El libro del investigador alemán Thomas Meyer ofrece un texto acabado, documentado y útil para quien desee conocer la vida y la obra de la filósofa germana —una de las más importantes del pasado siglo XX, debido a su influencia en la ciencia política—, aunque el autor evitar poner en tensión las llamativas contradicciones internas que existen en torno a su figura de estudio.
Por Cristián Uribe Moreno
Publicado el 28.12.2026
Hannah Arendt (1906 – 1975), la pensadora y filósofa alemana de origen judío, quizá sea una de las personalidades intelectuales más destacadas del siglo XX.
Por eso, la aparición de Hannah Arendt. Una biografía intelectual de Thomas Meyer, publicada este 2025 por la Editorial Anagrama, en su colección Biblioteca de la memoria, debe ser uno de los hitos culturales del año.
El filósofo y académico alemán Thomas Meyer ha dedicado su trabajo a revisar y editar los textos de la filósofa germana. Por esto, la tarea de crear una biografía basada en su pensamiento y la evolución desde sus primeras aproximaciones a la academia hasta su estatus de ser una de las mentes más brillantes del pasado siglo, a primera vista se lee original e interesantísimo.
Así, en la primera parte del texto, Meyer busca dimensionar la figura de Arendt desde su entorno familiar. Para esto, rastrea los orígenes de su lado paterno y materno y cómo se asentaron en la ciudad de Königsberg, emplazada en la antigua Prusia Oriental, y donde la pensadora pasó gran parte de su infancia.
En ese seno familiar, de buen pasar económico, tendencias liberales y conscientes de ser judíos, pero no practicantes religiosos, será el ámbito ideal para que la niña desarrolle desde muy temprana edad, sus dos amores: la filosofía y la poesía.
El relato biográfico continúa con su entrada a la academia que le permite profundizar en la filosofía clásica. Aquí también toma clases con la que seguro son los filósofos que más influyeron en ella: Martin Heidegger y Karl Jaspers. Este último dirigió su tesis de doctorado, titulada El concepto del amor en san Agustín: Ensayo de una interpretación filosófica.
Trabajó esos años en una biografía de la escritora Rahel Varnhagen, buscando construir una historia del antisemitismo en Europa. El libro aparecerá años más tarde, pues los sucesos que en su país llevaron al poder al Nacional Socialismo, impactarían directamente en su vida, ya que fue arrestada el año 1933 por la Gestapo, durante un corto período de tiempo.
«El ensayo es su género preferido»
Luego, la biografía escrita por Meyer se centra en la época de exilio en París, donde Arendt, fuera de escribir textos contra la amenaza de la Alemania nazi, comienza a trabajar para ayudar a los judíos que huían.
Además, inicia el traslado de jóvenes judíos a Palestina, a través de la organización sionista Youth Aliyah (Aliá Juvenil). Todas acciones enmarcadas en su etapa de compromiso político, en especial, con el incipiente sionismo.
Después de trabajar de forma regular en distintas organizaciones judías como la Comisión para la Reconstrucción Cultural Judía (dirigiendo los esfuerzos de reconstrucción cultural post-Holocausto) y su rol como directora de la Organización para la Reconstrucción de la Cultura Judía, llegó a los Estados Unidos donde comenzó a escribir uno de sus trabajos más reconocidos: Los orígenes del totalitarismo.
En este último texto, Hannah Arendt realizó su reflexión sobre como los regímenes totalitarios usaron el antisemitismo como una herramienta política de terror y de control social.
Ya con la materialización del Estado de Israel en Palestina, aparecen en Arendt las primeras fisuras sobre el sionismo más radical. Ella siempre abogará por una solución distinta, en relación a la convivencia de judíos y de árabes:
«Debería crearse una Autoridad del Valle del Jordán para desarrollar la tierra. Palestina podría entonces acoger a tantos judíos y árabes como quisiera. Consejos locales de estos dos pueblos podrían servir de base para una nueva estructura política» (p. 271).
Hacia el final de su vida, Arendt siguió enseñando, publicando y difundiendo su pensamiento en distintos medios. Esto la hace una intelectual muy contemporánea pues no se amarró a una sola manera de difundir sus ideas:
«Arendt sabía que la tríada de texto impreso, radio y televisión aseguraba la perdurabilidad del mensaje, razón por la cual no solo se sirvió de esos tres medios, sino que también aprovechó la oportunidad para variar sus reflexiones. Dichos medios le dieron la oportunidad de asumir diferentes perspectivas y cambiar sus puntos de vista» (p. 359).
Con todo, esta forma tan distinta de mostrar su pensamiento, se refleja también, según Meyer, en su manera de concebirse. Ella rehuyó el término de filósofa y se refería a sí misma como «pensadora política». Para el propio autor, Arendt no escribía igual que los pensadores contemporáneos, tenía su propio estilo:
«El ensayo es su género preferido, aquí olvida por completo el recorrido e incluye caminos secundarios, digresiones y excursos que ni siquiera se notan como tales. Están integrados: se omiten las palabras señalizadoras, se ignoran deliberadamente los resúmenes y los esquemas autoimpuestos. Esto no significa que Arendt, como suele decirse con un prejuicio común, no pensara sistemáticamente. Al contrario: no olvida casi nada en el transcurso de un texto; no es raro que los cabos sueltos queden atados hacia el final» (p. 346).
Su pasión por «El corazón de las tinieblas», de Joseph Conrad
Toda esta manera de pensar y escribir, para Thomas Meyer tiene su origen en el peso que tiene en Hannah Arendt la literatura. Ella siente que gran parte de los males del siglo XX, la creación narrativa los anticipó.
Por ello, nunca dejó de leer este tipo de textos. Y Meyer dedica un capítulo completo a las lecturas literarias de la pensadora alemana. La misma Arendt lo explica en una carta:
«De nuevo sobre El corazón de las tinieblas, lo que quiero decir es que este Kurtz, realmente —y hasta donde yo sé—, es la primera y única vez, en la cual se representa a un ‘nazi’. Además, es un gran testimonio de aquello en lo que solo el hombre blanco puede convertirse en el ‘continente negro’…» (p. 252).
No obstante, el libro de Thomas Meyer también ha tenido críticas por la liviandad con la cual que trata la relación entre Hannah Arendt y Martin Heidegger. Sobre el vínculo ambivalente que tuvo con el filósofo, que terminó afiliándose al partido nazi, el biógrafo no ahonda en ese episodio, uno de las más controversiales en la vida de la politóloga.
Aparte de esto, el libro de Thomas Meyer ofrece una biografía acabada, documentada y útil para quien desee conocer la vida y obra de Arendt. Su lectura es académica y liberal, enfatizando la independencia de su pensamiento y de su singularidad conceptual, pero sin poner en tensión las contradicciones internas de la autora alemana.
Con todo, las reflexiones de Hannah Arendt sobre la acción política, la verdad y el poder cobran vital importancia en tiempos de redes sociales, donde las fake news, la desinformación y la posverdad están modelando nuestras sociedades y se están transformando en armas del poder.
Por eso, recordar a Arendt, no solo su figura, sino también su pensamiento crítico, es una forma de resistencia y de posición moral, a los preceptos hegemónicos que rigen el día a día de nuestro presente.
Hannah Arendt por supuesto que los hubiese combatido.
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Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.
También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.
Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).

«Hannah Arendt. Una biografía intelectual», de Thomas Meyer (Editorial Anagrama, 2025)

Cristián Uribe Moreno
Imagen destacada: Hannah Arendt.
