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[Ensayo] Series «La línea invisible» y «Patria»: El conflicto vasco y sus imaginarios audiovisuales

Las dos obras que se analizan en este artículo abordan representación cinematográfica y política surgida recientemente, en torno enfrentamiento armado que sostuvieron el extinguido grupo separatista ETA versus el Estado español desde la década de 1960 —en pleno régimen franquista—, y hasta los albores del siglo XXI, inclusive.

Por Cristián Uribe Moreno

Publicado el 1.1.2022

Continuando con las producciones españolas, el streaming de HBO Max brinda una tremenda oportunidad de acercarse a dos realizaciones de gran calidad que coinciden en un tema hasta ahora poco abordado por la televisión hispana: el terrorismo de ETA (Euskadi ta Askatasuna, o País Vasco y Libertad).

Las producciones La línea invisible (2020) y Patria (2020) coinciden en presentar distintas aristas de un enfrentamiento que se extendió por más de cuatro décadas dejando centenares de muertos y heridos.

Si bien las producciones televisivas y cinematográficas habían abordado el tema de la ETA, no es común que la televisión concuerde en un tema que históricamente ha sido muy sensible para la sociedad hispana. Asimismo, la mayor parte del trabajo audiovisual que se puede encontrar, son realizaciones de tipo noticieros y documentales.

Sin embargo, se ve un giro en este sentido que unido al cese de las acciones de la agrupación terrorista, han permitido que las producciones audiovisuales de ficción se enfoquen en un asunto que tanto impacto causó a la sociedad española contemporánea.

 

Cruzar una frontera simbólica

La línea invisible es una miniserie de seis capítulos que presenta un hecho histórico, el primer asesinato de la organización ETA. Ambientada en los años 60, la serie relata como Txabi Etxebarrieta (Alex Monner) llega a liderar la incipiente asociación política y toma la decisión de comenzar con las acciones armadas.

Él mismo balea a un policía de caminos, siendo la primera víctima oficial de ETA. Txabi es el primero que cruza esa “línea invisible”, suerte de frontera simbólica que nadie había sido capaz de traspasar, que llevará a muchos a seguir el camino de la lucha armada contra, en ese tiempo, la dictadura de Franco.

La serie como buena producción de época, cuida detalles temporales, de espacio y de ambientación, tratando de recrear el contexto de donde surge esta primera generación de ETA.

En el relato, los motivos de tal decisión son fruto de una consensuada política de insurgencia unida a la acción fortuita del momento. Así lo muestran las principales acciones criminales del relato: el planeado asesinato del inspector Melitón Manzanas (Antonio de la Torre), un implacable y sádico policía que perseguía a los grupos políticos, y la muerte del policía de caminos, José Antonio Pardines.

Aunque la serie entretiene, el hecho de buscar la rigurosidad con la historia oficial, es decir, tratar de ceñirse a los acontecimientos tal y como ocurrieron, quitan un poco de fuerza al relato. En este aspecto, la serie tiene cierto aire de documento histórico.

Algunos personajes son presentados maniqueamente y en otros la motivación de sus acciones no queda del todo clara. Así. la energía del acontecimiento histórico diluye el espacio de representación ficcional a medida que el relato avanza. La excepción es la actuación de De la Torre, acaso uno de los mejores actores españoles del momento.

 

La serie «Patria» (2020)

 

Un tiempo que se estira por décadas

En el caso de Patria, creada por Aitor Gabilondo, la base es la homónima novela de Fernando Aramburu. En ella el conflicto de ETA, se centra en dos familias muy unidas a través de sus diferentes integrantes: los papás son amigos, las madres son amigas, las hijas salen juntas.

Todo comienza a cambiar en el momento que uno de los hijos entra a militar en la organización terrorista. El destino de ambas familias se ve severamente trastocado.

Aunque los méritos de esta serie están en la base del libro de Aramburu, obviamente, no es necesario haber leído el libro para entender la serie. Pero al leer la novela antes, da un conjunto de informaciones que permite situarnos mejor dentro de las distintas tramas que maneja la obra audiovisual.

Además de disfrutar de uno de los textos más destacados de las últimas décadas en lengua española. El traspaso de tan compleja estructura literaria a lo audiovisual no debió ser fácil. Pese a esto, la fidelidad a la narración y a la vez presentar algo atrayente a la audiencia, está resuelto con gran sutileza.

Así, lo primero que llama la atención, es la manera que este relato entrelaza las líneas de tiempo narrado. El presente de la narración es el momento que ETA declara el cese de sus acciones, a través de un comunicado por televisión.

En ese instante, Bitori (Elena Irureta), la madre de una de las familias, decide volver a su pueblo, a averiguar qué ocurrió el día en que ETA mató a su marido, Txato Lertxundi. Desde ese presente vemos como hechos pasados flotan confundiéndose con la actualidad, configurando una sociedad vasca dividida por el accionar del grupo.

En el relato, la familia de Bitori cumplirá el rol del grupo golpeado por las acciones de la banda armada. En cambio, la familia de Miren (Ane Galarain) mostrará la suerte del clan filial que apoya a ETA. Ambas familias son “el cara y sello” de una comunidad que vivió por décadas el poder de la organización terrorista.

Ese fluir de tiempo y de acciones que son introducidas sin ser presentadas, es lo mejor de la serie. Un tiempo que se estira por décadas y que va diseccionado por capas a los dos grupos familiares, como si fuera una cebolla, exhibiendo los momentos que van impactando a los diferentes miembros para que se pueda entender la tragedia en toda su dimensión. Un verdadero juego de espejos a lo largo del tiempo.

Además, al tener de base un libro, los personajes están mucho mejor dibujados. Sus decisiones dentro del relato están perfectamente retratadas y justificadas. En el centro de ambas familias están Bitori y Miren como las columnas que sostienen a sus grupos familiares.

Esta Patria está dominada por las madres, constituyendo una verdadera “Matria” que influye en el destino de los personajes. Y los detalles de cómo cada uno va tomando su propio camino está retratado de una manera más compleja y completa que en la serie La línea invisible.

Patria no está amarrada a los hechos históricos y eso la hace más dúctil y fluida. Un relato que permite una reflexión más acabada del conflicto.

Resumiendo, ambas producciones buscan desentrañar, a través de la ficción, las cicatrices que dejó ETA en la sociedad española. Desde distintas miradas, se intenta esclarecer las fracturas del accionar de este grupo armado.

Si bien, una realización profundiza más que otra en este afán de representación, ambas están a una gran altura. Y son un paso necesario de una sociedad que quiere dejar atrás el horror de esos años, sin olvidar las profundas huellas de este conflicto.

Y para esto, la ficción es un aliado indiscutible.

 

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Cristian Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional «General José Miguel Carrera», y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile, y también es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.

Aficionado a la literatura y el cine, y poeta ocasional, publicó en 2017 el libro Versos y yerros.

 

 

 

 

 

 

 

Cristián Uribe Moreno

 

 

Imagen destacada: La línea invisible (2020).

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