Tengo una buena opinión del diputado Francisco Undurraga, aunque un comentarista dice en las redes sociales que su gran mérito para estar a cargo del próximo Ministerio de las Culturas es sólo ser hijo de una artista visual, probablemente exagera, pero ese nombramiento revela otra cosa: en la campaña presidencial los partidarios de José Antonio Kast pusieron énfasis en que esa cartera no es importante para el país y que se debe evitar asignarle más presupuesto.
Por Jaime Hales Dib
Publicado el 17.1.2026
En política el lenguaje es fundamental. Tal como las decisiones. En ambas dimensiones se dan los llamados «gestos simbólicos», es decir, que tienen un contenido que va más allá de lo evidente y revelan no sólo pensamientos, sentimientos y emociones que permanecen en secreto, sino además aspectos de una realidad de la cual los que hablan, dicen o deciden, no han asumido en plenitud.
Cuando Jaime Quintana, senador, quiso pronunciar una frase que sirviera de «cuña» para un titular de un diario y habló de la retroexcavadora para referirse a sus intenciones políticas, no sólo demostró que no sabía bien para qué era esa máquina, sino que dio a entender una voluntad de destruir la institucionalidad existente. Y se convirtió, más que en un titular transitorio, en un flanco abierto para críticas que lo persiguen hasta hoy.
Arturo Alessandri, demostrando desprecio por los jóvenes rebeldes que se tomaron el edificio del Seguro Obrero, le respondió al General Arriagada cuando éste le preguntó qué hacía: «Mátelos a todos». Pero no era una orden, sino una manifestación de mero desprecio.
El general en cuestión, en una estrechez de mente propia de quienes renuncian a pensar para solamente obedecer, los mató a todos.
Pero hay otros, que tienen plena claridad de lo que dicen y asumen las consecuencias: por escrito y sin desmentir, Trump le dice al gobierno noruego que como ellos no le quisieron dar el Premio Nobel, él no se va a interesar en la paz y se va a tomar Groenlandia, cueste lo que cueste. Si Dinamarca cree que tiene título de dominio por haber mandado un barco, él mandará muchos. Y lo hará.
Cuando observo los gestos del presidente electo señor Kast, me pregunto si se da cuenta todo lo que está revelando con ellos.
Para el ministerio del deporte elige primero a una persona que se dedica a competir con armas de fuego y cuando ella dice que no, elige a una lanzadora de bala. Parece chiste y tal vez lo es, pero revela las palabras que dan vuelta en su cabeza.
Boric eligió a un futbolista, que es de las cosas que más sabe, sólo que se equivocó al nombrar a un colocolino.
Una nueva era que comienza a insinuarse
Incluir como posible ministro de defensa a un periodista que hizo relaciones públicas de una empresa dedicada al negocio forestal, es como poner un ají en lugares inadecuados. O tratar de hacernos creer en su voluntad intensamente democrática cuando piensa para ese mismo ministerio en el abogado de Pinochet en Londres, es ir en el sentido contrario.
Porque la defensa de Pinochet era el intento de justificar las violaciones de los derechos humanos que ese gobernante militar impulsó, justificó, financió, durante sus años en el poder.
Tengo buena opinión de Francisco Undurraga, aunque un comentarista dice en las redes que su mérito para el Ministerio de las Culturas es ser hijo de una artista visual (María Teresa Gazitúa Costabal). Probablemente exagera.
Pero ese nombramiento revela otra cosa: en la campaña sus partidarios pusieron énfasis en que ese ministerio no es importante para el país y que no hay que asignarle más presupuesto. Entonces el nombre puede ser de alguien que pertenece al partido más alejado de su ideología: Evópoli.
Nombrar a un empresario a cargo de Relaciones Exteriores, pone énfasis en que ésas serán las relaciones con el resto del mundo. Lo importante será la empresa, la economía y el tema de la paz, siguiendo la línea de Trump, pasará a segundo plano. Porque me parecería adecuado nombrar como encargado de Pro Chile a un empresario, pero no a cargo de una cartera tan compleja.
No es raro que entre los nombres que se dan —se conocerán después de escrito este artículo— haya más independientes que militantes. Porque su idea de democracia no requiere de partidos, que es el instrumento más eficaz para el diálogo de las ideas, los propuestas y los puntos de vista en una sociedad pluralista y democrática.
Porque se deja la insinuación de que su gobierno que él caracteriza como de emergencia, requiere de personas que obedezcan y carezcan de visiones más integrales de la sociedad.
Los acontecimientos actuales agudizan el carácter de «gobierno de emergencia», pues los incendios de la zona sur dejarán secuelas dolorosas y costosas para dos o tres regiones importantes para la economía y la vida del país.
Y en eso surge el gesto de Boric. Reacciona de inmediato, declara estado de catástrofe, asigna equipos y llama al presidente electo para coordinar. Pues las medidas que se tomen hoy repercutirán en lo que viene y prefiere que en eso se vayan poniendo de acuerdo.
Es verdad que es él quien debe tomar decisiones, pero prefiere conversarlas para no tomar medidas que serán de corto plazo, sino que revelen una preocupación más profunda.
Con todo, eso revela que el Presidente de la República es presidente de todos los chilenos y que el actual ya no es el diputado de trinchera que fue, sino que ha ido asumiendo su papel. Muchos lo critican con dureza, pero él dice lo que piensa y actúa en consecuencia.
Boric sabe que puede equivocarse y necesita la opinión del que viene después, para que el plan de beneficio para todos no sea un fruto ideológico, sino que el producto de decisiones de Estado en los cuales es posible ponerse de acuerdo.
Alguien dijo: «es un gesto propio de una nueva era que comienza a insinuarse». Tan distinta de los que quieren apropiarse de otros países y creen que sacando a un dictador pero dejando a sus aliados puede pasar algo bueno.
Ese gesto simbólico, consciente o no, de Boric, es lo que nos hace tener esperanza.
¿Kast lo entenderá?
***
Jaime Hales Dib (1948) es un abogado formado en la Universidad de Chile, poeta, narrador y profesor.
En 1995 fundó la Academia de Estudios Holísticos SYNCRONIA, luego fue agregado cultural en México durante el gobierno del Presidente Ricardo Lagos Escobar. También formó parte del directorio y fue secretario general de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech).
Además, integró el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, participó en la comisión redactora de la Ley del Libro, fundó la Editorial Casa Doce, ha publicado varios textos de su autoría y ha dado recitales poéticos en diversas ciudades tanto de Chile como del extranjero (Francia, España, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Panamá, Uruguay, Argentina y México).
En la actualidad es columnista y redactor estable del Diario Cine y Literatura.

Jaime Hales Dib
Imagen destacada: Francisco Undurraga Gazitúa.
