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[Crítica] «La isla del tesoro»: La vasta, vaga y necesaria muerte

Esta novela del escritor escocés Robert Louis Stevenson —conocida como la gran obra de aventuras de la literatura universal— ha sido por estos días publicada por la editorial Alba con las ilustraciones del desaparecido artista visual francés Edmund Dulac.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 23.1.2026

«Lejos del mar y de la hermosa guerra / que así el amor lo que ha perdido alaba / el bucanero ciego fatigaba / los terrosos caminos de Inglaterra. / Sabía que en remotas playas de oro / era suyo un recóndito tesoro / y esto aliviaba su contraria suerte / a ti también, en otras playas de oro / te aguarda incorruptible tu tesoro / la vasta y vaga y necesaria muerte».
Jorge Luis Borges

La precaria salud de Robert Louis Stevenson (1850 – 1894) le llevó a viajar por diversos países en busca de un clima adecuado para su enfermedad, la tuberculosis. Así llegó a la Polinesia.

Viajó por las diversas islas de Samoa hasta establecerse en Apia, la capital, junto a su mujer Fanny Osbourne, joven norteamericana por la cual el escritor escocés había cruzado el Atlántico.

De espíritu aventurero, Stevenson estudió Derecho, terminando sus estudios en 1875. Sin embargo, su verdadera vocación fue siempre la escritura. Como ensayista nos dejó títulos como An Inland Voyate (1878), Viajes con una burra (1879) o El emigrante por gusto (1894).

Como narrador es autor de títulos que forman ya parte del imaginario colectivo. La flecha negra (1883), El doctor Jekyll y el señor Hyde (1886) y la gran obra de aventuras de la literatura universal: La isla del tesoro, recientemente publicada por la editorial Alba con las ilustraciones de Edmund Dulac.

 

El escenario de intrépidos acontecimientos 

Todo comienza cuando: «un viejo marinero con la cicatriz de un sablazo en la cara se instala en una posada en la costa inglesa, no muy lejos de Bristol. Lleva un cofre que no abre nunca, se emborracha con ron y aterroriza a la clientela con sus historias y canciones».

El hijo de los posaderos, Jim, deberá estar ojo avizor ante la llegada de un marinero con una sola pierna. Sin darse cuenta, el joven se verá enrolado como grumete en una expedición en busca de un tesoro enterrado por un antiguo pirata.

La isla del tesoro será el escenario de intrépidas aventuras y peligros constantes. Jim aprenderá el valor de la amistad y la complejidad de la vida adulta.

Asimismo, esta extraordinaria novela cuenta con uno de los personajes más célebres: John Silver el Largo. Un ser: «amable y ruin, elocuente y astuto, uno de los grandes manipuladores de la historia de la literatura». Y nos enseña el relativismo de la moral según el punto de vista.

Robert Louis Stevenson recuerda cuál fue el origen de su inolvidable novela: «Dibujé el mapa de una isla, con mucho detalle, y lo coloreé bellamente: la forma que tenía excitó mi imaginación; contenía bahías, y con la conciencia de los predestinados la llamé La isla del tesoro… y, a medida que examinaba con detalle aquella isla, los caracteres del futuro libro comenzaban a aparecer, visibles entre selvas imaginarias; y los rostros oscuros y el brillo de las armas me espiaban desde rincones inesperados, entre luchas y búsquedas de tesoros».

Que este maravilloso libro siga inspirándonos, a nosotros lectores, el deseo de aventura, aunque sea imaginaria.

 

 

 

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

 

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Robert Louis Stevenson.

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