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[Crítica] «Reflejos de Macondo»: Ideas que empujan caminos escénicos

El novedoso y vanguardista concierto exposición en homenaje al emblemático pueblo en donde transcurren las páginas de «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez, representó el inicio oficial de la temporada 2026 del Teatro Municipal de Santiago.

Por Enrique Morales Lastra

Publicado el 10.3.2026

Inspirado en un homenaje a la novela Cien años de soledad (1967), del Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez, el espectáculo Reflejos de Macondo, que abrió la temporada 2026 del Teatro Municipal de Santiago, se presenta ante su público como una producción simbólica, si bien incompleta en su formulación escena y dramática, no deja de ser un acierto bajo la pretendida máxima de hacer crecer la cartelera programática del coliseo de calle Agustinas con propuestas de innovación artística.

En efecto, y aunque la conjunción de fotografía digital de alta calidad técnica, música de piano y que el escenario de la sala principal de Municipal se haya transformado en territorio de la puesta en escena y de las ubicaciones de la audiencia, el resultado final adolece de esa incompletitud a la cual nos referíamos en un comienzo.

La idea original (de Sonia Ezquerrena) resulta plausible, sin duda, pero peca de escaso desarrollo escénico y dramático, y donde la voz de un improvisado declamador situado fuera del  campo observable por el espectador, apunta hacia una de las debilidades de la producción: la ausencia de un acompañamiento actoral, visible, que hubiese acompañado a la pianista María José de Bustos —de un desempeño que fue de menos a más—, en lo que se refiere a su ejecución musical del día viernes 6 de julio.

Con todo, la disposición de los doce fotomontajes (diseñados por Oscar Perfer) en correlación con el número de personajes de la novela invocada y de las partituras interpretadas por la solista, entregan la sensación de una novedad curatorial que podría ser utilizada para próximos e hipotéticos espectáculos teatrales en el escenario de la sala principal. En desmedro de la sala Arrau, por ejemplo.

No obstante, ya transcurrido un tercio del evento, la puesta en escena se torna monótona y reiterativo. Y ese minimalismo original, seductor y cautivante de entrada, a cuy prendamiento también ayuda la iluminación a cargo de Giovanny López, quizás podría haber sido matizado con la aparición de otros doce actores bajo el propósito de presentar a los doce caracteres de Cine años de soledad, reflejados en las imágenes compuestas por Perfer.

Reflejos de Macondo es un espectáculo de valía artística y creativa, que abre un nuevo sendero escénico para el Municipal de Santiago, pero el cual tal vez con un mayor proceso dramático en su resolución final, se situaba en la cumbre de un hito en sí mismo.

Con dos partes divididas en dos funciones (las cuales contemplaron) distintas interpretaciones musicales en su exhibición, el concierto exposición en homenaje a Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, se presentó en el Municipal de Santiago, los días viernes 6 y sábado 7 de marzo, respectivamente.

 

Ficha artística:

Pianista: María José de Bustos
Fotografía: Oscar Perfer

Idea original: Sonia Ezquerrena
Dirección escénica e iluminación: Giovanny López.

 

 

 

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María José de Bustos es una intérprete y productora española afincada en la ciudad de Bogotá

 

 

Crédito de las fotografías utilizadas: Alberto Díaz.

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