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[Crítica] «Nadie me verá llorar»: La tenue frontera entre cordura y locura

Publicada originalmente en 1999, en esta novela ya brillaba entonces el talento de la autora mexicana Cristina Rivera Garza para conjugar con maestría el archivo histórico, la narrativa y la imaginación, en esta obra de ficción con mimbres históricos muy bien tejidos.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 24.3.2026

«Advertencia: Cristina Rivera Garza es una escritora explosiva. Una diestra creadora de atmósferas, con un estilo poderoso, una lengua evocativa e indomable».
Lina Meruane

Galardonada con el premio Pulitzer en memorias 2024 por El invencible verano de Liliana —un amoroso homenaje, un libro abierto y en movimiento, una acción política desde la gran literatura como lo definió Gabriela Wiener—, la editorial Random House presenta Nadie me verá llorar.

Publicada originalmente en 1999, ya brillaba entonces el talento de Cristina Rivera Garza para conjugar con maestría el archivo histórico, la narrativa y la imaginación, Nadie me verá llorar es una obra de ficción con mimbres históricos muy bien tejidos.

El libro se acerca a la figura de Modesta Burgos, una de las mujeres que trabajó en el burdel La Modernidad. Esta investigación biográfica parte de la fotografía que realiza Joaquín Buitrago a la ahora interna del manicomio La Castañeda.

 

Para quedar dormidos encima de ella

La fotografía muestra a una mujer desposeída de todo, aunque capaz de posar con altivez. El fotógrafo la recuerda de su pasado en el burdel y siente por la retratada una extraña atracción.

Obsesionado con su historia, busca hacerse con su expediente médico porque debe haber algo más en el silencio de su vida. Así, conoceremos que Modesta Burgos empezó ejerciendo como aislada de primera clase en casas de citas sin licencia. Trabajaba por la noche, y al amanecer regresaba a la vecindad de Balderas.

Sus clientes eran oficinistas, empleados, soldados, burócratas, estudiantes y políticos. Hubo hombres que, de tan borrachos, pagaban sólo para quedar dormidos encima de ella.

Modesta Burgos nació en Papantla, Veracruz, en 1885. Y, gracias al trabajo investigador y literario de Cristina Rivera Garza, conoceremos los pormenores de una existencia triste y oscura. Como ha dicho Yolaisi García, la escritora mexicana entrelaza realidad y ficción y teje una narrativa que desdibuja la tenue frontera entre cordura y locura.

 

 

 

 

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Nadie me verá llorar», de Cristina Rivera Garza (Random House, 2026)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Cristina Rivera Garza.

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