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«En realidad nunca estuviste aquí», de Lynne Ramsay: Pero aún sangra

La última entrega de la realizadora escocesa -todavía sin estrenarse en Chile- y basada en la novela (que data de 2013) del narrador estadounidense Jonathan Ames, resulta un filme situado entre los géneros del thriller y el neo noir, donde el protagonista es un ser solitario e incomprendido, en un entorno social y escénico, oscuro y violento.

Por Jorge Cocio

Publicado el 29.5.2018

Un rostro sonámbulo deambula por las calles, baja al metro y luego de botar un martillo ensangrentado va a un teléfono público y marca. Es de noche o madrugada, quien sabe, pero sólo dice una palabra antes de cortar: “Está listo”. De esta manera tenemos una escena que sin darnos cuenta, y de primera instancia, resume la última cinta de la directora escocesa Lynne Ramsay (Glasgow, 1969), autora de obras como Swimmer (2012), Tenemos que hablar de Kevin (2011), Morven Callar (2002) y Ratcatcher (1999).

En realidad nunca estuviste aquí (You Were Never Really Here, 2017), basada en la novela del narrador estadounidense Jonathan Ames (2013) es una película conectada entre el thriller y el neo noir, donde el protagonista es un ser solitario e incomprendido en un entorno oscuro y violento. Pero lo que me lleva a comentar esta cinta es el tema que hay más allá de una trama que no tiene mayor complejidad en su giro argumental.

Durante todo el largometraje la violencia es el tópico principal, la cual es expresada de tres maneras: psicológica, física y social. Mientras que la primera está asociada con el protagonista (Joaquin Phoenix) convirtiéndolo en un arma autodestructivo en potencia. Desde su mirada, gestos, cicatrices y detalles realzados por algunos planos sobre su rostro o acciones tan sencillas como raspar un dulce, se nos va manifestando esa ira-trauma contenida que a pesar de sus actos y decisiones no deja de entregarnos una imposibilidad de querer sangrar y de estallar. Y aunque en la historia presenta algunos vínculos, no son suficientes para despertar realmente un cambio.

Pero paralelamente a esta violencia tenemos que la directora retrata a modo de retazos la violencia física (de una manera rápida y efectiva) y social (con el efecto de la paranoia y el tema del rapto de mujeres), como si no tuvieran mucha relevancia en relación con el universo del protagonista más allá de sus acciones.

Lo que nos lleva entonces a interrogarnos: ¿qué es lo más importante de esta cinta?, ¿el viaje interior o el retrato psicoemocional? ¿Y cuál es su motivación?: ¿La culpa o la autodestrucción? Porque entre los múltiples silencios, los escasos diálogos y la casi inexistente música de fondo tenemos la cruda realidad mediante una fotografía de tonos oscuros para entregarnos un viaje interior de un antihéroe que nos concede dos finales al modo de Buffalo 66 para nuestra reflexión.

De esta manera, En realidad nunca estuviste aquí constituye una cinta donde la alienación del personaje pareciera ser la verdadera fuente de todo. Con un contraste de una sociedad violenta donde el poder no escatima en gastos, pero que a pesar de su heroico actuar no me dejo de preguntar al ver su mirada: ¿Adónde se habrá ido su alma? Porque aunque su cuerpo aún sangra y pareciera respirar algo de él hace años, ya está extinto. Como si sólo fuese una sombra de lo que alguna vez fue.

 

El actor estadounidense Joaquin Phoenix es el protagonista de «En realidad nunca estuviste aquí» («You Were Never Really Here», 2017), de la realizadora escocesa Lynne Ramsay

 

 

Afiche original del filme aplaudido en Cannes y Sundance, pero que sigue sin estrenarse comercialmente en Chile

 

 

Tráiler:

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