[Crítica] «Thérèse Raquin»: El lado más oscuro de los acontecimientos

La editorial Alba, interesada muy especialmente en la literatura clásica, alberga en su catálogo las principales obras de Émile Zola, un escritor que no dudó en descorrer el velo de la intimidad para mostrar la verdadera cara de la sociedad de su tiempo.

Por Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Publicado el 21.2.2026

«Escogí personajes sometidos por completo a la soberanía de los nervios y la sangre, privados de libre arbitrio, a quienes las fatalidades de la carne conducen a rastras a cada uno de los trances de su existencia. Thérèse y Laurent son animales irracionales humanos, ni más ni menos».
Émile Zola

Publicada en 1867, Thérèse Raquin inaugura una forma especial de transformar la realidad en literatura. Émile Zola (1840 – 1902) se hizo eco de un suceso siniestro, muy comentado en su época, para urdir el esquema argumental de esta novela.

Bajo la sombra del naturalismo Zola se convierte en un «escribano» que narra lo sucedido con objetividad, destacando el lado más oscuro de los acontecimientos.

En esta historia, las circunstancias que desembocaron en el trágico final fueron ocasionados por una pasión irreprimible que culminó en adulterio. Y el adulterio fue causa de un asesinato; los participantes en este hecho luctuoso se vieron afligidos por unos remordimiento oscuros y desasosegantes.

Los personajes principales son Thérèse y Laurent. Thérèse está casada con su primo Camille y vive en el piso de su suegra. La vida de la protagonista es triste y su monotonía tan solo se ve animada por las partidas de dominó que organiza aquella.

Todo cambia cuando un día aparece en su vida un antiguo compañero de estudios, Laurent. Surge en ese momento un sentimiento insensato y apasionado: el amor fou.

 

La interposición de un muerto entre los amantes

Thérèse Ranquin sirve a Émile Zola para mostrar lo que se esconde tras las puertas del París de mediados del siglo XIX. Dos personajes aparentemente normales, como son los protagonistas de esta novela, esconden pensamientos oscuros y terribles llevados por la pasión.

Se ha destacado en alguna ocasión que existe en esta narración un elemento moderno en cuanto a la importancia que se le da al cuerpo, a lo físico, como espacio de deseo y frustración. Esa frustración que mencionamos viene dada por la interposición de un muerto entre los amantes que termina por destruirlos.

A esta novela seguirían La fortuna de los Rougon y La jauría, obras que iniciaron el ciclo de Los Rougon-Macquart, una serie de veinte novelas cuyo propósito era trazar la historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio.

La editorial Alba, interesada muy especialmente en la literatura clásica, alberga en su catálogo las principales obras de Émile Zola, un escritor que no dudó en descorrer el velo de la intimidad para mostrar la verdadera cara de la sociedad de su tiempo.

 

 

 

 

***

Eduardo Suárez Fernández-Miranda nació en Gijón (España). Licenciado en derecho por la Universidad de Sevilla, realiza sus estudios de doctorado dentro del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la misma Casa de Estudios superiores.

Colabora como crítico literario en las revistas españolas El Ciervo, Serra d’Or, Llegir.cat, Gràffica y Quimera, donde lleva a cabo una serie de entrevistas a escritores, editores y traductores, nacionales y extranjeros.

Asimismo, escribe para las publicaciones americanas Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (México), Continuidad de los Libros (Argentina) y Latin American Literature Today (University of Oklahoma). También, colabora de forma ocasional en los diarios asturianos El Comercio y La Nueva España.

 

«Thérèse Raquin», de Émile Zola (Alba Editorial, 2013)

 

 

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda

 

 

Imagen destacada: Émile Zola.