Este breve libro es una verdadera joya del autor inglés, quien pese a que ya anunciado su retiro de las letras, no ha dejado pasar la ocasión de jubilarse con estilo, con esa estética exquisita y brillante que lo caracteriza, a través de una bella, serena y ponderada obra que solo la senectud de un grande puede concebir.
Por Cristián Uribe Moreno
Publicado el 3.4.2026
El escritor británico Julian Barnes (1946) cumplió 80 años a inicios de este 2026, y en sus entrevistas ha anunciado que no escribirá más; o al menos no con la frecuencia que lo venía haciendo al publicar libros, artículos, ensayos, etcétera.
Producto de esto es el lanzamiento de su libro final, titulado Despedidas, el que aparecerá a mediados de este año en Chile bajo el alero de la editorial Anagrama, la cual ha publicado en español la mayor parte de sus obras.
No obstante, en medio de su adiós literario, el longevo escritor lanzó en la misma casa editorial, en su colección Nuevos Cuadernos Anagrama, una pequeña obra ensayística: Mis cambios de opinión.
En pocas páginas, Barnes hace una lúcida reflexión sobre el paso del tiempo en él y como sus ideas, que las percibía al modo de una concepción férrea de su pensamiento, se han modificado.
A partir de la premisa de John Maynard Keynes —»cambio de opinión cuando cambian los hechos»—, el autor inglés analiza cómo, con los años. las posturas que sentía parte de sus firmes convicciones han variado y en algunos temas, ha tenido giros diametralmente opuesto.
Estos cambios de postura conllevan procesos mentales que Barnes siempre ha asociado a desarrollos intelectuales, en apariencia, lógicos y racionales. Sin embargo, al analizarlos más en detalle, el narrador descubre que también tales evoluciones son instintivas y emocionales.
Variaciones en modo palpable
El recorrido parte con el análisis del creador inglés en relación con la actividad intelectual de cambiar de opinión. Él lo asocia, en primera instancia, a la debilidad o al género femenino. No obstante, propone que modificar nuestro parecer es un proceso que afecta a los individuos con el paso de los años, ya sea para evolucionar o para confirmar ciertas convicciones que aún se sustentan.
Para expresar sus reflexiones, Barnes divide el texto en cuatro grandes secciones: «las palabras, la política, los libros y la edad y el tiempo» (este último tratado como una idea conjunta). En cada apartado, el afamado novelista da ejemplos claros de cómo su postura hacia estos temas ha variado de forma palpable.
Así, por ejemplo, su actitud hacia el uso (o desuso) de ciertos términos; su tolerancia (o desaprobación) hacia algunos conceptos en boga; su posición política al votar por distintos candidatos o la lectura (o relectura) de ciertos autores, de los que antes execraba pero que ahora revalora, son solo algunos casos que ilustran su transformación intelectual.
Todo este reflexionar toma un gran valor al venir de uno de los grandes creadores literarios de los últimos 40 años en las letras inglesas. Ya intuyendo un final que cada día se siente más cerca, el octogenario Barnes se sitúa en esa posición de quien mira más el pasado que el futuro.
Y en torno a esta decisión de analizar cómo ha cambiado a lo largo de su existencia, se hace un pretexto para hurgar en el ayer, es la operación que conecta a quien creía ser con el hombre que es hoy, cuyas convicciones son parecidas pero un tanto matizadas.
Se intenta mostrar que en esos cambios hay coherencia, la de alguien que, en el fondo, no ha cambiado del todo y que posee un «yo» que toma decisiones basado en principios inamovibles. Ese «yo» que subyace es lo que Julian Barnes trata de sacar a la superficie al final de sus días.
Asimismo, en este pequeño opúsculo, el autor inglés expone las palabras que uno acepta y las que rechaza, los libros que uno ama y los que desprecia o los políticos en los cuales se deposita la confianza, conforman de alguna manera, a los individuos y sus certezas.
Por lo tanto, el ser humano se construye de distintos materiales que son mudables. O no resisten el inclemente paso del tiempo.
Mis cambios de opinión es una verdadera joya de Julian Barnes. Pese a que ya ha anunciado su retiro de las letras, no ha dejado pasar la ocasión de jubilarse con estilo, ese estilo exquisito y brillante que lo caracteriza. Una bella, serena y ponderada obra que solo la senectud de un grande puede concebir.
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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.
También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.
Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).
«Mis cambios de opinión», de Julian Barnes (Editorial Anagrama, 2025)
Cristián Uribe Moreno
Imagen destacada: Julian Barnes junto a su exesposa ya fallecida.

