Icono del sitio Cine y Literatura

[Novedad] «Los nombres epicenos», de Amélie Nothomb: La gramática de la obsesión

La última novela de la mundialmente famosa escritora belga (Editorial Anagrama, 2020), se vale de un tema tan trivial y profundo como lo es una ruptura amorosa, a fin de construir una seductora fábula literaria en torno al simulacro familiar y a sus bemoles afectivos y psicológicos.

Por Alfonso Matus Santa Cruz

Publicado el 1.12.2020

Una familia fundada en la piedra angular de una gran venganza, un simulacro de relaciones afectivas que se va descubriendo con la evolución de las escenas, todo ello urdido gracias a la potencia carnal de la gramática y algunos nombres que no se encuadran en las fronteras de uno y otro género, como son los que dan título a la última novela de Amélie Nothomb (1967), Los nombres epicenos (Editorial Anagrama, 2020).

Esta pequeña obra comienza con una ruptura amorosa, el joven Claude que se siente traicionado y se compromete a no abandonar el enojo que siente hacia Reine, quien lo cambia por otro joven que se va a París a comenzar una empresa que resultará pionera.

Luego de este preludio pasional la trama va tomando forma con la aparición de una secretaria tan eficiente como inocente, Dominique, pueblerina de veinticinco años, optimista y en principio reticente al nudo conyugal que ya había atenazado a algunas de sus amigas.

Ella, por supuesto, no alcanza a profundizar sus sospechas cuando él la aborda algo ansioso en un café. Más temprano que tarde, de una manera tan anodina como prefigurada, la relación se asienta, promesas y regalos mediante.

A esta pareja cuyos nombres no establecen de manera tajante a qué sexo pertenecen, como si residiesen en una zona grisácea y mutable de la gramática, un interregno que tiñe sus complejos anímicos con una decisión desaforada en el caso de él, y una maleabilidad caritativa rayana en una servil monstruosidad en la de ella, no se les ocurre nada mejor que bautizar a su primogénita con el nombre que los signa a ambos, Épicène.

La hija atípica que recibirá con una frialdad congénita el odio injustificable de su padre, descubriendo ya desde niña la máscara psicótica de aquel hombre al cual su madre pareciera rendir tributo inopinado.

Una amistad de niña será la tabla que la mantenga a flote en el colegio de una de las orillas del Sena, mientras el éxito comercial de su padre crece de manera proporcional al desamor que reina en casa, las teñidas de moda y las estrategias comerciales contaminando las relaciones de los adultos, mientras la niña muere en vida al ser despojada de su amistad.

Ella se vuelve un pez fuera del agua a sabiendas, y su madre que continúa sin oxígeno alimentando la fantasía burguesa.

Las maquiavélicas urdimbres del poder y la obsesión en las relaciones afectivas estructuran esta sucinta historia familiar, la madre la única inocente en el duelo tácito que se da entre padre e hija, hasta que llegamos a los territorios decisivos en los cuales el inicio de la venganza se anuda al ajusticiamiento, despojado de sentimentalismos, que hace de colofón.

Nothomb narra con golpes precisos y situados, dando preponderancia a un par de escenas y diálogos, a esos que funcionan como hitos en el lento desmoronamiento del simulacro familiar, cuya única luz es el amor entre madre e hija.

La obra, por más comedida que sea en sus dimensiones, trata con desbordes y ansiedades insostenibles para quien cree en las personas normales.

Pero aquí la literatura está menos interesada en la repetición de lo predecible que en la exploración de deseos insidiosos, vulnerabilidades acribilladas que basculan hacia la mascarada social del orgullo socioeconómico y cómo se dan estos juegos oscuros de puertas adentro, llevados por la encarnación de un verbo inglés.

Uno que los lectores descubrirán, no sin un estertor silencioso como el reverso de ese instinto de posesión psicosexual que, ante el fracaso del anhelo, puede travestirse en el instinto de autodestrucción más desaforado.

 

***

Alfonso Matus Santa Cruz (1995) es un poeta y escritor autodidacta, que después de egresar de la Scuola Italiana Vittorio Montiglio de Santiago incursionó en las carreras de sociología y de filosofía en la Universidad de Chile, para luego viajar por el cono sur desempeñando diversos oficios, entre los cuales destacan el de garzón, barista y brigadista forestal.

Actualmente reside en Punta Arenas, cuenta con un poemario inédito y participa en los talleres y recitales literarios de la ciudad. Asimismo, es redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«Los nombres epicenos», de Amélie Nothomb (Editorial Anagrama, 2020)

 

 

Alfonso Matus Santa Cruz

 

 

Crédito de la imagen destacada: Jean-Baptiste Mondino.

Salir de la versión móvil