La obra de la autora chilena Andrea Calvo Cruz es una novela que además de acción, de códigos noir, hace un retrato de una parte de nuestra historia política, y del tiempo presente presente del país, a través de aristas que aún no aparecía en la bibliografía del género policial de estirpe local.
Por Juan Ignacio Colil
Publicado el 20.3.2026
Tráeme la noche de Andrea Calvo Cruz (1981) es una novela negra publicada el año 2025 por la editorial Los Perros Románticos.
Quizás alguien dirá: ─otra novela negra─ y la respuesta es sí, es otra novela negra que comenzó a circular en un panorama donde existen varios autores y que al parecer continua siendo muy fructífero, pero ojo, no se trata simplemente de otra novela más.
Estrada vive en un departamento destartalado, lleno de latas de cerveza, colillas de cigarro y recuerdos culpables. Sus días suceden entre el trabajo y su memoria, ambos elementos que lo llevan a la deriva por las calles de la noche santiaguina.
Un telefonazo lo trae a la realidad. Debe acudir a una escena del crimen en medio de la noche. Se trata del «Club Cleopatra»; donde se realizaría un espectáculo para celebrar «la semana del orgullo». De improviso una gran masacre termina con el glamour, la nocturnidad, las lentejuelas y deja una gran cantidad de víctimas. En este punto uno recuerda el incendio de la discoteque Divine en Valparaíso el año 1993.
El detective Estrada, un tipo que tuvo su momento de gloria en la policía, tratará de ir tras las pistas que lleve a dar con los responsables del crimen.
Monstruos y complejidad
A lo largo de la obra iremos descubriéndolas historias tras los nombres. Estrada no es solo un detective, además es el padre de un joven transformista asesinado tiempo antes, por eso este caso lo llevará a un plano personal, donde la figura de su hijo; Juanjo; será un faro permanente y un punto donde confluyen los recuerdos, la culpa y el amor.
Luego tenemos a Alfredo, quien es un joven auxiliar de un club de campo y por las noches se convierte en Ornella, la reina del espectáculo drag; también es un padre cariñoso, y además fue amigo y maestro de Juanjo. Así las cosas, la historia mezcla los planos, porque la vida es así, mezclada, difusa, no hay límites claros:
«De pie frente al espejo, revisó que sus sinuosas caderas de esponja estuvieran en posición. Chequeó que su entrepierna se encontrara perfectamente truqueada y, justo antes de dar un segundo paso hacia la salida, un ruido violento la ensordeció. Mareada y confundida, Ornella cayó al suelo para levantar la cabeza en el momento exacto en que se abrió la puerta» (p. 30).
La novela avanza en varios planos: la investigación de Estrada, los recuerdos de su hijo, la vida de Alfredo, la relación con su hijo Bastián, la comunidad del club Cleopatra y por supuesto; el otro lado de la medalla, la traición y la hipocresía, representada por Risopatrón y sus extensos tentáculos, donde se trenzan el poder, la hipocresía y el abuso.
Son varios personajes que ayudan a que la historia se desarrolle y que permiten ir armando el rompecabezas, ir ampliando la mirada en cuanto a la densidad de la novela, porque no se trata solo del crimen.
La autora logra dar vida a estos personajes, haciéndolos de carne y hueso, no son solo maquetas. Pienso por ejemplo en dos de sus caracteres principales: Estrada y Alfredo u Ornella; ambos poseen varias capas con las que enfrentan su existencia. No son solo estereotipos. Los vemos reírse, sufrir, recordar, enfrentar su suerte, decidir, equivocarse, etcétera. El joven Bastián también es complejo y enfrenta sus propios monstruos.
Tráeme la noche es una novela que además de acción, de códigos noir, hace un retrato de una parte de nuestra historia, de nuestro presente que aún no aparecía en la novela del género.
Y un punto que también es relevante: es una obra que es entretenida de leer, tiene suspenso, ambiente, humor, buenos diálogos, imágenes atractivas y por supuesto tiene noche.
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Juan Ignacio Colil (1966) es un profesor de historia y geografía, y un escritor chileno, autor, entre otras, de las novelas Un abismo sin música ni luz (Lom Ediciones, 2019), y El reparto del olvido (Lom Ediciones, 2017).
Asimismo, por el volumen Espejismo cruel (Editorial Los Perros Románticos, 2021) fue galardonado con el prestigioso Premio Pedro de Oña, versión de 2018, un reconocimiento que entrega cada temporada la Ilustre Municipalidad de Ñuñoa.
«Tráeme la noche», de Andrea Calvo (2025)
Juan Ignacio Colil
Imagen destacada: Andrea Calvo Cruz.

