«Convertirse en Beauvoir», de Kate Kirkpatrick: Las metamorfosis de un ícono feminista

El volumen debido a la académica inglesa es una completa biografía que considera las ambigüedades, las contradicciones y las múltiples e insospechadas intersecciones que conformaron una personalidad poderosa como lo era la escritora y pensadora francesa.

Por Nicolás Poblete Pardo

Publicado el 13.3.2020

Kate Kirkpatrick y su completa biografía, Convertirse en Beauvoir (Paidós/Planeta 2020), es un volumen para añadir a la biblioteca que busca entender nuestro tiempo como un designio hacia la igualdad.

La autora de El segundo sexo, durante décadas transformada en una voz subalterna de Jean Paul Sartre, forja una nueva efigie en la biografía de Kirkpatrick. En su exhaustiva investigación Kirkpatrick se encarga de rescatar a la filósofa, revelando más facetas y documentando el trayecto mediático del que gozó (y sufrió). Con entradas que hablan de su rol secundario como acompañante del prócer existencialista, Kirkpatrick ilumina los aspectos que hasta ahora se hallaban cubiertos por un manto patriarcal extremadamente reductor.

“Ser uno mismo implica cambiar continuamente junto con otras personas que también están cambiando, en un proceso de irreversible devenir”, señala Kirkpatrick al principio del volumen, en su “Introducción, ¿Quién es Simone de Beauvoir?”. Haciendo referencia a Nietzsche, con su noción de: “llegar a ser quien eres”, Beauvoir sugiere: “¿Y si, siendo mujer, tienes vedado el ser ‘quien eres’? ¿Y si el llegar a ser tú misma supone al mismo tiempo un fracaso en lo que deberías ser, un fracaso como mujer o como amante o como madre? ¿Y si el llegar a ser tú misma te hace objeto del ridículo, del desdén o de la vergüenza?”.

Abordando la esfera que considera a Simone parte del combo existencialista Sartre-Beauvoir, Kirkpatrick se pregunta: “¿Por qué, cuando murió Beauvoir, todos los obituarios mencionaron a Sartre, mientras que, a la muerte de Sartre, solamente algunas necrológicas la mencionaban a ella?”. Por supuesto, esta es una pregunta más que retórica; la respuesta es burdamente evidente. Dejando en claro que cada sujeto forma parte de un contexto particular, de un lugar y tiempo particulares que determina la capacidad de cada cual para imaginar el sitio que ocupa en el mundo, Kirkpatrick apunta que: “en el caso de las mujeres, dicha situación ha estado condicionada por siglos de sexismo”.

Kirkpatrick profundiza en el contexto de Beauvoir, cubriendo diversas aristas de su vida, con una perspectiva cronológica. Así es que nos enteramos de sus inicios como niña, lectora, pensadora, en un ambiente familiar burgués, donde las figuras progenitoras son parlantes: “Su padre había dicho una vez todo orgulloso: ‘Simone tiene el cerebro de un hombre; piensa como un hombre; es un hombre’”. Su madre, por otra parte, le parece: “antipática e incluso ‘insoportable’ desde los doce o trece años”. Ejercía la maternidad como algo “completamente tiránico”. Posteriormente, vemos que en su libro Memorias de una joven formal, Simone dice que: “su padre agnóstico y su madre devota representan dos extremos del interior de sí misma: su padre representaba el aspecto intelectual y su madre el espiritual”.

Simone se hace paso en la vida con una convicción e impulso notables: “En junio aprobó otro examen de ‘filosofía general’ y sacó la mejor nota después de Simone Weil. Weil llegó a ser una gran pensadora cuya actitud política y capacidad de sacrificio inspiró a muchos conocidos suyos, entre los cuales se encontraban Albert Camus y Georges Bataille… El tercer mejor calificado también llegó a ser un destacado filósofo francés: Maurice Merleau-Ponty. Beauvoir se tituló además en griego: en solo dos años, ya había obtenido una licence y media”. Más adelante leemos que, en 1929, Simone se convierte en la primera mujer en enseñar filosofía en un colegio para niños. Entre los profesores se encuentran Merleau-Ponty y nada menos que Claude Lévi-Strauss, fundador de la antropología estructural. ¡Todos estos eventos ocurren cuando Simone ni siquiera tiene veintiún años!

La biografía de Kirkpatrick ofrece un retrato cabal de Simone, pues incluye los matices más sutiles de su personalidad, donde se encuentran polémicas afirmaciones e introspecciones: “con Sartre ‘se sintió por primera vez inferior a otra persona’”, sin embargo, “‘Mi curiosidad era mayor que mi orgullo; me gustaba más aprender que brillar’”, reflexión que, dice Kirkpatrick: “ha desconcertado a las feministas durante décadas”. En otro momento, Simone afirma que la obra de Michel Foucault: “proporcionaba ‘coartadas’ a la ‘cultura burguesa’… Beauvoir consideraba que el pensamiento de Foucault no estaba comprometido con el cambio social”.

Una biografía completa precisamente considera las ambigüedades, las contradicciones y las múltiples e insospechadas intersecciones que conforman una personalidad poderosa como la de Simone; una convicción que le hizo tomar una postura radical con respecto, por ejemplo, a los hijos (“Sabía que para escribir necesitaba tiempo e independencia. Por tanto, tal como lo veía ella: ‘Al no tener hijos, estaba desempeñando mi propia función’”). Pero el genio de Simone va más allá de todas las anécdotas, cuando nos comanda a unirnos en un proyecto común, patrocinando en su convocatoria el imperioso encuentro comunitario.

 

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Nicolás Poblete Pardo (Santiago, 1971) es periodista, profesor, traductor y doctorado en literatura hispanoamericana (Washington University in St. Louis).

Ha publicado las novelas Dos cuerposRéplicasNuestros desechosNo me ignoresCardumenSi ellos vieranConcepciones y Sinestesia; y los volúmenes de cuentos Frivolidades y Espectro familiar, y la novela bilingüe En la isla/On the Island. Traducciones de sus textos han aparecido en The Stinging Fly (Irlanda), ANMLY (EE.UU.), Alba (Alemania) y en la editorial Édicije Bozicevic (Croacia).

Asimismo, es redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«Convertirse en Beauvoir», de Kate Kirkpatrick (Paidós, 2020)

 

 

Nicolás Poblete Pardo

 

 

Crédito de la imagen destacada: SIPA/REX.