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[Crítica] «Rodrigo Rojas de Negri. Hijo del exilio»: Ese adolescente de los ojos profundos

La labor investigativa de la periodista nacional Pascale Bonnefoy Miralles es un despliegue de perseverancia y de trabajo disciplinado, que logra mezclar los elementos del periodismo de investigación y la calidad estética de la buena literatura.

Por Martín Parra Olave

Publicado el 19.8.2021

La académica e investigadora de la Universidad de Chile, Pascale Bonefoy, publica su investigación acerca de la vida de Rodrigo Rojas de Negri, joven fotógrafo chileno que murió a causa de las quemaduras infringidas por una patrulla militar durante una protesta contra la dictadura del general Augusto Pinochet.

Así, a lo largo del texto intenta dar respuesta a una variedad de preguntas, como: ¿quién fue Rodrigo Rojas de Negri?, ¿por qué estaba en Chile?, ¿cómo llegó al lugar en que fue interceptado junto a Carmen Gloria Quintana y donde fue quemado vivo?, ¿cómo era la vida de los exiliados chilenos en Washington? ¿Qué estaban haciendo las víctimas en el momento de su detención?

La labor investigativa de Bonnefoy es un despliegue de perseverancia y trabajo disciplinado, que logra mezclar los elementos del periodismo y la literatura.

En este sentido, ha señalado Faride Zerán, que el material está: “escrito con fluidez y sobriedad. Aporta lo mejor del periodismo narrativo a una investigación detallada, sin cabos sueltos, capaz de reconstruir no solo la vida familiar y afectiva de Rodrigo, sino que el contexto social y político del Chile de fines 1960 hasta ese fatídico 2 de julio de 1986. De ahí que se pueda afirmar que este trabajo se inscribe en la galería de los libros periodísticos que le disputan palmo a palmo a lo mejor de la literatura, no sólo por la buena pluma y la profusa investigación, también por el ritmo narrativo y la descripción de atmósferas que permiten sumergirse en el mundo de este adolescente de ojos profundos”.

 

La tortura, el asesinato y la injusticia

Es que claramente confluyen por lo menos dos líneas en las páginas del texto, por un lado, como ya se ha dicho, está la parte humana de Rodrigo Rojas, es decir, todo lo que concierne a su historia familiar y personal, donde la figura de su madre, un detenida y torturada durante la dictadura, es una figura imposible de soslayar. Es como si el destino de ella se cerrara sobre la vida de su propio hijo.

Por otra parte, la narración nos da un esplendido, y a la vez horrible, contexto político, pues la situación de la sociedad chilena era deprimente. El poder de los militares se dejaba caer con toda la fuerza sobre los disidentes. No se respetaban los derechos humanos de los opositores, quienes debían permanecer en la clandestinidad para poder sobrevivir. La tortura, el asesinato y la injusticia eran las formas predilectas del dictador para mantener el orden.

Rodrigo Rojas de Negri fue un fotógrafo inquieto, cuyas imágenes reflejaban un sentido estético y político del entorno, de ese mundo cotidiano que le tocó vivir.

Gracias al trabajo investigativo de Bonnefoy, el lector va a visitar uno de los pasajes más tristes de la historia nacional, una época marcada con sangre y sufrimiento, donde los atropellos a los derechos humanos cometidos en dictadura aún no encuentran solución.

En definitiva, este libro es una forma de mantener viva la memoria histórica, siempre esquiva y maleable, siempre un espacio que han intentado llenar los poderosos de siempre, con un relato oficial falso y engañoso.

 

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Martín Parra Olave es licenciado en gobierno y gestión pública de la Universidad de Chile y magíster en letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente cursa el doctorado en literatura de la última Casa de Estudios.

«Rodrigo Rojas de Negri. Hijo del exilio», de Pascale Bonnefoy (Debate, 2021)

 

 

Martín Parra Olave

 

 

Imagen destacada: Rodrigo Rojas De Negri.

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