[Crítica] «Los suicidas del fin del mundo»: Las voces de los dolientes

La barcelonesa editorial Anagrama recupera una crónica de la autora argentina Leila Guerriero —publicada por primera vez en 2005—, y la cual indaga en torno a una sociedad de la Patagonia austral, que se hunde en las profundidades de la pérdida, el dolor, la violencia, el desempleo y la marginalidad de un pueblo que podría contar la historia de tantos otros.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 6.2.2026

«El periodismo que practica Leila Guerriero es el de los mejores redactores del New Yorker: implica trabajo riguroso, investigación exhaustiva y un estilo de precisión matemática».
Mario Vargas Llosa

Lo argentino está en el punto de mira de una de las periodistas más destacadas de los últimos años. Leila Guerriero (Junín, 1967) desarrolla su faceta como reportera y cronista en distintos medios de comunicación entre los que cabe destacar La Nación, Rolling Stone, o Granta.

Más de veinticinco años de carrera han cristalizado en libros tan importantes como Plano americano, Zona de obras, Opus Gelber. Retrato de un pianista o La dificultad del fantasma. Truman Capote en la Costa Brava, todos ellos publicados por la editorial Anagrama.

Si en su libro anterior titulado La llamada se ocupaba del retrato de Silvia Labayru, una mujer, «con una historia compleja en la que se amalgaman el amor, el sexo, la violencia, el humor, los hijos, los padres, la infidelidad, la política», en su nuevo libro: Los suicidas del fin del mundo, Leila Guerriero se fija en una localidad ubicada en la provincia argentina de Santa Cruz, en el corazón de la Patagonia.

Territorio que una vez fue próspero por la llegada del ferrocarril y la explotación del petróleo, pero que ahora es un lugar donde, «solo quedaron el viento, la indiferencia y un puñado de habitantes».

 

La crónica de unos hechos terribles

En ese escenario, que nos hace pensar en algunas de las novelas del esquivo César Aira, entre 1997 y 1999 doce jóvenes de la población se suicidaron. Los motivos no estaban claros. Unos hablaban de que en el pueblo pasaban cosas extrañas, otros que detrás de lo sucedido se encontraba una secta.

La periodista argentina viajó a Las Heras para poder conocer los hechos de primera mano: «Recorrió las mismas calles ventosas por las que habían caminado los suicidas y entrevistó a madres, novios, hermanas y amigos de los muertos, a prostitutas, peluqueros y profesores de colegio que los habían conocido».

Poco a poco fue recogiendo testimonios —en ocasiones contradictorios— que construían las vidas de los desaparecidos. Así las voces de los «dolientes» atraviesan esta crónica de unos hechos terribles, pero que sin la determinación y el buen oficio de Leila Guerriero hubieran caído en el olvido.

Anagrama recupera la crónica —publicada por primera vez en 2005—, de una sociedad que: «se hunde en las profundidades de la pérdida, el dolor, la violencia, el desempleo y la marginalidad de un pueblo que podría contar la historia de tantos otros».

 

 

 

 

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Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Los suicidas del fin del mundo», de Leila Guerriero (Editorial Anagrama, 2026)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Leila Guerriero (por Silvia P. Cabezas).