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Hasta marearme de su aroma a paraíso: Cinco poemas de Luis Cruz-Villalobos

Escogidos por el propio autor a lo largo de su quehacer creativo, los siguientes versos son los más queridos y logrados en la visión propia de un escritor chileno que combina su agudo oficio poético -de honda sensibilidad e introspección verbal-, con su consulta de psicólogo clínico y con una labor religiosa como ministro del credo presbiteriano.

Por Luis Cruz-Villalobos

Publicado el 4.1.2018

 

EL CIELO Y LA TIERRA

I

Camino sobre los techos
Contemplo en el cielo un suceso

Respiro el aire y la vida
Busco en ellos un todo

Entran palomas y truenos
junto con nubes perdidas

La soledad también penetra
y se forma un mundo
y se forma un nuevo planeta
denso en población flotante

Las aves vuelan siempre
y se posan en el hombro de Dios
y le preguntan por la vida

Él les contesta
y se trasforman en estrellas

También a éstas las respiro
y son parte de mi aire

Las nubes me bañan por completo
y me remecen sin paz
cuando pienso sólo en el mar

II

Camino sobre los techos
Contemplo en el suelo un suceso

Respiro la tierra y la muerte
Busco en ellos un todo

Entran serpientes y rocas
junto con hienas perdidas

La soledad también penetra
y se forma un mundo
y se forma un nuevo planeta
denso en población terrestre

Las serpientes reptan siempre
y se posan a los pies de Satanás
y le preguntan sobre la muerte

Él les contesta
y se transforman en agujeros negros

También a estos los respiro
y son parte de mi aire

Las hienas me muerden por completo
y me remecen sin paz
cuando pienso sólo en el mar.

Del libro: Versos perdidos (1995)

 

DE DÓNDE VIENEN LOS POETAS

De dónde vienen los poetas
Esos energúmenos alados
Que saben respirar muy hondo

De dónde vienen sino
De las mazmorras de las flores
Y de los laberintos del sol

Vienen de aldeas perdidas
Llenas de embriagantes danzas
Y ágiles y rítmicos licores

Vienen de los desiertos solitarios
De los bosques espesos de aromas
Y de los prados húmedos y tiernos

Vienen de la perfumada caída
Del tibio remontar del ave
Y del repicar de las olas claras

Vienen del sur y también del este
Vienen de la noche como del ocaso
Vienen de la duna y del lago verde

De dónde vienen los poetas
Esos que no supieron jamás
El nombre de las cosas

De dónde vienen sino del nicho
De la podredumbre y derrota del mal
Del desmoronamiento de lo obvio

Vienen corriendo y rodando
De lo más alto de los abismos
Y de las fosas que se abrieron

Vienen de las lágrimas que azules
Se tornaron olas infinitas
En la dura historia de los hombres

Vienen de la paz y de la guerra
De saberse atados a un sino
Que sólo les permitía cantar

Vienen malhumorados y rudos
Como rosas rojas y aromáticas
Que afilaron sus espinas más nuevas

Vienen del hambre y la sed de vida
Vienen de la urgencia por el salto
Y el desespero por la miel del día

Vienen de allá lejos muy lejos
Tan lejos que no alcanzo a saber
De dónde vienen los poetas.

Del libro: De dónde vienen los poetas (2015)

 

HAIKUS ANTE LA TUMBA DE MI HIJO

1
No sé el lugar exacto
Donde está tu tumba
Pero siempre llego con exactitud

2
Ay hijo mío
Cuánto tiempo llevas durmiendo
Bajo este prado

3
A lo lejos se escuchan motores
Cómo no respetan esos oscuros artefactos
El silencio de la muerte

4
Este es el sitio más solitario de la tierra
Y justo aquí vengo a encontrarme
Con tu recuerdo

5
Déjame traerte un remolino de colores
Que se pose como flor sobre tu lápida
Para ver si sonríes

6
No sé por qué lloro y quién lo sabe en realidad
Pues la razón no llora
Solo llora la dulce intuición

7
Ay Maximiliano se tarda nuestro encuentro allí
En ese sitio donde apacentas
Al león junto al cordero y el áspid

8
Los niños se mueren
Desde antaño que suelen hacerlo
Y desde antaño que nadie entiende el porqué

9
Hay razones
Para morir
Que yo he olvidado

10
Ante tu lápida gris y fría
Como el corazón del soberbio
Siento tu palpitar tibio y luminoso

11
Bajo la tierra todos nos hacemos uno
Somos uno en el Sheol
Así como seremos sólo uno al renacer del humus

12
Hijo tú que no me escuchas
No me respondas
Lo que no te pregunto

13
Dios dale saludos a aquel
Que aguarda la resurrección
En tu regazo

14
Yo tenía cuatro hijos
Y uno partió lejos muy lejos
Al centro de todos los átomos

15
Te amo hijo
Aunque esto que digo
Nada signifique ahora

16
Puse un remolino de colores sobre tu tumba
No sé si tengas tiempo para mirarlo
Mientras sueñas en el Amor

17
El mundo siguió y nada se detuvo
Cuando te marchaste
Sólo tu imagen quedó tatuada en mi retina

18
Hijo delgadito príncipe
Risueño ángel no me dejes solo
En medio de la noche

19
Duermes bajo un castaño hijo tenue
Y ya eres parte de ese árbol con quien compartes tu materia
Que ya es de todos

20
Cerca de tu lecho resuena una fuente
Agua que brota y cae y vuelve a saltar
Como tú y como todos algún día

21
Me despido por ahora pequeño
Dejo los restos de tu partitura bajo el prado
Pero tu sinfonía seguirá sonando.

Del libro: Breve-mente (2011)

 

DIOS ATEO
En memoria de A. Schopenhauer

Un día
Nublado y frío
Dios se hizo ateo
No creyó más
Se negó a confiar
En la vida de ultratumba
En la esperanza eterna
En el amor universal

Dios-sin-Dios
Caminaba cabizbajo
Por las calles de la urbe
Parecía un mortal cualquiera
Y comenzó a amargarse
Su corazón se tornó hiel
Y dejó de hablar
Dejó de sonreírles a los niños
Allí quedó
Un día cualquiera
Ya después de varios años
Sentado en un parque
Mirando sus zapatos
Rumiando soledades
Con su abrigo negro
Sus manos en los bolsillos
En silencio

Y llegó el guarda parques
Pensando que era un mendigo

Y usted
Qué hace aquí
Le dice inquisidoramente

Dios lentamente
Levanta la vista
Lo mira desde lo hondo
Es exactamente
Lo que me he estado preguntado
Ya por varios meses
Responde Dios-sin-Dios
Casi muerto de pena.

Del libro: Dios mendigo. Teografías (2012)

 

SABIAS BURRADAS EN EL FONDO

8

Haré otra confesión de oficio

Soy ya por más de 16 años
Psicólogo clínico de profesión

Es una hermosa y sacrosanta labor
Que duele

Uno es testigo de cómo la vida definitivamente se transforma en derrumbe
Uno llega a conocer las mil y una teorías del desastre
Del así-no-se-hace
Del siempre-me-lo-advirtió-mi-mamá
Del sólo-quiero-morir
Del no-entiendo-nada-de-lo-que-me-pasa
En fin

Debo confesar que me canso
Que a veces necesito pararme frente a un gran jazmín florecido
Y respirar muy
Pero muy hondo
Hasta marearme de su aroma a paraíso.

Del libro: Teoría de la infelicidad (2017)

 

El poeta nacional Luis Cruz-Villalobos (Santiago, 1976)

 

Imagen destacada: Portada del volumen Breve-mente (2011), de Luis Cruz-Villalobos

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