Cees Nooteboom ha sido capaz de crear algo híbrido, donde las fronteras entre la novela, el ensayo o el libro de viaje han quedado totalmente desdibujadas, pues en su narrativa existe un gusto por la digresión, por apartarse del camino para tomar esos desvíos tan recurrentes en la totalidad de su obra.
Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda
Publicado el 9.2.2026
Acaba de fallecer uno de los escritores más interesantes de la literatura contemporánea: Cees Nooteboom (1933 – 2026). Escritor y viajero incansable, su obra rompe las fronteras de la novela, el ensayo o el libro de viaje.
Sin duda, su literatura se ha enriquecido por su experiencia vital. Muy vinculado a las Islas Baleares, Edhasa, Anagrama y, sobre todo, la madrileña Siruela fueron sus editoriales españolas. Rendimos un sincero homenaje con este artículo sobre Venecia. El león, la ciudad y el agua (Siruela, 2020).
En el documental Desvío Nooteboom, del realizador Erik Haasnoot, el escritor neerlandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933), una de las más destacadas figuras de la literatura europea actual, rememora sus inicios como narrador:
«Viajaba en autostop por toda Europa, desde el norte de Suecia hasta el sur de España, en Italia, por todas partes, sin dinero; y esa fue mi escuela, mi verdadera escuela de la vida, como europeo y como escritor. Luego me puse a escribir e inventé esa fábula tan extraña que es Philip y los otros«, explica en aquel largometraje el autor.
En el viaje se sitúa el origen de su obra, además de ser el motivo fundamental de toda su narrativa; no importa que estemos ante novelas, como Perdido el paraíso y La historia siguiente, o ante ensayos como Hotel Nómada o El desvío a Santiago.
Cees Nooteboom viajó por primera vez a Venecia en el año 1964, en ese momento, acompañado por una joven americana; ambos se toman la ciudad, «tal como se nos presenta. Carecemos de expectativas, excepto las relacionadas con el nombre de la ciudad».
El escritor ha regresado a la ciudad en múltiples ocasiones, y en cada una de ellas ha encontrado una ciudad diferente.
Errante y lleno de curiosidad
En Venecia. El león, la ciudad y el agua, Nooteboom recuerda a todos aquellos escritores que, a lo largo del tiempo, se han servido de la ciudad como inspiración:
«Proust, Ruskin, Rilke, Da Ponte, James: como el agua de los canales, sus palabras fluyen a tu alrededor, y, al igual que la luz del sol fragmenta las olas detrás de las góndolas en mil destellos diminutos, en todas esas conversaciones, cartas, esbozos y poemas, resuena y resplandece esa única palabra, Venecia».
Así, y en su recorrido por la ciudad, la contemplación de un cuadro de Paolo Veronese le sirve para recordar el proceso inquisitorial al que fue sometido el pintor, y como: «la inquisición lo consignaba todo por escrito, sabemos cuáles fueron las preguntas y respuestas», aquel 18 de julio de 1573.
En ocasiones, son las palabras del escritor neerlandés Louis Couperus (1863 – 1923), quienes nos guían por la ciudad: «De repente, tras los repetidos gritos de los gondoleros remando con sus pagayas se abrió frente a nosotros la laguna, la góndola viró y… un espectáculo mágico, bajo un hervidero de luces, se extendió ante nuestros ojos».
La Venecia de Cees habita, como el resto de su obra, «en lugares reales e imaginarios, es contemporáneo del presente y del pasado y percibe el futuro que comienza en cada instante. De este modo, Nooteboom anda errante, lleno de curiosidad, entre los mundos, entre el pretérito y el actual, entre el descubierto y el inventado».
Estas palabras del ensayista Rüdiger Safranski definen perfectamente una literatura donde, ya desde sus primeros libros, Cees Nooteboom ha sido capaz de crear algo híbrido; las fronteras entre la novela, el ensayo o el libro de viaje han quedado totalmente desdibujadas. Hay en su narrativa un gusto por la digresión, por apartarse del camino para tomar esos desvíos tan recurrentes en su obra.
Desde finales de los años 80, cuando la editorial Edhasa publicó Rituales y En las montañas de Holanda, la obra de Cees Nooteboom no ha dejado de editarse en nuestro país.
Siruela ha publicado la totalidad de la obra narrativa y ensayística del gran escritor holandés, y ha contado con grandes traductores como, en este caso, Isabel-Clara Lorda Vidal, a quien Nooteboom le dedica una carta en forma de prólogo en su libro El azar y el destino. Viajes por Latinoamérica.
Las fotografías de Simone Sassen que acompañan al libro, son una sorprendente ventana a la Venecia de Cees Nooteboom.
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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.
Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.
Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

«Venecia», de Cees Nooteboom (Siruela, 2020)

Eduardo Suárez Fernández-Miranda
Imagen destacada: Cees Nooteboom.
