[Crítica] Las grandes obras que se disputan los Oscar internacionales 2026

Pese a las fortalezas audiovisuales de los títulos que compiten por la codiciada estatuilla correspondiente a esta importante categoría, el filme que corre con ventaja para ganarla es «Valor sentimental», un largometraje dirigido por el realizador noruego Joachim Trier, en clave de intenso drama familiar con ecos que citan al maestro sueco Ingmar Bergman.

Por Cristián Uribe Moreno

Publicado el 9.3.2026

Este 15 de marzo se conocerán los ganadores de las distintas categorías de los Oscar, en una ceremonia donde la industria cinematográfica norteamericana se celebra a sí misma.

Un grupo siempre interesante en las nominaciones son los aspirantes al Oscar a la Mejor película internacional, antes conocido como Oscar a Mejor película de habla no inglesa. O más antiguo, Oscar a Mejor película extrajera. Suele ser una gran muestra de lo mejor de las tendencias cinematográficas mundiales y una pincelada de lo mejor de los cinco continentes.

Además, desde que los nominados a Mejor película del año aumentaron a diez realizaciones, la Academia se ha abierto a una internacionalización del premio siendo la película mexicana Roma de Alejandro Cuarón, la primera en ser nominada a Mejor película del año y Mejor película internacional.

En efecto, aún está en la retina el batacazo histórico en el año 2020 de la cinta coreana Parásitos de Bong Joon-ho la primera en obtener ambos galardones, junto con el de mejor director. Desde esa temporada, más de una cinta internacional se ha colado en las distintas nominaciones de la Academia.

Con todo, este 2026, de los filmes propuestos para Mejor película internacional destaca la realización noruega Valor sentimental de Joachim Trier con nueve nominaciones, incluyendo las principales categorías actorales. Le sigue Brasil con El agente secreto de Kleber Mendonça, con cuatro nominaciones.

Luego está España con Sirat de Olivier Laxe, y Francia con Un simple accidente de Jafar Panahi, ambas con dos nominaciones. Y cierra el grupo de seleccionados, Túnez con La voz de Hind Rajab dirigida por Kaouther Ben Hania, con solo una nominación.

 

La influencia de Ingmar Bergman

Pese a las fortalezas audiovisuales de los filmes mencionados, la que corre con ventaja, claramente, es la noruega de Joachim Trier.

Valor sentimental es un intenso drama familiar, que plasma la difícil relación de un padre, quien es un director de cine muy reconocido, Gustav Borg, interpretado por el inmenso Stellan Skarsgård, que vuelve a reunirse con sus hijas Nora y Agnes (Renate Reinsve y Inga Ibsdotter Lilleaas) en el funeral de su exesposa.

Gustav planea hacer una película más y para el papel principal ha pensado en su hija Nora, actriz profesional, quien lo rechaza. La historia, con claros ecos de los dramas de Ingmar Bergman, a quien el filme homenajea de manera patente, es un relato conmovedor, muy cinéfilo y soberbiamente actuado. Por algo, los tres personajes principales están postulando en los Oscar a las distintas categorías de interpretación.

La otra gran candidata es El agente secreto, un magnífico thriller político, ambientado en los años 70, durante la dictadura militar brasileña. Un académico vuelve a su ciudad natal, siendo perseguido por oscuros personajes asociados a la represión. Aquí también está nominado a Mejor actor, el protagonista, Wagner Moura, quizá el mayor intérprete latinoamericano del momento.

El agente secreto comparte con Valor sentimental la idea de un imaginario fílmico que le da sustento a las tramas. En ambos hay un juego meta cinematográfico que sirve de tensión y significado paralelo a los conflictos presentes.

Más simbólico en El agente secreto, más en el sentido de homenaje (a Bergman) en Valor sentimental.

 

En un Teherán clandestino

Sin embargo, la realización cinematográfica de Kleber Mendonça tiene en contra la historia reciente de los premios. El año pasado el Oscar internacional se fue a Brasil con la notable Aún estoy aquí de Fernando Miralles. Un relato también ambientado en los años de la dictadura brasileña de la década de 1970. Por lo general, la Academia no suele repetir el país premiado, ni tampoco el tema.

Un simple accidente y La voz de Hind Rajab, son dramas que se relacionan con el momento político actual de los territorios que aluden las realizaciones.

En el caso de Un simple accidente, la producción es francesa pero la película está filmada de manera clandestina en Teherán, pues existe en Irán una prohibición de grabar cine en contra del director. Por lo cual el rodaje fue un riesgo permanente para el equipo al desplegarse en las calles de la capital persa para crear la historia.

Después, en cuanto a La voz de Hind Rajab, el largometraje da cuenta de una llamada telefónica real de una niña de seis años que quedó atrapada en un auto, bajo el fuego de soldados israelíes en Gaza, lo que movilizó a una oficina de la Media Luna Roja, que funciona en Cisjordania.

La angustia de tratar de hacer todo lo posible por ayudarla, mueve los hilos dramáticos del filme. La voz real de la niña, así como sus fotos, dan una dimensión espeluznante a esta tragedia del conflicto palestino.

Ambas obras cinematográficas se sienten vigentes, en relación a los temas que se viven en el mundo hoy. En cuanto a La voz, su gran logro es transmitir toda la inhumanidad del conflicto que se libra en tierras palestinas, sin moverse de la sala de los ejecutivos que ayudan con los llamados.

Con una puesta de escena inteligente y mínima, los personajes traspasan las diversas aristas que envuelven la tragedia. Teatral en su propuesta, con pocos medios, se agiganta en su mensaje.

Un simple accidente presenta a un hombre que se encuentra con su torturador, a quien decide raptar y matar. Pero duda de la identidad por lo que recorre las calles de Teherán con él escondido en una caja, mientras se encuentra con otras víctimas, para que corroboren su identificación.

Se la ha descrito como una suerte de La muerte y la doncella, del dramaturgo chileno Ariel Dorfman. Aunque, la acción más evidente que da cuenta del represivo régimen de los Ayatolás no es el hecho mismo que existan represores, sino que un artista como Jafar Panahi no pueda filmar en su país, bajo la pena de cárcel. El ingenio y la valentía del director y su equipo para escapar a esta prohibición es encomiable.

 

Placeres hedonistas

La última nominada es Sirat. La película fue elegida en España imponiéndose entre varias candidatas que aparecieron en el país europeo en 2025.

Es un filme de Oliver Laxe y narra la travesía de una caravana que se introduce en el desierto para celebrar fiestas rave. A estos eventos se une Luis, un padre en busca de una hija perdida. El telón de fondo es una guerra que se ha iniciado, de la que no se dan mayores detalles.

Con todo, el pequeño grupo realiza largos desplazamientos por el desierto, evadiendo a los militares y adentrándose en lugares poco transitados y peligrosos con el fin de llegar al lugar elegido para la próxima celebración.

El giro que toma la historia no deja indiferente al espectador, aunque más de alguno lo haya encontrado «excesivo». No obstante, la película es un buen acercamiento a ese sentimiento europeo de evadirse ante el peso de la realidad.

Es sintomático que todos estos personajes solo busquen el placer hedonista, cuando al parecer se ha desatado un conflicto de proporciones mundiales. De la misma manera que los asistentes de una fiesta rave disfrutaban a solo kilómetros de Gaza para ser atacados por Hamas, desatando la furia de Israel, en un hecho que aún trae consecuencias para el mundo en general.

Pese a que cualquiera pueda ganar el domingo 15, hay preferencias que saltan a la vista. Todas las cintas tienen grandes méritos, pero en la premiación misma, los factores que inclinan la balanza por una u otra película, se relacionan más con elementos externos que a las realizaciones mismas.

El lobby, la popularidad y la situación política interna en Estados Unidos son solo algunas circunstancias que influirían en la decisión final.

Por último, este fin de semana se revelarán los esperados resultados y veremos si los galardones se acercan a los vaticinios o dan alguna sorpresa en este apartado. Sin embargo, el visionado de las cinco películas entrega una idea artística de los temas y cinematografías que interesan a la Academia norteamericana.

 

 

 

 

 

***

Cristián Uribe Moreno (Santiago, 1971) estudió en el Instituto Nacional General José Miguel Carrera, y es licenciado en literatura hispánica y magíster en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile.

También es profesor en educación media de lenguaje y comunicación, titulado en la Universidad Andrés Bello.

Aficionado a la literatura y al cine, y poeta ocasional, publicó asimismo el libro Versos y yerros (Ediciones Luna de Sangre, 2016).

 

 

 

 

Tráiler:

 

 

 

Cristián Uribe Moreno

 

 

Imagen destacada: Valor sentimental (2025).