literarios, ni recursos artificiales para hacer brillar la honestidad y el estilo del autor que nos lleva al fondo de sus relatos.

Al leer estos textos uno se da cuenta que el autor es un observador acucioso, como esos pintores que daban con el color exacto para los efectos del sol sobre una ventana.

Acá la nostalgia, la memoria escarba en los recuerdos, en los paisajes, en las personas, y en la historia. Me refiero a lo que nos une más allá de lo evidente: van apareciendo a chispazos esos fragmentos significativos de retazos biográficos. Así, el autor nos va soltando pistas como las migas que dejaban caer Hansel y Gretel.

Pero hay más, porque a través de unos relatos que surgen desde lo personal se van lanzando ideas, imágenes que marcaron a una o varias generaciones y eso permite que uno se reconozca en estos relatos.

 

Una literatura que surge de lo íntimo

Cinco relatos componen este breve volumen: «Ministro 294», «La chancha voladora», «Jaimillo y el monobloco», «La casa», «El origen», «La vuelta y paisaje con nihilismo barato».

Valparaíso, Talca, Santiago, los lazos familiares, las historias olvidadas, las calles, la sensación del viento en la cara, la lectura, la literatura y la amistad van apareciendo a medida que leemos y uno siente que está ingresando a otra vida, siente que está leyendo algo genuino, una literatura que surge de lo íntimo, de los propios recuerdos y por eso no hay necesidad de adornarla.

Al leer este breve conjunto de relatos pienso que el autor hace ver fácil lo que no es tan simple, la memoria siempre tiene trampas y esta literatura nos acerca a esos fragmentos y nos hace sentirlos muy vivos.

Claudio Rodríguez hace presente que el narrador es un escritor, o mejor dicho, un joven que comienza a interesarse por la escritura, o por llevar al papel lo que va escuchando, lo que va desentrañando de lo cotidiano hasta convertirlo en un material mayor.

También lo que observa a su alrededor, en esos viajes a bordo de los viejos monoblocos, el movimiento de la vida que nunca es la misma o citando al mismo autor:

“Adiós a la casa vieja y al desbande. Viento seco y calor puentealtino. Otra ciudad. Ahora, al regresar a la dirección Ministro 294, quiero ser el mismo que partió. Tarea imposible. Me fusiono con la casa, sólo un instante, mientras me dice tú también has cambiado y para peor. Entonces, de qué me admiro tanto.”

Jaimillo y el monobloco es una buena oportunidad para comenzar a conocer la obra de Claudio Rodríguez, lo único reprochable es que sea tan breve porque dan ganas de seguir leyendo.

 

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Juan Ignacio Colil (1966) es un escritor chileno autor, entre otras, de las novelas Un abismo sin música ni luz (Lom Ediciones, 2019), y El reparto del olvido (Lom Ediciones, 2017). Asimismo, por el volumen Espejismo cruel (Editorial Los Perros Románticos, 2021) fue galardonado con el prestigioso Premio Pedro de Oña versión de 2018, que entrega la Corporación Letras de Chile.

 

«Jaimillo y el monoblanco» (Amazon, 2021)

 

 

Juan Ignacio Colil

 

 

Imagen destacada: Claudio Rodríguez Morales.

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