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[Crónica] Álex Matute enfrenta a la ética del cine chileno: «En la vida, hay cosas que no se hacen»

Detrás de la historia verídica en la cual se inspira la trama de la serie de ocho episodios «Alguien tiene que saber», no existen personajes: hay una familia. Un grupo donde se encuentra una madre de edad avanzada cuya salud, en las últimas semanas, se ha visto afectada de manera significativa a causa del impacto emocional que ha tenido sobre ella, la realización audiovisual filmada por el streaming de Netflix y la casa productora Fábula.

Por Álex Matute Johns

Publicado el 9.4.2026

A propósito del estreno de la serie producida por Fábula, que ha alterado nuestra tranquilidad, quisiera expresar algunas reflexiones.

Siempre he sido un defensor de las libertades, entre ellas la libertad de informar, de opinar y de crear. Creo firmemente en una sociedad democrática en la que esas libertades deben existir y ser resguardadas.

Pero también creo —con la misma convicción— que, en el mundo real, no pueden ejercerse de espaldas al dolor humano ni desconectadas del respeto debido a las personas concretas que cargan con una tragedia verdadera.

Durante la promoción inicial de esta serie se utilizaron nuestros nombres reales, lo que nos obligó a reaccionar. Si bien posteriormente estos fueron modificados, la promoción continuó aludiendo de manera evidente a mi familia. La productora debe entender que este tipo de decisiones no son neutras. Existen límites jurídicos vinculados a la honra, a la vida privada y al uso de la identidad de las personas, aspectos que actualmente se encuentran en revisión.

 

«Esto no se trata de censura, se trata de humanidad»

Pero, más allá de lo estrictamente legal, existe también un límite ético evidente: en la vida hay cosas que simplemente no se hacen. Han pasado 26 años, pero Coke sigue siendo una herida abierta en nuestros
corazones.

Detrás de esta historia no hay personajes: hay una familia. Y, especialmente, hay una madre de edad avanzada cuya salud, en las últimas semanas, se ha visto afectada de manera significativa. De algún modo, su dolor
representa el de muchas otras madres que han debido enfrentar pérdidas igualmente profundas.

Y frente a esto surge una pregunta que sigue sin respuesta: ¿cómo se protege a una madre en un mundo completamente conectado, donde, aun cuando uno quiera evitarlo, las imágenes, los comentarios y la exposición inevitablemente llegan?

Esto no se trata de censura. Se trata de humanidad. Porque, al final del día, incluso la libertad creativa encuentra un límite cuando su ejercicio impacta de manera directa y profunda en la vida de otros. En la vida, hay cosas que no se hacen.

 

 

 

 

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Álex Matute Johns es un abogado chileno que estudió derecho en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, también es magíster en derecho de los negocios por la Universidad Adolfo Ibáñez y asimismo es magíster en derecho de la empresa por la Universidad del Desarrollo.

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Álex Matute Johns

 

 

Imagen destacada: Juan de Dios Larraín y Álex Matute Johns.

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