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«Cuentos de amor de locura y de muerte», de Horacio Quiroga: La humanidad de una obra maestra

Los relatos del autor uruguayo componen el primer intento —a inicios del siglo XX— de forjar un realismo mágico que tendría su último peldaño creativo en la bibliografía desarrollada por el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, algunas décadas después.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 14.6.2020

Cuentos de amor de locura y de muerte es un libro de cuentos del escritor uruguayo Horacio Quiroga, y que fuera publicado por vez primera en 1917 por la Sociedad Cooperativa Editorial Limitada de Buenos Aires. La primera publicación incluyó dieciocho relatos, pero después de la tercera edición solo quedaron trece cuentos.

Según la crítica especializada, el libro constituye la obra cumbre del autor. Los temas del libro además de la muerte que está presente en muchos de los cuentos, son la intriga, el drama humano, pues en muchos relatos las personas ceden a sus instintos más primitivos. En este volumen, además encontramos la personificación de los animales que son capaces de hablar entre ellos.

Afirman los críticos también que el lector puede reconocer en sus cuentos la autobiografía y la ficción; pues él es fiel a la representación de la realidad íntima y de la escritura realista al abordar el mundo de la naturaleza, de los animales, y de representar los destinos de sus protagonistas.

Horacio Quiroga, no hace falta decirlo, es uno de los más grandes cuentistas de la literatura en castellano, de todos los tiempos. Sus narraciones tienen tramas extraordinarias y lo más importante, sus cuentos son difíciles de olvidar. Sin embargo, me resultó curioso el hecho de que  todos los cuentos de este libro tienen finales cerrados, es decir tienen un final explícito y algunas veces hasta predecible; yo habría esperado cuentos con finales abiertos, pero este no ha sido el caso; esto es importante viniendo de un escritor considerado un maestro del cuento que según los críticos tiene entre sus influencias a escritores tan notables como Edgar Allan Poe, Anton Chéjov, Jack London o Rudyard Kipling y Guy de Maupassant, todos ellos maestros indiscutibles de las historias breves, al igual que Quiroga.

A continuación le entrego al lector un breve resumen de cada uno de los cuentos que conforman el libro. Espero que los lectores se animen a leer este título, les aseguro que lo van a disfrutar, pues sus argumentos tienen una claridad y en general una sencillez verdaderamente admirable.

El primer cuento se titula, “Una estación de amor”, y trata de un amor que nace en la época de la estación de carnavales, cuando Octavio Nébel se enamora de Lidia, quien cuenta con una familia con variados problemas; el padre de Octavio se opone a la relación por considerar que la madre tiene un pasado turbulento; además de que es adicta a la morfina que termina por matarla y también por volver adicta a la hija.

No pudiendo concretar su romance, pierden el contacto por unos años y cuando vuelven a encontrarse Octavio está casado, su padre ha muerto y Lidia, por su parte cuida de su agonizante madre y padece también la misma adicción.

La madre le pide Octavio que las deje pasar un tiempo en su hacienda y allí la madre muere. Tanto Octavio como Lidia recuerdan su relación. Y antes de que Lidia se vaya Octavio la besa y ella se va en el tren.

El segundo cuento se denomina “El solitario” que trata de un matrimonio sin hijos. El esposo es un joyero llamado Kassim y su esposa se llama María. María le reprocha continuamente a su esposo que las joyas que trabaja nunca son para ella, lo humilla frecuentemente y lo provoca saliendo a la calle con una de las joyas. Un día, Kassim trabaja con un brillante solitario que debe montar en un alfiler de corbata; ella le propone robarlo y huír; ante su negativa, le confiesa que lo ha engañado, aunque después se desdice. Kassim retoma el trabajo y cuando lo ha finalizado le clava el alfiler en el pecho a María y con eso la mata.

El siguiente cuento se titula “La muerte de Isolda” y cuenta la ruptura de una pareja. Sin embargo, cuando el narrador decide terminar su relación se da cuenta que ama a la mujer, pero ya es demasiado tarde. Años más tarde, el narrador ve a la mujer mientras ve la ópera de Tristán e Isolda pero él sigue pensando que sigue siendo tarde y que no hay forma de reparar el daño de su abandono. De manera que su amor termina siendo imposible.

La historia que sigue es de las más conocidos de Quiroga y se titula “La gallina degollada”. En este cuento una joven pareja tienen un hijo, el cual a los dieciocho meses de nacido enferma y queda con retraso mental, la pareja teme, aunque desea, tener más hijos; engendran un segundo, un tercero y un cuarto y con todos pasa lo mismo, a los dieciocho meses enferman y quedan con retraso. Esto hace que haya reproches mutuos, pero después tienen una niña y esta crece normal. Los padres descuidan a los otros cuatro hijos por mimar y dedicarse a su hija.

Un día los cuatro varones observan cómo la sirvienta degüella una gallina para hacer la comida. Tiempo después, los padres salen a dar un paseo con su hija. Al regresar, mientras Berta, la madre, saluda a unos vecinos, la niña se escapa de su mano y regresa sola a su casa, donde se cruza con sus hermanos; estos la hacen pasar a la cocina donde la degollan. El padre corre apresuradamente a la cocina y ve la trágica escena. Luego se aproxima su mujer y este no la deja entrar. Poco después la mujer ve sangre en el piso y se da cuenta de lo sucedido.

El siguiente cuento rompe un poco el realismo de sus otras historias y no deja de ser un poco fantástico. El relato se titula “Los buques suicidantes” y trata de un marinero que cuenta el caso de un barco cuya tripulación ha desparecido y el barco se haya a la deriva, como ha pasado con otros buques. Este marinero es parte de una tripulación que es mandada a abordar el buque que está perdido y cuenta cómo sin ninguna explicación sus compañeros empiezan a tirarse al mar y solo él se salvó de hacerlo, sin que exista una explicación para ello.

El siguiente cuento es “El almohadón de plumas” y cuenta la vida de Alicia y Jordán quienes están recién casados. Un día Alicia empieza a desarrollar una enfermedad y el médico que la atiende no sabe lo que tiene, la mujer se va agravando hasta que muere. La sirvienta, mientras deshacía la cama de la difunta, encuentra manchas de sangre en el almohadón, llama a Jordán y juntos descubren que había un animal oculto que durante las noches se alimentaba de la sangre de Alicia.

“A la deriva” se titula el relato posterior y también es uno de los más conocidos de este cuentista. El cuento narra que Paulino fue mordido por una serpiente sumamente venenosa. Luego de la mordedura, él la mata con su machete. Ve dos puntitos de sangre en su pie y al llegar a su casa le pide a su mujer que le sirva alcohol, pero cree que su mujer le está dando agua, esto debido al efecto del veneno de la picada. Después se sube a su canoa para tratar de llegar a Tacurú Pucú, mientras va en la canoa por el río siente que el dolor va disminuyendo y la sed también, incluso podía respirar mejor. Esto le dio esperanzas de una pronta mejoría. En este punto la canoa «giraba velozmente a la deriva». El hombre empieza a delirar, estira los dedos de la mano y muere.

El siguiente cuento se titula “La insolación”, este es el primer cuento del libro en que los animales son personificados y pueden hablar entre ellos. Old se llama el cachorro, Milk es su padre. El dueño se llama Míster Jones, un hombre que bebe mucho, pero es muy cariñoso con sus animales. Un día uno de los perros ve a la muerte que toma la apariencia de Míster Jones, los otros perros le advierten que es la muerte y que su aparición significa que pronto su amo va a fallecer.

Los perros preocupados por esta señal lo siguen a todas partes. La muerte vuelve a aparecerse para llevarse a un caballo, esto los hace calmarse y pensar que ya no iba a volver. Pero, mientras Míster Jones está trabajando bajo el sol abrazador, perece. Su hermano vende la finca, y los perros vana a parar a distintas casas y se convierten en perros hambrientos y sarnosos.

El siguiente cuento se titula “El alambre de púa” y al igual que en el anterior relato los animales también pueden hablar. En este caso se trata de dos caballos que viven en una chacra; sus nombres son Alazán y el Malacara; un día los caballos escapan juntos y dan con un lugar con mucho pasto donde hay unas vacas que les dicen que ellos no pueden pasar para pastar y que solo el toro Bariguí puede infringir cualquier límite impuesto por los dueños.

Los caballos oyen como don Zaninski, el propietario del toro, discute con su vecino pues el toro le ha destruido su plantación de avena y éste le advierte que va a poner alambre de púas para que el macho bovino no pueda pasar. Al día siguiente el toro se lastima intentando pasar el nuevo alambre y su dueño tiene que sacrificarlo.

El siguiente cuento es “Yaguaí” y trata de un perro Fox-terrier, que lleva una vida pacífica, se entretiene cazando lagartijas y otros animales pequeños, hasta que un día un peón le pide a Cooper, el dueño del perro, lo deje entrenarlo para que sea un perro de caza. Al ponerlo a prueba, este no puede seguir al perro del peón y siempre se queda atrás. El peón se da por vencido y el perro deambula por todas partes muerto de hambre y sarnoso.

Después Yaguaí es entregado a Fragoso, y este queda impresionado con el perro por cómo ataca a las ratas, pero después va camino a devolvérselo a Cooper, pero se hace noche y no alcanza a llegar, no obstante el perro regresa y Cooper al oír ruidos lo mata sin querer. A la manãna siguiente lo va a enterrar con sus dos hijos.

El siguiente cuento es “Los pescadores de vigas” en este cuento el indio Candiyú desea obtener el fonógrafo que su patrón, Míster Hall, tiene a la venta. Sin embargo, el aparato vale 50 pesos que Candiyú no tiene. Así que Mister Hall hace un trato con Candiyú y se lo da a cambio de que el trabajador le lleve palos de rosa, que son difíciles de obtener. Luego de un gran esfuerzo, Candiyú consigue lo que quería. Lo interesante de este cuento es que los personajes hablan un español deficiente y esto le da un sentido de realidad muy válida y singular.

El siguiente cuento es “Nuestro primer cigarro”  que trata sobre Eduardo y María, dos hermanos cuya madre ha enviudado; la tía de los chicos enferma de viruela y por tanto ellos quedan muy libres para jugar y explorar a sus anchas cerca del pozo y en el cañaveral donde fuman por primera vez.

Un día Eduardo discute con su tío, Alfonso, que quiere «meterlos en cintura»; una tarde después de una travesura que le han hecho al tío, éste persigue a Eduardo quien corre hacia el pozo y deja caer una piedra que tenían en el broquel y el tío piensa que se ha caído dentro y se ha matado. El tío y toda la familia vivió un momento de angustia, pero tras el pertinente mal rato, se descubre que el niño está a salvo y cuando lo vuelve a amenazar, Eduardo le advierte que esta vez si se tirará al pozo y hacen una tregua que les conviene a ambos.

El último cuento se titula “La meningitis y su sombra” y es además uno de los cuentos más largos del libro. El cuento trata de la bella María Elvira Funes quien sufre de meningitis y como resultado de la fiebre y el delirio siente que está en una “relación amorosa” con Carlos Durán, pero esto solo ocurre de madrugada.

Él, a pesar de no tener relación alguna con ella, acepta acompañarla durante su enfermedad. Ella, al sanar, actúa normal con Durán, pero éste descubre que se ha enamorado profundamente de ella. Después de varias complicaciones, ante las cuales él incluso planea irse del país, se confiesan su amor y se casan y al final están juntos y ella comenta el cuento que él nos está contando.

 

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Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es escritor y profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos, además de redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«Cuentos de amor de locura y de muerte» (Buenos Aires, 1917)

 

 

Sergio Inestrosa

 

 

Imagen destacada: El escritor uruguayo Horacio Quiroga (1878 – 1937).

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