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«The Sinner», temporada 2: En la búsqueda de liberar las cargas heredadas

Esta miniserie de 2018 que dirige Antonio Campos sobre un guión de Derek Simonds está protagonizada por dos excelentes actores: Bill Pullman, quien encarna al detective Harry Ambrose y Carrie Coon como Vera. Les acompañan el genial niño Elisha Henig interpretando al inquietante Julian Walker, Natalie Paul que es la detective Heather, Hannah Gross que encarna a su amiga Marin y Jay O. Sanders que es Jack el padre de Heather. Se nos muestra el caso de un niño preadolescente que mata a los que dicen ser sus padres. La obra trata con enfoque psicológico de la maternidad, la infancia, las sectas y otros temas relacionados.

Por Jordi Mat Amorós i Navarro

Publicado el 5.10.2018

 

Preliminar

Si en la primera entrega de The Sinner era una mujer quien asesinaba sin causa aparente, en esta segunda es un niño el que mata incomprensiblemente. La serie a través de estos dos casos nos habla de la mujer-feminidad y del niño-infancia, a mi entender las dos facetas básicas de la personalidad de uno.

Si un hombre o una mujer son conscientes de su niño interior y de su feminidad logrando vivir de acuerdo con ambos, entonces pueden llegar a alcanzar estar en paz consigo mismos y así tener una mejor vida en todos los aspectos (relaciones, salud, labor…). Cuantas más personas sientan a su niña o niño y lo atiendan, cuantas más personas hombres o mujeres permitan que su riqueza femenina se exprese, habrá más personas en esta sociedad que irán sintiéndose bien consigo mismas y de esta manera nuestro mundo podrá ir cambiando paulatinamente para beneficio de todos (incluidos los que se resisten a ello). Llevamos demasiado tiempo cortando alas a la inocencia, a la imaginación, a la expresión propia, a la diferencia… y así no hay quien viva; afortunadamente cada vez somos más los que nos damos cuenta de que la ansiada liberación, la ansiada paz empieza por uno mismo.

 

Ponerse en la piel

Harry se sumerge en las profundidades de Julian para entender las causas de su inexplicable acción. Esta capacidad-forma de ser es lo que marca su diferencia respecto a los otros policías. Acompaña al niño con autenticidad en el descubrimiento de su realidad, de su historia, de sus miedos, de su culpa… hasta convertirse en su mejor referente cuando este empieza a desconfiar de Vera la que en la práctica ha sido y es su madre.

A mi entender, si de verdad se quiere comprender a alguien es necesario salir de una o uno mismo y ponerse en la piel del otro. Así, podemos aproximarnos a vivenciar como la otra persona vivencia y de este modo entenderla mejor. Entenderla no quiere decir estar de acuerdo con su reacción a un hecho (en el caso de Julian, matar a una mujer y a un hombre), entenderla significa estar a su lado en su miedo, dolor, rabia… Sólo estando al lado de la persona podemos ayudarla a salir del oscuro pozo en el que se encuentra, y para ello hay que bajar allí sabiéndose dispuesto a todo. Esa es una labor que distingue al buen profesional sea detective, sea abogado, sea maestro, sea terapeuta… Y esta forma de ser es la natural en la madre, el padre, el familiar, la amiga o el amigo auténticos.

 

«The Sinner», temporada 2

 

La infancia

Se sabe que los miedos y problemas de las personas habitualmente nacen en la infancia. No siempre se tiene la suerte de vivir en una familia o comunidad que esté por nosotros, que nos ame, que nos comprenda, que nos acepte, que nos ayude a ser, que nos muestre una referencia en humanidad… Lo normal es que nuestros progenitores tengan problemas y no sepan aislarlos de su relación con los hijos. Se necesita mucha capacidad de amar para superar las circunstancias personales y crear un verdadero hogar, un espacio de libertad, un lugar de paz en donde cada cual se descubra como único.

Así, cada persona joven o adulta sale al mundo con su mochila más o menos cargada de piedras heredadas pudiendo ser consciente o no de ello. A mayor conciencia de la carga, mayor es la posibilidad de irse liberando de su peso. Pero a menudo escondemos en lo profundo de nuestro corazón, de nuestro ser, piedras que nos duelen; piedras de olvido, de culpa, de rabia… Entiendo que las situaciones adversas que encontramos en nuestra vida son oportunidades para verse y ver nuestra carga. Cada una o uno a su ritmo y en función de su momento puede ir viendo y puede ir vaciando su mochila; siempre es favorable la ayuda de alguien que nos conozca y que nos trate con respeto…

Julian ha vivido en una comunidad cerrada gobernada por un gurú, en este ambiente su mochila va llena. Su madre Marin le abandona de muy niño y es Vera (la segunda en la jerarquía de la secta) quien le hace de madre. Cuando mata a la pareja que le sacaba de allí para que estuviera con Marin, lo hace en la confusión de un niño que ve que le están engañando y tiene miedo porque no sabe lo que le espera. Y Julian se siente “culpable” por ello, de nada le sirven las palabras de Vera pero en cambio sí las de Harry.

Harry también fue-es un niño “culpable”. Cuando tenía una edad similar a la de Julian incendió la vivienda que compartía con su madre quien sufría trastornos de comportamiento y ella fue responsabilizada e ingresada en un psiquiátrico hasta su muerte. Harry no dijo la verdad y lo permitió. Ambos están unidos por la culpa y por el vivir en un hogar de acogida (allí estuvo Harry hasta su mayoría de edad y allí está Julian tras los hechos).

Los dos no han tenido una buena infancia, casi no han jugado, casi no han reído… Julian ha vivido en una comunidad donde era el único niño sin contacto con otros niños. Los dos se han visto obligados a ser mayores antes de tiempo, Harry decidiendo sobre su madre “ida” y Julian asumiendo ideas psico-existenciales de adulto.

Son dos niños con una infancia truncada, dos niños con mochilas bien cargadas, dos niños de edades muy distintas que se han encontrado y que se hacen amigos. Dos amigos que se van a ayudar mutuamente, dos amigos que van a verse-reconocerse, dos amigos que van a liberarse de algunas piedras.

 

La amistad

The Sinner 2 nos muestra la importancia de la amistad en la vida de una persona. Además de la que surge entre Julian y Harry, es protagonista la de Harried y Marin; ellas son amigas íntimas en su adolescencia. A Harried le gustan las mujeres y Marin es su gran amor. Ella rechaza tener sexo con su amiga, le van los hombres. Marin vive con su madre que es una mujer con poca capacidad de amar y Harried con su padre viudo que la ama. Marin tiene muchos problemas personales, busca entenderse y la comunidad sectaria se convierte en el lugar para intentar lograrlo. Pero como Harried no quiere entrar en las ideas del grupo, se alejan progresivamente hasta que Marin decide vivir con ellos y la rehúye (su relación se corta). Pasan años sin contacto, Marin acaba muerta por no haber podido solucionarse; probablemente si hubiera hablado de todo lo que le ocurría con Harried (la única que le ama de verdad) su final hubiera sido otro, pero se entiende que le fue muy difícil ya que en su drama estaba involucrado Jack el padre de la policía.

También es importante la amistad entre Harried y Harry; ambos detectives superan las dificultades del caso que tanto les implican personalmente (ella con la amiga-amada, él con el niño que es-fue reflejado en Julian) y consolidan una buena amistad. La bella escena final de los dos yendo de excursión con el chico a las cataratas del Niágara es la imagen del valor de su amistad, del valor del compartir, del valor de seguir viviendo “a pesar de”.

 

«The Sinner», temporada 2

 

La maternidad

Lo más grande que se puede vivenciar en esta vida es ser madre. El proceso de sentir otra vida en tu interior, el darla a luz (maravillosa expresión), el ofrecerse dando de mamar, la conexión única de sentir al nuevo ser…

Hay mujeres que renuncian a esa experiencia, otras no pueden o no saben disfrutarla. Las causas son múltiples, es una opción personal que merece respeto. No obstante a mi entender estas mujeres pierden una gran oportunidad, porque ser madre suele transformar para bien. Es una oportunidad para que se manifieste plenamente la feminidad, para que se vivencie el amor con mayúsculas que es el darse a la amada o amado. El darse que tanto acostumbra a costar en las relaciones y que al ser madre (y padre también, claro) sale de forma más fácil.

Pero en demasiadas ocasiones la maternidad no se vive desde el amor pleno, y la madre puede llegar a ser egoísta anteponiendo sus intereses a los de la hija o el hijo.

Marin está embarazada y quiere tener a su hijo, pero ella tiene muchos problemas que la limitan. Como vive en la comunidad sectaria, el hijo es considerado hijo de todos. Así tras un parto difícil y ante su actitud dubitativa, Vera asume el rol de madre de Julian. Marin decide marchar dejando a Julian a su cargo. La madre está mal y busca solucionarse, pero se esconde-rompe-huye de todos (su propia madre, su amiga, la comunidad que la ha acogido). Al cabo de un tiempo largo pretende recuperar a su hijo pero Julian no la conoce ni sabe de ella (Vera y la comunidad se lo han ocultado).

Marin sigue con su mochila llena y pretende solucionarse recuperando a su hijo, siendo la madre que no supo-pudo ser. Ella fuerza la situación secuestrándolo, consigue la compasión de un Julian desconcertado por las mentiras de Vera pero Marin no sabe ser madre porque es una hija-niña-mujer demasiado herida. Probablemente no es plenamente consciente, pero ella actúa egoístamente anteponiendo su necesidad de reparación del «error», su pretensión de dar sentido a su vida siendo madre sin tener en cuenta la opinión de Julian ni lo que es mejor para él.

Vera ha sido la madre para Julian, ha cometido importantes errores (criarlo en una comunidad sectaria el primero) pero siempre ha estado por y con él. Por él se deshace del Gurú y reforma una comunidad que iba a la deriva. Julian es lo más importante, pero ella también tiene una pesada mochila y parece buscar sentido a su vida siendo madre. Así tras la muerte de Marin, Vera huye con Julian pretendiendo-decidiendo “lo mejor” para él. Pero el chico se planta tras hablar con Harry, no quiere huir más (el detective le dice que todo depende de él y puede elegir qué camino seguir). Julian sabe que irá a la cárcel o a un hogar de acogida, que no dejarán que Vera sea más su madre… pero prefiere volver y afrontar lo sucedido. Ella cree que es una locura, le sale el dolor porque no le van a dejar verle, pero Julian le afirma que él dirá que quiere verla y que cuando sea mayor de edad ya podrá hacerlo libremente. Esta conversación refleja a mi entender hasta qué punto Vera anteponía también egoístamente sus criterios-intereses a las necesidades-realidades de Julian, el chico ha tenido que tomar decisiones de adulto porque ella no sabía-quería ver la situación sin salida en la que se encontraban.

 

Las sectas

Hay quien vive su vida como cosas que suceden sin plantearse nada y hay quienes la vivenciamos buscándole significado. Cuando se busca significado se necesitan referencias externas para comprender lo que le sucede-ocurre a una o uno mismo y en el alrededor-sociedad. Por mucho que cada cual pueda buscar por sí solo (hoy en día vivimos en la era de la información) siempre ayuda poder hablar con alguien; donde la familia no llega, los amigos suelen ser de gran utilidad y en muchas ocasiones pueden servir personas externas con capacidad para comprender-asistir.

En este contexto, algunos personajes se aprovechan de quienes están buscando entenderse. Son personajes los que utilizan sus capacidades para comprender a los demás en su propio beneficio; sacan o medio sacan a alguien de su pozo personal no para dejarlo libre y mejor, sino buscando algún provecho. Así, demasiados “terapeutas” de todo tipo crean dependencia en sus pacientes para obtener beneficios económicos y sentirse “poderosos”; incluso alguno de ellos lo que pretenden es la dominación total encerrando a las personas tratadas en una caverna grupal aislada que lideran, son los “gurús” y sus sectas.

Marin es captada por la comunidad sectaria que se ha instalado en su pueblo, y como siempre ocurre con estos grupos acaba cortando con todo lo externo, en especial con su mejor amiga Heather. Vemos que el “gurú” controla la vida de todos los miembros de la comunidad, toma todas las decisiones, es el único que no trabaja en las tareas diarias, los dirige a todos en sus “terapias” grupales dramatizadas que derivan cada vez más en violencia de todo tipo sobre las mujeres, permite que asistan hombres del pueblo que no son miembros para participar en el maltrato sobre ellas…

Cuando nace Julian,  Vera se da cuenta de quién es realmente el “gurú” y decide eliminarlo. Toma ella la dirección de la comunidad y acaba con las dramatizaciones violentas. Pero no elimina las doctrinas del líder, sigue en ellas.

Así le dice a Harry que intenta transmitir las ideas del “gurú” a Julian. Para Vera, la mayoría de la gente trata de pasar la vida suprimiendo las partes personales que consideran inapropiadas y eso no funciona. Ella cree que los hijos heredan las sombras de los padres, todos sus sentimientos y pensamientos enterrados; y como Julian sigue su “terapia” lo ve como un nuevo tipo de hombre en armonía con la naturaleza, flexible con la oscuridad y con la luz.

Vera cree que los que viven en la comunidad están mejor gracias al “trabajo” con su sombra. Con su “trabajo” alumbran los aspectos buenos y malos que todos tenemos e intentamos esconder. Pero no es así, se hace patente que los problemas siguen en ellos.

Es común en los grupos manipulativos utilizar principios válidos para enganchar a sus seguidores-fieles. Las ideas se tergiversan para crear adicción. En The Sinner 2 se nos muestra un grupo que se aglutina mediante terapias psicológicas basadas en el psicoanálisis de C.G. Jung. Muchos personajes “terapeutas” utilizan las ideas de este reconocido psicólogo (la sombra, los arquetipos…) para elaborar “terapias” y teorías de dudosa eficacia. El “gurú” que vemos en esta obra al que llaman “el faro” ha escrito libros que son atractivos (una bibliotecaria ajena a la secta habla bien de ellos), pero una cosa es la teoría y otra la práctica…

A mi entender cuando una persona se considera “iluminada” o por encima de los demás, consciente o inconscientemente se engaña y engaña. Y en el engaño surgen paradójicamente las sombras que tanto quieren ver-comprender, pero surgen descontroladamente como forma de evidenciar que no es esa la manera de tratar las dinámicas humanas. La persona que sabe, quiere, y puede ayudar a otro para que se vea-solucione ha de acompañar su proceso de la forma más neutra que pueda sin caer en el juego de poder-dominio sobre ella o él. En The Sinner 2 el gurú no quiere ver que el responsable de la degeneración violenta del grupo es él mismo, no quiere ver que él crea dependencia en los demás… la sombra más grande que “el faro” no ve es la suya.

 

«The Sinner», temporada 2

 

Simbolismos

Las dramatizaciones “terapéuticas” grupales se realizan en un establo con el inicio en Y de un laberinto en el frontal exterior y la presencia en el centro del espacio de una gran escultura. Julian realiza mayoritariamente dibujos geométricos en blanco y negro sin color, dibujos que hacen también otras personas vinculadas a la secta como el doctor que asiste a la comunidad.

Los dibujos geométricos son como mandalas, dibujos que buscan ordenar-ordenarse. Pero la ausencia de color a mi entender evidencia la falta de los ricos matices, de las diferencias de ser-entender que son propias de la feminidad. Y la falta de alegría, la falta de esperanza. En la comunidad la feminidad se reprime e incluso se agrede, no hay vida con mayúsculas, no hay libertad, no hay celebración, no hay niños, no hay juego, no hay felicidad…

Los laberintos son construcciones conocidas desde antiguo con el fin de resguardar mediante sus complicados recorridos el valioso centro que albergan. Se pretende evitar llegar al centro y a la vez si se alcanzase impedir el retorno al exterior. Es conocido el mito del laberinto de Teseo, Ariadna y el Minotauro al que se asocia simbolismo psicológico. El recorrido salvífico del neófito (Teseo) que supera las trampas y las cadenas de la esclavitud de su mente para llegar a ver-matar-abrazar lo que teme (Minotauro) y salir victorioso siguiendo el hilo del amor-sabiduría que le ha proporcionado la feminidad (Ariadna).

Pero en la secta de esta obra nadie puede salir victorioso del laberinto porque no hay amor y la feminidad es maltratada. Así Harry lee en un cuaderno del doctor de la comunidad “Cada día busco un escape del laberinto, todos los días el minotauro me caza. Correr solo le da al toro más poder. La única salida es hacia dentro, tengo que aceptar eso en el centro del laberinto. No me enfrentaré al minotauro sino a mí mismo, yo soy el minotauro. Me estoy persiguiendo a mí mismo” Todos, empezando por el “gurú”, están atrapados y son cada vez más sombras dolientes. Es muy revelador que el líder escoja la Y como generación del laberinto (existen otras formas de inicio), la Y que tanto recuerda al cristo inmovilizado y martirizado en la cruz. Son todos cristos clavados en sus cruces que no pueden-saben resucitar por falta de perdón-amor.

La gran escultura del establo es el tótem de la comunidad. La encontraron allí, es antigua y se cree que representa a un hombre y a una mujer encerrados como castigo por romper sus votos. Todo un potente símbolo de culpa por pretender liberarse-disfrutar-vivir; culpa a la que están enganchados-entregados todos, culpa representada-adorada en el centro del establo, culpa que es el minotauro individual-grupal que no saben comprender-abrazar-perdonar.

 

Perdonar las culpas

The Sinner 2 nos muestra personas que transitan por la vida con las mochilas cargadas de piedras. Piedras grandes como la culpa que pesan muchísimo en sus día a día. Harry se siente culpable por provocar el encierro de su madre en un psiquiátrico, Harried por perder-no ayudar a su amiga, Marin por abandonar a su hijo, Julian por asesinar a dos inocentes, Jack por violar a Marin, Vera por permitir la violencia en la comunidad… La obra muestra lo que es desafortunada-mente tan común en nuestra sociedad: el mea culpa sin perdón. El perdón es expresión de amor con mayúsculas, sin el perdón no se puede salir del pozo de la culpa-rencor-rabia.

Harry y Julian eran niños y tuvieron que hacer algo para salir de situaciones que les superaban. Los demás son jóvenes o adultos que también han cargado con piedras que se originan en la infancia. En mi sentir la culpa de todos ellos, la culpa de todos nosotros es la culpa de una sociedad que ha olvidado lo que significa amar de verdad. Una sociedad con demasiados progenitores y profesionales que no saben amarse, que no saben amar. Una sociedad que se encalla observando las piedras pero es incapaz de apartarlas del camino. Una sociedad que prefiere señalar al que lanza su piedra, que prefiere castigarlo en lugar de entenderlo y ayudarle. Y una sociedad que no perdona esta encallada en el conflicto, en la desconfianza, en el desamor. Solo el amor puede sanar; y el amor siempre es perdón porque el amor es la verdadera comprensión de una, de uno, de todos.

En la bella escena final Julian al ver las cataratas del Niágara dice recordando a Marin “a mi madre le hubiera gustado esto”. El chico ha empezado a liberarse de sus piedras y siente esa salida a la naturaleza como la libertad que siempre ha querido para él y para los que ama, Julian empieza a sentir lo que es amar de verdad.

 

Bibliografía

Diccionario de símbolos y temas misteriosos de Federico González Frías, Editorial Libros del Innombrable, en versión web http://diccionariodesimbolos.com/.

 

Jordi Mat Amorós i Navarro es pedagogo terapeuta por la Universitat de Barcelona, España, además de zahorí y poeta.

 

 

 

 

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