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[Homenaje] «Clarice: Una vida que se cuenta»: Ese misterio llamada Lispector

Para quienes quieren adentrarse en la espectacular obra de la escritora brasileña de origen ucraniano (quien cumpliría 100 años este 10 de diciembre), la biografía de la crítica literaria y profesora Nádia Battella Gotlib es un verdadero tesoro monográfico.

Por Nicolás Poblete Pardo

Publicado el 7.12.2020

Clarice: Una vida que se cuenta, y subtitulada “Biografía literaria de Clarice Lispector”, de Nádia Battella Gotlib (publicada originalmente en 1995), es un extraordinario estudio, documentado a tal nivel, que después de leerlo uno se queda con la sensación de haber visitado a la eminente escritora, acompañándola en cada etapa de su vida, desde la infancia hasta su muerte.

Y, más importante, la exhaustiva examinación que Battella Gotlib hace de la escritora nos impone una figura de una profundidad impresionante, que traspasa su obra textual, para amalgamarse a la experiencia de la lectura como una segunda piel.

Nádia Battella Gotlib, crítica literaria, profesora brasileña, autora de varios volúmenes, consigue con su monumental biografía traspasarnos el enigma que encarna Clarice Lispector, a través de una profunda investigación y reflexión, no solo a partir de su obra publicada, sino de su aura como un ser único: “En realidad, considero que nuestro contacto con lo sobrenatural debe ser efectuado en silencio y en una profunda meditación solitaria”, leemos.

Se trata de un texto elaborado para presentar en un congreso de brujería al que asistió Clarice, en Bogotá, Colombia. Confesiones como esta son complementadas con introspecciones sobre su identidad, siempre ligadas al misterio.

Sobre su particular vínculo con el judaísmo, por ejemplo, Clarice revela: “Soy judía… aun cuando no crea que el pueblo judío sea el pueblo elegido por Dios”, pero, inmediatamente agrega: “Soy brasileña, pronto y punto”. O su identificación con los animales, a quienes admite adorar, quizá por su signo del zodíaco, Sagitario: “la mitad animal”.

Desde un inicio vemos que Clarice es más que una persona “especial” u “original” (adjetivo que no le agrada; no le gusta que la identifiquen como tal). Su alegría ha sido tronchada desde su origen.

La enfermedad de la madre, su eventual muerte, es algo con lo que Clarice carga, pues se creía que la llegada de un hijo podía ser una salvación: “Entonces fui deliberadamente creada: con amor y esperanza. Solo que no curé a mi madre. Y siento hasta el día de hoy esa carga de culpa: me hicieron para una misión determinada y fallé”.

Nádia convierte su estudio en una obra en la que ella misma se transforma en ventrílocuo. Es su exploración la que nos sitúa en la primera fila del teatro en el que vemos a Clarice como un ser riquísimo, con mil facetas.

El carnaval de Recife, donde las máscaras cobran vida, nos da luces: “Yo tenía miedo, pero era un miedo vital y necesario, porque venía del encuentro con mi más profunda sospecha de que el rostro humano también fuese una especie de máscara”.

El escenario que ofrece Nádia tiene una plataforma giratoria y, así, podemos apreciar múltiples ángulos de la misteriosa, elusiva, paradigmática escritora.

Nos enteramos de sus lecturas, su sorpresa y admiración para con Katherine Mansfield, su distancia de James Joyce (contrario a lo que se suele especular), su amistad con otros artistas y escritores, como Lúcio Cardoso, sus intercambios en sus viajes por Europa (donde posó para el pintor italiano Giorgio de Chirico, contacto que dio como resultado un retrato icónico) o Estados Unidos.

Sus impresiones de los lugares que visita, Venecia, Berna (esa “ciudad–tumba”, como la llama), Londres…

Y, más profundamente, Nádia nos lleva al epicentro de cada obra, de cada relato, aproximándose a través de distintas disciplinas, pero manteniendo un respeto y una sensibilidad que le permiten indagar en lo más profundo de la creación artística.

Así, el repaso que hace de la trayectoria contempla la totalidad de su producción, desde sus inicios como narradora, pasando por su incursión en la crónica, en la literatura infantil, hasta llegar a sus últimos esbozos narrativos y pulsiones creativos, que terminarán con su publicación póstuma Un soplo de vida (Pulsaciones).

Para quienes quieren adentrarse en la espectacular obra de Clarice Lispector (quien cumpliría 100 años este 10 de diciembre), la biografía de Nádia es un verdadero tesoro.

En ella vemos la creación, la interpretación y el enigma que ronda sus emblemáticas obras, desde su debut con Cerca del corazón salvaje, hasta su última novela, La hora de la estrella, pasando por La araña, La manzana en la oscuridad, Agua viva, Aprendizaje o el libro de los placeres, La ciudad sitiada, los relatos de Felicidad clandestina y Silencio, La pasión según G.H., novela considerada como uno de sus máximos logros (según la misma Lispector).

Nádia también rescata su faceta de periodista, de cronista (textos reunidos en Revelación de un mundo) y ofrece interesantes introspecciones respecto a lo que opinaba Clarice de la diferencia entre los géneros.

 

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Nicolás Poblete Pardo (Santiago, 1971) es periodista, profesor, traductor y doctorado en literatura hispanoamericana (Washington University in St. Louis).

Ha publicado las novelas Dos cuerposRéplicasNuestros desechosNo me ignoresCardumenSi ellos vieranConcepcionesSinestesia, y Dame pan y llámame perro, y los volúmenes de cuentos Frivolidades y Espectro familiar, y la novela bilingüe En la isla/On the Island. Traducciones de sus textos han aparecido en The Stinging Fly (Irlanda), ANMLY (EE.UU.), Alba (Alemania) y en la editorial Édicije Bozicevic (Croacia).

Asimismo, es redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

Una de las tantas ediciones de la biografía publicada en 1995

 

 

Nicolás Poblete Pardo

 

 

Imagen destacada: Clarice Lispector (1920 — 1977).

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