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[Crítica] «La derrota estratégica de la izquierda chilena en 1973»: Reconstruir emociones abstractas

El antropólogo social —radicado en Suecia— Enrique Pérez Arias, publica esta investigación monográfica a modo de un ajuste personal y colectivo de cuentas, tanto intelectuales como sentimentales, 50 años después del quiebre institucional, y dedicado para la vital complejidad humana de la sociedad nacional actual.

Por Omar Pérez Santiago

Publicado el 19.7.2023

Enrique Pérez Arias (1950) escribe con un estilo literario elegante y directo. Frases cortas: sujeto, predicado, punto. Sin excesivas frases subordinadas o barrocas. Pérez Arias conoce la técnica narrativa pues también ha escrito un notable libro de ficción llamado Amores peregrinos.

Así, este es un ensayo histórico escrito en primera persona singular. El historiador italiano Enzo Traverso sostiene que hay una moda en escribir la historia en primera persona singular. Mas, para Enrique Pérez Arias no es una moda. Enrique Pérez Arias se educó en una disciplina muy precisa. En efecto, es un prominente PhD en antropología social de la prestigiosa Universidad de Lund.

Ya en 1996 publicó su libro La búsqueda interminable, cercana a la crónica. Sin duda, en la tradición de Los hijos de Sánchez del neoyorkino Oscar Lewis, sobre la familia Sánchez de la ciudad de México. Un libro que quisieron cancelar pues desnudaba la cultura de la pobreza que se encubría tras el llamado Milagro Mexicano en los años 60.

Ahora Enrique Pérez Arias presenta un ensayo crítico sobre la elite de la izquierda chilena de los últimos 50 años.
Enrique Pérez Arias fue dirigente estudiantil en la UTE de Osorno, y allí fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR. Así Enrique Pérez Arias se subió a un bucle temporal y cultural de jóvenes hiper sociales y veloces como correcaminos.

(El concepto de «bucle temporal» lo tomo de la teoría de la relatividad y que se aplica en los video juegos, la literatura y el cine como fenómenos de dilatación espacio temporal).

Hoy sabemos que las neuronas de la memoria declarativa viven en el hipocampo. Allí neuronas densamente empaquetadas crean conceptos y abstracciones que permiten pensar. Pensar es abstraer, dice Borges en el cuento «Funes el memorioso», un sujeto incapaz de generar ideas generales.

Los miristas en sus neuronas del hipocampo crearon sus propias abstracciones. Si hubiésemos podido ver en un laboratorio las neuronas del hipocampo de un mirista habríamos visto que las neuronas se iluminaban con sus propios equipos conceptuales, tales como: pueblo, conciencia, fusil.

Después del golpe militar de 1973 Enrique Pérez Arias sobrevive clandestino en precarias condiciones.

Un día oscuro de febrero de 1975 es raptado en la calle por fuerzas militares. Es llevado atado a Villa Grimaldi, luego a campos de concentración, Tres Alamos y Puchuncaví. Estuvo a punto de morir. Esto es real. No es una serie de Netflix.

A los miristas se les aplicó la cruenta política del aniquilación. «Exterminados como ratones», decía una portada del diario La Segunda. 500 o 600 jóvenes miristas fueron asesinados, según algunos cálculos. Pero Enrique Pérez Arias sobrevivió.

En 1977 se subió a una nave que lo levantó y después de largas horas de viajar por un agujero de gusano, lo dejó en otro bucle espacio-temporal, en una aeropuerto de Suecia. Con el frío crepuscular de mayo, Pérez Arias entró en otro mundo, otro idioma, otros colores.

Así, Enrique Pérez Arias empezó lo que se llama abstractamente, el exilio. Es decir, otro bucle temporal.

Exilio en un país frío, Suecia. País frío aún en verano, sí, pero acogedor. Allí fue padre de dos hijas que le dieron felicidad.

 

Los matices hacen la diferencia

Suecia lo recibió bien.

¿Por qué?

Entre otras cosas, porque la joven generación de Enrique Pérez Arias era parte de un elite chilena de jóvenes hiper sociales, relacionales, bien educados, hijos de familias chilenas que creían en la educación. Una elite reflexiva y bien portada, que controlaba sus impulsos emocionales.

Dicho de otro modo, una elite generacional muy cool.

Eso generó la empatía en la elite de la joven generación sueca, que también eran hiper sociales, rebeldes y cultos. En las neuronas del hipocampo de los jóvenes suecos habían conceptos culturales abstractos como «Guerra de Vietnam» e «Imperialismo».

Así, un joven chileno y un sueco podían olfatearse como cachorros en sus abstracciones comunes. Las neuronas espejos les funcionaban.

Por eso, a pesar de las dificultades del idioma, fue fácil para Pérez Arias entrar en ese bucle colaborativo, esa circuitería o red de inteligencia emocional y cultural compartidas e inter conexas.

Hoy Enrique Pérez Arias es un reconocido intelectual y uno de los antropólogos chilenos más destacados.

En este nuevo libro Pérez Arias entrega, por lo pronto, con talento y complejidad, una visión crítica, de la izquierda durante los últimos 50 años.

William Faulkner, el escritor norteamericano, publicó en 1929 su respetada novela, El ruido y la furia. Trata sobre una familia del sur de los Estados Unidos, el clan Compson. Procedían del bucle de los derrotados de la guerra de la Secesión (1861-1865), donde murieron entre 600 o 700 mil personas. Es decir, el resentimiento de los perdedores.

Deseo remarcar que Faulkner nació en 1897, 32 años después de la guerra civil. Y pasaron 62 años cuando Faulkner publicó su novela. Es decir, Faulkner no reacciona a sus dolores de la guerra en sí. Faulkner reacciona al significado de la guerra, a las abstracciones emocionales codificadas y heredadas.

La guerra civil española terminó en 1939. Pasaron 62 años y el escritor español Javier Cercas publica Soldados de Salamina recién en el 2001. El libro trata sobre el tema de la guerra civil y el resentimiento y sus héroes. Soldados españoles que sollozan al escuchar el pasodoble, «Suspiros de España», la canción más triste del mundo, según Cercas.

Es decir, Faulkner y Cercas reconstruyen emociones abstractas, edificadas por sus neuronas del hipocampo, según la neurociencia.

Deseo subrayar, en última instancia, este fabuloso mecanismo de construcción de ideas en el hipocampo. Es el dispositivo que también puede permitir que la ficción manipule la mente humana. Esto es cada vez más resonante, en un momento de gran expansión de la biotecnología y la inteligencia artificial.

Y ahora tenemos el libro de ensayo crítico de Enrique Pérez Arias, 50 años después del golpe militar, su propia reconstrucción de emociones codificadas.

En su reciente libro End Times, Peter Thurchin sugiere con amplia base estadística que las sociedades complejas viven ciclos de 100 años. Y sostiene que las sociedades occidentales están cerca de una nueva fase de desintegración, marcada por la corrupción, la desigualdad de riqueza y salarios. Y una inestabilidad política impulsada por extremistas.

Chile es hoy un país institucionalmente frágil, para muchos corrupto. Y hay una elite intelectual conservadora con mucho poder; un bucle financiado por dinastías ricas que elaboran construcciones abstractas y agresivas para preservar la plutocracia chilena.

¿Y por qué es importante el libro de Enrique Pérez Arias y su refinada crítica de la izquierda chilena?

Es importante porque hay personas —cada vez menos, por suerte— cuyas neuronas del hipocampo están congeladas en una nevera del pasado.

También, es importante porque las sociedades complejas necesitan élites vitales, con cierta sanitaria desilusión del pasado, con ambigüedad y un sano ego de antihéroe. Élites con humor y talento. Más felices y más lúcidos. Más cerca de la gente.

Y por último, es importante porque en la vida real, los matices hacen la diferencia.

 

 

 

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Omar Pérez Santiago es un escritor y cronista chileno que egresó de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de Chile, y el cual luego estudió historia económica en la Universidad de Lund (Suecia).

Sus últimos libros publicados son: Julia, la belleza y el sentido de la vida (novela), El pezón de Sei Shonagon (novela), Caricias, poemas de amor de Michael Strunge (traducción), Allende, el retorno (novela), Introducción para inquietos, de Tomas Tranströmer (traducción, 2011), Nefilim en Alhué y otros relatos sobre la muerte (cuentos, 2011), Breve historia del cómic en Chile (2007) y Escritores de la guerra. Vigencia de una generación de narradores chilenos (ensayo, 2007).

 

«La derrota estratégica de la izquierda chilena en 1973», de Enrique Pérez Arias (Editorial Santa Inés, 2023)

 

 

 

Omar Pérez Santiago

 

 

Imagen destacada: Enrique Pérez Arias.

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