[Crítica] «Focusing»: Los paisajes de nuestro mundo interno

El dominio de las emociones y percepciones constituye una fuente profunda de comprensión fáctica y existencial, pero su asimilación no es siempre clara, y aunque abundan los métodos que prometen volverlo accesible, pocos logran hacerlo con la claridad, la precisión y la honestidad con cual lo hace este libro del escritor y psicoterapeuta chileno Luis Cruz-Villalobos.

Por Magdalena Biota

Publicado el 4.1.2026

«Para las ideas nuevas necesitamos gente que sepa trabajar con las manos. Los que hacen el pan comprenderán que nada se mueve si no es movido».
Bertolt Brecht, en Vida de Galileo

El libro Focusing: oír la sabiduría del cuerpo (William James Ediciones, Colección Manuales Mínimos, 2025) del destacado psicólogo chileno Luis Cruz-Villalobos (1976), abre un camino desafiante aunque ineludible: el del dominio del cuerpo.

¿Qué lugar representa en la construcción del conocimiento la información proveniente de las percepciones físicas? En un entorno que tiende a disociar lo sensible del conocimiento, el cuerpo suele quedar relegado, subestimado o malinterpretado.

El dominio de las emociones y percepciones constituye una fuente profunda de comprensión fáctica y existencial. Su asimilación no es siempre clara. Y aunque abundan los métodos que prometen volverlo accesible, pocos logran hacerlo con la claridad, la precisión y la honestidad con que lo hace este libro.

Con todo, el autor —escritor, editor y psicoterapeuta— no hace promesas vacías ni sugiere fórmulas mágicas: invita a desarrollar una habilidad real, la de escuchar con atención lo que el cuerpo tiene para decir. No se trata de pensar más, sino de observar con método. Esa es la premisa que guía la lectura. Explorar con atención y entablar un diálogo creativo con nuestro psiquismo a partir de las sensaciones que pueblan los paisajes de nuestro mundo interno.

Frente a las racionalizaciones especulativas o supersticiosas, el método que propone este libro promueve un giro radical. Volver al cuerpo no como objeto de análisis disociado de sus medios y sus efectos, sino como espacio sensible de sentido, como territorio donde algo todavía no dicho —pero significativo— nos llama a entrar en diálogo y reconocer lo que precisa ser escuchado.

 

Acceder a mensajes implícitos

El diálogo, ese método amoroso, abierto, socrático, se sostiene en la observación, y a partir de ella construye lo fenomenológico. No rechaza la razón, no se mueve en binomios. Co-crea el saber en el espacio consciente del cuerpo.

Apelando a un proceso de conocimiento de lo verdadero que subyace a la materia viva, el focusing es un método desarrollado por el filósofo y psicólogo Eugene Gendlin.

Al indagar en las razones por las cuales algunas personas avanzaban más en terapia que otras, Gendlin descubrió que aquellas que realmente lograban cambios profundos no eran necesariamente las que hablaban más o las que tenían más claro lo que les pasaba. Eran las que se detenían, sentían y prestaban atención a algo interno, algo que todavía no tenía forma de palabras, pero que podía volverse claro si se escuchaba con paciencia.

Gendlin desarrolló una idea tan potente como simple: las palabras no crean significado; el significado ya está en el cuerpo antes de que lo expresemos. Hay en el cuerpo una inteligencia viva, una sabiduría que puede guiarnos si aprendemos a detenernos.

Así, y gracias a la presentación del método que Cruz-Villalobos hace en este libro, accedemos a mucho más que una introducción técnica, se nos brinda una herramienta terapéutica. Su escritura es una guía hacia esa escucha experiencial que permite acceder a mensajes implícitos, relevantes para nuestra vida.

Las emociones no son abstractas ni mentales: son experiencias corporales. Cada emoción se asocia a un patrón específico de activación corporal percibida. Si quisiéramos abordarlas desde el pensamiento racional, lineal y directo, estaríamos eludiendo claves necesarias para comprender y comprendernos.

Aprender a reconocer ese «algo» difuso, una sensación corporal no del todo clara pero insistentemente presente es abrir un puente entre lo emocional y la palabra significativa.

 

Una práctica de autenticidad

Traducir en imágenes y palabras provisorias lo que parecía inefable es la propuesta del focusing. No busca una meta final, sino la posibilidad de estar en proceso, de descubrir, momento a momento, lo que emerge de manera honesta en nuestra experiencia. Y agradecer lo que sea que surja, aún cuando no aparezca nada nítido.

Es un método que requiere atención y práctica, pero no impone exigencias. Solo pide disponibilidad: un foco atencional paciente, una disposición ética a no traicionarnos.

Y desde allí, podemos acceder a verdades que muchas veces negamos, reprimimos o desestimamos —y permanecen implícitas—. Aprender a habitarlas, a distinguir su textura y localización corporal, transforma nuestro vínculo con nosotros mismos y con los demás.

El enfoque se vincula con corrientes como el existencialismo y la fenomenología, que resaltan el valor de la experiencia subjetiva, no reducida ni interpretada de antemano.

Aquella perspectiva nos sitúa en el centro de nuestra propia existencia como agentes capaces de dar significado a la existencia, tomar decisiones responsables y comprometidas. Nos invita a dejar atrás interpretaciones convencionales para habitar lo que realmente tiene sentido para nuestra vida en cada momento.

En estos tiempos donde abunda el ruido, la aceleración y la alienación, el focusing se ofrece como una práctica de autenticidad. Una forma de regresar al centro homeostático y vitalizante.

Pues escuchar al cuerpo no es un gesto terapéutico solamente: es resistir la disociación impuesta por prácticas que nos llevan a estar desconectados. Es recordar que nuestra sabiduría más genuina es interna y está disponible para ser escuchada. Y que escuchar no es pensar más, sino sentir mejor.

 

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Magdalena Biota es una escritora, poeta y música argentina, doctora en ciencias sociales y humanas (Universidad Nacional de Quilmes), traductora pública en inglés (Universidad Nacional de La Plata) y especialista en gestión de bibliotecas (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales).

Desde 2013 coordina actividades de formación y divulgación en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

También es autora de de los libros: Personas (Croupier, 2015), Ciudad de una lengua (Ediciones en Danza, 2019) y Poética / Poetics (NoteBook Poiesis & Cross-Cultural Communications, 2024). Actualmente es la subdirectora de Cine y Literatura.

 

«Focusing: escuchar la sabiduría del cuerpo», de Luis Cruz-Villalobos (William James Ediciones, 2025)

 

 

 

Magdalena Biota

 

 

Imagen destacada: Luis Cruz-Villalobos y Magdalena Biota.