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[Crónica] La esquiva liebre ilustrada

La verdad es que puse mi esperanza en triunfar con «La casa escrita», porque lo considero un libro valioso, bien concebido, de sólido contenido literario, testimonial e histórico de medio siglo o más de vida bullente y creadora de nuestra querida Sech, destacando a un centenar de narradores y de autores, su legado y ejemplo artístico, su influjo en este viejo y porfiado amanuense.

Por Edmundo Moure Rojas

Publicado el 25.12.2023

Trabajé durante varios años en articular el libro, me refiero a La casa escrita, un texto de 380 páginas, en el que recojo mis testimonios memoriosos de casi medio siglo en la Casa del Escritor, nuestra morada de la Sociedad de Escritores de Chile, adquirida por la entidad en 1961, bajo el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, mandatario conservador, miembro de la crepuscular «derecha culta», en este país de empresarios zafios (cada quien podrá aducir excepciones más o menos honrosas).

Yo la bautizo «Casa Escrita», pues para mí está hecha con ladrillos y argamasa verbales, sea en forma de versos, narraciones o discursos. La siento hablar, en murmullos, cada vez que la visito y recorro sus ensoñadas habitaciones; escucho sus historias y anécdotas, oigo sus lamentos, percibo sollozos y me sobresalto, a veces, con imprecaciones y denuestos; asimismo con voces quedas pronunciando mi nombre.

Como toda casa que se precie, ha cobijado amores, inquietudes propósitos, odios y desilusiones. La amo como amé en su seno a mujeres extraordinarias, cuyo recuerdo atesoro en el arca secreta del corazón.

Hermanas, hermanos en la palabra, perdónenme este efusivo preludio, para contarles enseguida las incidencias que provocan este inusual desahogo.

 

Desahogo literario

Postulé La casa escrita al concurso de obras inéditas, «Escrituras de la Memoria», 2023, del Ministerio de las Culturas. Me queda claro que todo concurso es un albur, y si participas debes considerar, siempre, que la opción de ganar resulta remotísima; tampoco creo mucho en las posibles conjuras o en la supuesta inadvertencia o mala leche de los jurados ( aunque de haberlas, las hay).

Llevo muchos años —más de medio siglo— en este oficio de las letras. He concursado, con relativa fortuna, en diversos certámenes, desde 1981. En la era del Consejo del Libro, he postulado en cinco oportunidades, sin quedar calificado para los anhelados «fondos».

Nunca apelé ante los resultados, aunque refuté, en 2017, el juicio sumario y sin fundamentos sobre mi obra Memorias transeúntes, de un librero que presidió el jurado, evidenciando no haber leído el libro, limitándose a discernir con una simple ojeada (de ojear, hacer mal de ojo). Bueno, cuento pasado.

La verdad es que puse mi esperanza en triunfar con La casa escrita, porque lo considero un libro valioso, bien escrito, de sólido contenido literario, testimonial e histórico de medio siglo o más de vida bullente y creadora de nuestra querida Sociedad de Escritores de Chile, destacando a un centenar de narradores y de autores, su legado y ejemplo creador, su influjo en este viejo y porfiado amanuense.

No hablaré de «injusticia», pues no conozco los tres textos premiados, ni he leído las fundamentaciones, más o menos válidas, de los jueces, pero sí lamento que el mío no haya obtenido la esperada selección.

No diré más al respecto; sólo agregar que La casa escrita está a disposición de la o las editoriales que se interesen en publicarla.

¡A ver si salta la esquiva liebre ilustrada!

 

 

 

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Edmundo Moure Rojas (1940) es escritor, poeta y cronista, asumió como presidente titular de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech) en 1989, luego del mandato democrático de Poli Délano, y además fue el gestor y fundador del Centro de Estudios Gallegos en el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, casa de estudios superiores en la cual ejerció durante once años la cátedra de Lingua e Cultura Galegas.

Ha publicado veinticuatro libros, dieciocho en Sudamérica y seis de ellos en Europa. En 1997 obtuvo en España un primer premio por su ensayo Chiloé y Galicia, confines mágicos. Sus últimos títulos puestos en circulación son el volumen de crónicas Memorias transeúntes y la novela Dos vidas para Micaela.

 

Edmundo Moure Rojas

 

 

Imagen destacada: Sede de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech).

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