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«Kingsman: El círculo dorado»: Sexo y violencia anglosajona para salvar al mundo

Este nuevo capítulo combina lo que es la marca de la serie, un humor un tanto grueso frente a la elegancia británica (traje de Huntsmans, reloj Bremont, y sombreros de James Lock and Co.), y episodios sexuales y violencia sin muchos tapujos: elementos agitados, pero no revueltos, siguiendo la receta de James Bond, en el relato.

Por Cristián Garay Vera

Publicado el 2.10.2017

Esta es la historia de unos primos muy particulares: estadounidenses y británicos. La saga de Kingsman como el agente secreto británico adolescente pero que adquiere sus cuidadas maneras y vestuario, y cuya sede es cercana a la calle de la alta costura londinense, tiene su continuación en una agencia espejo del otro lado del Atlántico, Statesmens, radicada en una compañía de whisky, tal como la otra en una tienda de ropa.

El ataque inmisericorde a la sede de la organización secreta Kingsman inicia un panorama desolador que implica unas pocas salidas a cargo de nuestro joven agente y Merlin, el artífice e inventor del grupo. El objeto es tanto reconstruir la agencia a través de la cooperación con un par igualmente secreto en Estados Unidos, como indagar el origen de los ataques y su finalidad.

Ambas organizaciones súper secretas replican la alianza natural entre dos pueblos anglosajones, lo cual ha sido la norma desde finales del siglo XIX hasta el presente. Si pensamos en Churchill y Roosevelt y proyectamos en Blair y Bush, y en tantos otros ejemplos, tenemos la matriz de estos elegantes agentes británicos con los vaqueros estadounidenses.

Y si bien aquí los gobiernos no son activos para salvar al mundo de una organización criminal narcotraficante, el dilema es el mismo de siempre: combatir a los traficantes versus la idea de despenalizar su consumo. Al fin y al cabo, la poco empática y sanguinaria líder exigía de Estados Unidos lo mismo que Escobar respecto de Colombia: legalizar el comercio y ser un socio aceptable, de igual a igual. Al fin y al cabo, si bien la droga aparece como una maldición latinoamericana, se olvida que la producción de opio y heroína está situada en el Sudeste Asiático y en la zona de Afganistán.

En fin, este nuevo capítulo combina lo que es la marca de la serie, un humor un tanto grueso frente a la elegancia británica (traje de Huntsmans, reloj Bremont, y sombreros de James Lock and Co.), y episodios sexuales y violencia sin muchos tapujos: elementos agitados, pero no revueltos, siguiendo la receta de James Bond, en el relato. En este episodio, a pesar de los “primos” norteamericanos, se mantiene la identidad establecida desde el principio. Y cuya misión a uno y otro lado del Atlántico es salvar el mundo. Una serie que se inició con el comic «The Secret Service», debido a Dave Gibbons y Mark Miller, y cuya primera película es de 2014.

 

Kingsman: El círculo dorado. («Kingsman: The Golden Circle»). Estados Unidos, 2017. Dirige Matthew Vaughn. Elenco: Halle Berry, Channing Tatum, Colin Firth, Juliane Moore y Taron Egerton. 141 minutos. Comedia.

 

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