[Crítica] «Canciones a María»: Un estremecimiento poético

Los arrebatadores versos de este nuevo libro de Pedro Burgos Montero (1955) tienen como epicentro al amor humano, y corresponden a la evocación que hace el autor español de una mujer muy querida, y la cual antaño fuera su compañera.

Por Jordi Mat Amorós i Navarro

Publicado el 24.8.2022

«He pintado el silencio de todos los colores».
Pedro Burgos Montero

El último libro de poemas del polifacético artista manchego —Pedro es poeta, fotógrafo, escritor de aforismos, crítico— que acaba de publicar Íbera Ediciones es una obra que hace honor a la denominación de la biblioteca a la que pertenece: Colección Placeres Poéticos.

Y es que se degusta por su exquisita poética pero también por su cuidada edición en la cual destaca la bella fotografía de portada del propio autor que transmite la fuerza y el delicado simbolismo de los que hace gala este hombre singular.

Un hombre con una sabia profundidad que crea en la libertad del que no se condiciona por nada ni por nadie, lo que le convierte —a mi entender amigo— en todo un referente de la creación hispana, un referente que como suele suceder en estos casos es —tristemente— un desconocido para demasiados.

Los de Canciones a María son poemas arrebatadores que tienen como epicentro al amor humano, son la evocación del poeta a una mujer muy querida que antaño fuera su compañera. Y en esa evocación, el desnudo del alma del artista, un estremecimiento en el cual es fácil que en algunos momentos podamos identificarnos.

 

El viento nos cura del olvido

Algunos poemas como muestra de la belleza y profundidad de un autor que busca en sus sombras y abraza al niño que fue y es:

En la noche se oye el canto
que no proviene de música alguna
ni procede de ninguna palabra conocida.
Siento ese palpitar como se siente
el pecho del corredor de fondo.
Medito con mis sombras, mudas e invisibles,
y, al final, sólo sé que estás tú
llenando de entelequias mis bolsillos,
mis ojos de pinturas sin nombres,
y mi sexo de besos ya marchitos.
No es preciso palpar para encontrarte,
porque, tras la ventana, oigo otra vez / el canto
con el que el viento nos cura del olvido.

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Amor, amar, amar sin miedo,
Hasta ser los dos la misma criatura
Y hacer con uno dos deseos.

Amarte sin tiempo y sin medida
Más allá de la envidia y de los celos
Y hacer de dos sólo una vida.

Amor, amar, amar sin miedo.

&

De la trapería ha salido el niño con su traje harapiento,
hacia la fiesta de disfraces, zapatos rotos, ojos de aguamarina
y, en las mejillas pintados sendos besos verdeamarillos.
Lo he mirado, pensándote y pensándome, clavados mis ojos
en su figura o metáfora de mí mismo, y me ha mirado él
con ademán gracioso, negro rostro iluminado por la risa.
He rondado, después, por toda la ciudad cual ángel sin paraíso,
del Malecón hasta Enriquillo y desde un lado al otro del Ozama,
hasta que todas las mujeres sólo han sido una sola mujer; Tú.
Y todos los hombres han cambiado sus posesiones por mis alas.

Poco me queda que añadir, tan solo recomendar encarecidamente un libro cuya lectura —tal y como reza en su contraportada— es un sortilegio y todo un privilegio.

Para aquellos interesados pueden adquirirlo contactando directamente con el autor a [email protected]

 

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Jordi Mat Amorós i Navarro es un pedagogo terapeuta titulado en la Universitat de Barcelona, España, además de zahorí, poeta, y redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

«Canciones a María» (Íbera Ediciones, 2022)

 

 

 

Jordi Mat Amorós i Navarro

 

 

Imagen destacada: Pedro Burgos Montero.