“Las aventuras de Huckleberry Finn”, de Mark Twain: La gran novela americana

A decir de los críticos esta obra de ficción del siglo XIX es un retrato extraordinario de la animada vida austral de los Estados Unidos, un país, en esa época, todavía en formación y que se debatía en torno al tema de la abolición o no de la esclavitud, situación que como sabemos ha dividido históricamente a la nación en dos: el norte “yankee” que promovió el fin de ese contexto y el sur que siempre quiso mantenerlo para beneficiarse de la mano de obra barata en las plantaciones de algodón.

Por Sergio Inestrosa

Publicado el 7.10.2018

Probablemente entre la gente de habla hispana, la novela más conocida de Mark Twain sea La cabaña del tío Tom; sin embargo Las aventuras de Huckleberry Finn es para los expertos en literatura estadounidense, la obra maestra de este escritor norteamericano.

Mark Twain nació en el Estado de Missouri el 30 de noviembre de 1835 y murió en Connecticut en 1910. Es en su región natal y en particular el río Mississippi el espacio natural donde el autor ambienta esta novela y su imaginario literario.

Las aventuras de Huckleberry (1884 – 1885)a decir de los críticos es un retrato extraordinario de la animada vida del sur de los Estados Unidos, un país, en esa época, todavía en formación que se debatía en torno al tema de la abolición o no de la esclavitud, asunto que como sabemos ha dividido a la nación en dos: el norte yankee que promovió el fin de esa situación y el sur que siempre quiso mantenerla para beneficiarse de la mano de obra barata en las plantaciones.

Por extraño que parezca aún en pleno siglo XXI, este problema no ha sido del todo resuelto y el país sigue partido, y asistimos a numerosas muestras de racismo en esta nación; una xenofobia que bajo el amparo de la administración Trump se ha hecho más visible y se ha extendido, en mayor o menor grado, a todos los grupos minoritarios, aunque sin duda alguna son los afroamericanos y las mujeres las que cargan con el mayor peso de estas prácticas discriminatorias.

Por otra parte, algunos críticos consideran a la novela Las aventuras de Huckleberry Finn como la continuación de Las aventuras de Tom Sawyer, pues el personaje principal y narrador de la historia, Huck Finn, es el mejor amigo de Tom Sawyer quien también aparece en esta ficción. De suyo la obra empieza con Huck diciendo: “No sabrá nada de mí sin haber leído un libro con el nombre de ‘Las aventuras de Tom Sawyer’; pero eso no es ningún problema. Ese libro fue escrito por Mark Twain y en este, él dijo fundamentalmente la verdad”. (Traducción libre, página 12, en al versión Kindle que estoy usando).

La novela más o menos se puede resumir como sigue: Huck Finn se encuentra en Missouri y está siendo instruido por una mujer viuda, de la que no sabemos su nombre, ella lo está educando para que se vuelva una persona de buenas maneras, un hombre creyente, educado. En la casa también vive la señorita Watson y ella tiene un esclavo llamado Jim, a quien Tom Sawyer y Huck Finn suelen hacerle bromas.

Tom Sawyer es el líder de una pandilla que resulta ser más un juego de niños que otra cosa; en una ocasión Tom les dice a los miembros de la pandilla que sabe que en un bosque cercano va a parar una caravana de españoles y árabes ricos que ellos deben asaltar, pero al llegar al lugar lo que encuentran es a un grupo de chiquillos de la escuela y ante la afrenta de Huck, Tom le responde que es como en El Quijote, cosa de encantamientos (página 35) y también le relata que existen genios recluidos en lámparas y anillos y que una que vez que se frotan las lámparas o los anillos salen los espectros y se les puede pedir lo que a uno le dé la gana, en una clara referencia al libro Las mil y una noches (Página 37).

Poco tiempo después, aparece el papá de Huck (un borrachín) y le dice que no quiere que vaya más a la escuela, le exige para sí su dinero, y además le comenta que ha oído que él es un joven rico y que desea esa plata: también logra que el nuevo juez del lugar le otorgue la patria potestad de Huck y así este deja de vivir en casa de la viuda y se va a alojar con su padre alcohólico.

Después de muchas dificultades con su padre, Huck finge su propia muerte para poder escapar. Y cuando lo logra huye a una isla sobre una canoa que recuperó del río. Una mañana llega Jim, el esclavo de la señorita Watson quien se ha escapado para evitar ser vendido en Nueva Orleans por US$ 800, además de que él es sospechoso de la muerte de Huck y la policía ofrece una recompensa de US$ 300 por el sirviente.

El otro sospechoso de la “muerte de Huck” es su propio padre que se ha desparecido del pueblo.

Huck sale de la isla, disfrazado de mujer, para enterarse cómo están las cosas y descubre que irán a buscar a Jim a ese lugar, donde sospechan que está escondido, y regresa para escapar con él río abajo. Ambos hacen un largo viaje que constituye asimismo no solo una lucha personal en busca de la libertad sino a la vez una disputa moral por parte de Huck que no sabe si está ayudando a Jim a escapar y lograr su libertad o si bien se encuentra despojando a la señorita Watson, su “dueña”, de algo que le pertenece. De todas formas, Huck decide que lo correcto es ayudar a Jim a huir, aunque se vaya directo al “infierno” como castigo, pero, por desgracia el joven esclavo vuelve a ser capturado.

Pasado un tiempo, aparece Tom y se alía con Huck para liberar a Jim desde la cabaña en la que lo tienen cautivo. Su plan, como todo con Tom, acaba en fracaso: Tom recibe un disparo y Huck se queda dormido esperando a un médico. Cuando despierta, la situación está fuera de control. Jim se encuentra a punto de ser ejecutado, cuando Tom anuncia que éste le salvó la vida y que además, la señorita Watson, dos meses antes de morir, le había concedido la libertad a su esclavo.

La novela tiene 43 capítulos y la historia termina con un Huck Finn que decide marchar hacia el oeste en busca de más aventuras, como es el natural espíritu andariego del personaje.

Desde el punto de vista del género literario, la novela es realista, pues trata de adecuar los temas y los roles al modelo de la realidad; en efecto el tiempo mismo que transcurre en la ficción es de un año justo, lo cual refleja un apego al canon de lo real.

El tópico religioso también está presente en la obra, en particular cuando Huck y Jim hablan del rey Salomón, de su harén y de su sabiduría al decidir en favor de la madre del niño: también se hace referencia al rey Luis XVI de Francia.

En esta novela, Mark Twain alterna de manera magistral el inglés literario convencional con el lenguaje coloquial y el habla de la gente de color. El mismo autor hace una advertencia a este respecto antes de empezar el primer capítulo de su novela diciendo: “En este libro, se usan varios dialectos, a saber: el dialecto negro de Missouri; la forma más extrema del dialecto del sudoeste de las regiones remotas; el dialecto ordinario del “Condado de Pike”; y cuatro variedades modificadas de esta última”.(Traducción libre, página 11).

Me parece que William Faulkner aprendió de Mark Twain a incorporar en sus novelas la forma coloquial del habla de la gente de color del sur de los Estados Unidos.

Por último, el lector puede estar seguro que la misma resulta sumamente agradable y muy fácil de leer, pues es una novela de aventuras que incorpora algunos pasajes humorísticos. Hasta cierto punto Huck Finn se comporta como un pícaro que nos hace reír a menudo, como es el caso en que Huck está discutiendo con Jim acerca del hombre que habla francés, de los gatos y de las vacas. (Páginas 167-170).

 

Sergio Inestrosa (San Salvador, 1957) es profesor de español y de asuntos latinoamericanos en el Endicott College, Beverly, de Massachusetts, Estados Unidos.

 

Ilustración de E. W. Kemble, 1884

 

 

 

Imagen destacada: El escritor estadounidense Mark Twain (Florida, Misuri, 30 de noviembre de 1835-Redding, Connecticut, 21 de abril de 1910).