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«La espía roja», de Trevor Nunn: Fifty-fifty

Las actrices Judi Dench y Sophie Cookson son las grandes protagonistas y las que permiten que este largometraje de ficción se sostenga en la intriga y logre conectar con los espectadores. La música de George Fenton es más un estereotipo que un apoyo a la historia. Un buen entretenimiento y una prueba más de que la realidad supera a la ficción.

Por Alejandra Boero Serra

Publicado el 23.8.2019

«Quería ayudar a impedir la derrota de un nuevo sistema que había, a un alto coste, dado a la gente de a pie alimentos y precios que podían permitirse, ofreciéndoles educación y un servicio de salud».
Melita Norwood

Trevor Nunn, ganador del premio Oliver y Tony (director de Los miserables o Noche de reyes en el teatro, músico y productor musical) dirige la novela La espía roja de Jennie Rooney con guión de Lindsay Shapero. La historia real de Melita Norwood, una científica que espió por casi 40 años para el KGB con la intención de evitar otra guerra mundial. En la película se la nombra Joan Stanley, encarnada por la genial Judi Dench -en su vejez- y Sophie Cookson, en su juventud.

Una historia real. Dilemas éticos. Ninguna intención más que ayudar al mundo a ser menos inequitativo.

Una anciana que cuida de su jardín. Una acusación de espionaje. Así comienza este filme que será narrado en dos tiempos -flashbacks mediantes.

Todo inicia cuando, en la década del 30, Joan estudiaba física en Cambridge y se enamora de un joven comunista, Leo Galich -un Tom Hughes bastante predecible- que la insta a colaborar para que las investigaciones sobre la carrera armamentística británica y americana lleguen a manos rusas, para equilibrar la balanza.

Del presente al pasado, una historia que ahonda en un melodrama bélico sin hincar el diente en la maraña política de la época. Débil la puesta en escena de las contradicciones a la que una mujer científica se ve involucrada: la confidencialidad patriótica y la ética en pos de una humanidad en riesgo.

Toda la cinta es una larga explicación del por qué de su acción. Y la incomprensión tanto de las autoridades como la de su propio hijo, desconocedor de la verdadera identidad de su madre.

Acá no hay héroes y villanos en pugna. La vida de esta ex-espía estuvo y está muy lejos del glamour y de la codicia. Jamás accedió a recibir paga por sus contribuciones y su vida fue discreción y humildad junto a su pareja, sus hijos y nietos -éstos últimos ignorantes de la doble vida de su madre y abuela. Quienes la rodeaban -afectos, vecinos, la sociedad británica en general- reaccionaron con indignación ante las acusaciones. Después de todo se encontraban frente a una traidora. Traidora que no siente que haya cometido delito alguno, muy por el contrario. Pero tampoco orgullosa de su misión.

Judi Dench y Sophie Cookson son las grandes protagonistas y las que permiten que esta película se sostenga en la intriga y logre conectar con los espectadores. La música de George Fenton es más un estereotipo que un apoyo a la historia. Un buen entretenimiento y una prueba más de que la realidad supera a la ficción.

 

Alejandra M. Boero Serra (1968). De Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina, por causalidad. Peregrina y extranjera, por opción. Lectora hedónica por pasión y reflexión. De profesión comerciante, por mandato y comodidad. Profesora de lengua y de literatura por tozudez y masoquismo. Escribidora, de a ratos, por diversión (también por esa inimputabilidad en la que los argentinos nos posicionamos, tan infantiles a veces, tan y sin tanto, siempre).

 

Judi Dench en «La espía roja» (2018)

 

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

Imagen destacada: Un fotograma del filme La espía roja, del realizador inglés Trevor Nunn.

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