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«El gran Gatsby»: La «Belle Époque» de los Estados Unidos

Mientras la nación norteamericana vive durante estos días confinada en sus casas por el miedo a contraer el Covid-19, hace un siglo el país experimentaba una década de lujo y de prosperidad, de la cual da cuenta, a través de sus páginas, la novela casi perfecta de Francis Scott Fitzgerald.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 8.4.2020

En 1925, Scott Fitzgerald publicó su tercera novela titulada El gran Gatsby. Es una novela corta de apenas 180 páginas y en ella el autor nos da su visión de los Estados Unidos de los años veinte. Recuérdese que en 1920 se instauró la Ley Volstead, conocida también como la Ley Seca, que prohibía la producción y venta de alcohol en los EE.UU., y que fue recién derogada por el Congreso en 1933.

La novela puede parecernos ahora un poco banal, sin demasiada substancia, sin embargo, si pensamos en el contexto histórico en el cual surge podemos verla con otros ojos; recuérdese que además Estados Unidos acababa de salir victorioso de la Primera Guerra Mundial.

Su trama está ambientada en la zona residencial de Long Island, en el Estado de Nueva York, no muy lejos de la gran metrópoli de Manhattan.

El argumento cuenta la historia de una dramática situación amorosa, pero por debajo subyacen otros temas como las consecuencias de la guerra, la corrupción económica que permite a unos pocos hacerse de beneficios financieros mayúsculos, la infaltable corrupción política y el declive de la vida social que pocos años más tarde sufrirá aún más con la Gran Depresión.

Jay Gatsby es el centro de la atención de la novela, es un misterioso que ha vuelto de la guerra y ahora es millonario y despilfarrador; en el fondo es un hombre solitario que se ha hecho construir una mansión en frente de donde vive Daisy, la mujer de quien sigue estando enamorado y de la que se separó, pues fue a Europa a combatir en las trincheras. El drama es que Daisy ahora está casada con otro hombre rico de nombre Tom Buchanan, fiel defensor de lo establecido, pues él se beneficia de esta situación. Buchanan es el típico hombre blanco racista, que tiene una doble moral, pues al tiempo que defiende el valor de la familia, él tiene una amante que para colmo de males es una mujer casada. Tom sería hoy en día un republicano hecho y derecho, fiel defensor del presidente en turno (Donald Trump).

Gatsby desea reconquistar a Daisy, y así separarla de ese matrimonio de compromiso en el que se encuentra.

Nick Carraway es el narrador de la historia y un vecino de Gatsby, y por lo tanto ya ha estado en algunas de sus fiestas; además es primo de Daisy (esto para Gatsby es muy importante, pues Nick es la forma que encuentra para atraer a ésta) y quien hace el papel de Celestino, pues a solicitud de Gatsby invita a su prima a tomar el té a su casa, y allí aparece Jay para intentar una reconquista de la mujer a la cual no ha dejado de amar durante todo este tiempo.

Todo va bien para Gatsby hasta que un día Tom conoce a Jay y este le da mala espina y comienza a investigar sus negocios. Así se descubre que el magnate viene de una familia pobre y sin educación, y que fue Dan Cody (un hombre muy rico) quien le enseñó a comportarse como si fuera un millonario de origen aristocrático.

La escena que desata la caída de Gatsby se da un poco después de que estando en el Hotel Plaza, a un costado del Parque Central en Nueva York, en una tarde de mucho calor, Tom y su rival discuten sobre a quien ama Daisy. La reunión termina de forma abrupta y Daisy regresa a casa con Gatsby, pero atropellan y matan a Myrtle (quien resulta ser la amante de Tom) y la cual se encuentra casada con George. Tom se detiene a ver el accidente y le comenta que el coche que atropelló a su mujer es de un tal Gatsby y le dice donde vive.

Gatsby al ver a Nick, le confiesa que Daisy estaba al volante, pero dice que él asumirá la responsabilidad. Esa noche Gatsby se la pasa afuera de la casa de Tom para estar seguro de que Daisy no corre ningún peligro. Después, regresa a su mansión muy de mañana, pero por la tarde George Wilson llega a su residencia y lo asesina, mientras aquél nada en la piscina: luego, George se suicida. Daisy, quien no puede dejar a su marido, se va de viaje con Tom hasta que pase toda la conmoción.

Nick organiza el funeral de Gatsby, al que asisten apenas unos pocos, incluyendo el padre de éste. La novela termina con Nick mirando hacia la casa de Daisy y pensando que la nostalgia nos obliga a volver al pasado.

Como narrador en primera persona, Nick es fiel al consejo que dice le dio su padre y el cual hace explícito desde el principio de la historia: “no juzgar a los demás”.

Entre los temas de la novela están el deseo por tener dinero, el despilfarro, las fiestas para impresionar, la música (en particular el jazz), el lujo desmedido, el alcohol (que está prohibido, recuérdese) y la práctica de una sexualidad que intenta ser liberal para la época.

Para muchos escritores contemporáneos de Scott Fitzgerald, esta novela tiene una trama perfecta, la cual ha sido trasladada hacia un lenguaje audiovisual en tres oportunidades: en 1949, con un filme a cargo del director Elliott Nugent; en 1974, por una versión del cineasta inglés Jack Clayton; y la última en 2013, a través de un largometraje obra del realizador australiano Baz Luhrmann, este último protagonizado por Leonardo Di Caprio y Carey Mulligan.

 

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Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es escritor y profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos, además de redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«El gran Gatsby», en la traducción al castellano ofrecida por la Editorial Anagrama

 

 

Sergio Inestrosa

 

 

Crédito de la imagen destacada: El actor Robert Redford en el filme El gran Gatsby (1974), del realizador inglés Jack Clayton.

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