«Prefiero que me coman los perros»: Los murmullos del ser

La obra que se exhibe actualmente en el Centro Cultural Matucana 100 es una puesta en escena de alto valor estético y político, que articula con delicadeza un discurso crítico que se forja en la deshumanización y en la indolencia del sistema laboral frente a los ciudadanos al borde de la angustia, la depresión, y la más terrible soledad afectiva.

Por Rodrigo Peralta Godoy

Publicado el 22.3.2019

 

«En mí se habla en infinitivo.
Esto es lo trágico: yo sé lo que quiero».
Alejandra Pizarnik

Una obra notable, bien escrita, bien dirigida y con actuaciones que estremecen, sacan sonrisa y nos llevan, en términos de contenido, a detenernos en la enorme tragedia que vivimos como país.

Prefiero que me coman los perros obra  escrita por Carla Zuñiga y dirigida por Jesús Urqueta, viene rodando desde el 4 de agosto de 2017 y hoy, a dos años de su estreno, (Teatro del Puente) la podemos ver en una nueva temporada en el Centro Cultural Matucana 100.

20:00 horas, la sala Patricio Bunster está colmada de público. En escena un montaje aparentemente simple, dos sillas, un muro de espejo y una sensación de frío misterio y expectación absoluta.

Apagón:

Se hace el sonido ante una melodía de niñez muy característica, que modula a medida que la luz comienza a presentar a los personajes: dos mujeres sentadas frente a frente.

Una de ellas es Eugenia (Nona Fernández), una mujer que después de diez años de un accidente de trabajo intenta sanar su pasado en la consulta de una especialista (Monserrat Estévez).

Desde el comienzo la obra sostiene un ritmo especial. El relato péndula en diálogos fluidos, donde el foco se encuentra hacia el interior de la escena, un muy buen recurso de dirección (Jesus Urqueta) para entrar en la cabeza atormentada de Eugenia.

A medida que transcurre la obra, el delirio y la inestabilidad emocional de Eugenia, se comienza a colmar la paciencia de la psicóloga que decide no atenderla más. Aparece otro paciente, con intento de suicidio (Cristian Keim). Este personaje es relevante para entender el poder de manipulación de Eugenia, manipulación y obsesión claramente por el vínculo que sostiene con la psicóloga. Todo ocurre en un mismo espacio, la ficción y la realidad reunidos en torno a la apariencia, el dolor, lo ominoso y la culpa.

Lo interesante de este montaje, es el tratamiento y el cruce que se les da a los personajes. No hay medias tintas. Siempre están al borde. Pasan de una emoción a otra. La historia inteligentemente se va desmadejando a medida que los personajes se van desmoronando. Sin embargo Eugenia entra y sale. Ya el foco es externo y su tono se vuelca más al discurso.

Lo que pasa: no murió una planta, murió un niño y la psicóloga bien conoce de eso.

Eugenia sabe perfectamente el dolor de su especialista. En ambas hay culpa. Desde un comienzo los espejos nos advierten un mundo cifrado hacia a los adentros, los secretos, los tormentos.

Prefiero que me coman los perros es una puesta en escena de alto valor estético y político. Articula con finesa un discurso crítico que se forja en la deshumanización y la indolencia del sistema laboral frente a ciudadanos y ciudadanas al borde de la angustia y de la depresión.

Si bien la idea proviene de un hecho real, donde una parvularia olvida a un niño dentro de un auto durante 4 horas; esta situación inspira a la dramaturga para ahondar más allá del juicio público. El texto de Carla Zuñiga es lúcido y radiográfico. Es una dramaturgia filosa, con diálogos hermosos y con un latente murmurar del ser/tormenta.

Hay que destacar la visualidad y la sonoridad de la obra. Esos complementos poéticos que hacen crecer aún más el trabajo compositivo a cargo de Jesús Urqueta, actor y director teatral de Taská (2013), Prefiero que me coman los perros (2017) y Cuestión de principios (2018).

La realidad está poblada de acontecimientos y sucesos escalofriantes. Solo hay que buscar he indagar en la no oficialidad del relato, o bien encontrarse con una noticia de espanto nacional y tomarla como premisa y pretexto para hablar de la contingencia.

Prefiero que me coman los perros, una obra de excelencia en términos creativos, estéticos y políticos. Y por sobre todo, por contar con un elenco y un equipo de alto nivel y sensibilidad.

Es un privilegio para quienes amamos el teatro, encontrarse con obras de tan grueso calibre como Prefiero que me coman los perros. Una obra que no pueden perderse en el Centro Cultural Matucana 100, sala Patricio Bunster desde el 14 hasta el 31 de marzo.

 

-Doctora, ¿me puede abrazar?

– ¿Cómo?

– Que si me puede abrazar.

– Lo siento, no se puede.

-¿Por qué no?

– ¡No se puede!

– Se lo suplico.

– Ya… se acabó la hora.

 

Rodrigo Peralta Godoy (1973). Actor, escritor y docente. Ha participado en diversos proyectos teatrales, cinematográficos y televisivos. Miembro fundador de la mítica compañía de teatro O-culto. Testigo directo del quehacer de finales de los ’80 y la década de los ’90 donde se formó como artista. Actualmente es director y editor de Ediciones Filacteria y ejerce como pedagogo en teatro.

 

Una escena de «Prefiero que me coman los perros», de Jesús Urquieta, en el Centro Cultural Matucana 100

 

Ficha técnica:

Director: Jesús Urqueta.

Dramaturgia: Carla Zúñiga.

Elenco: Nona Fernández, Monserrat Estévez, Cristián Keim y Nicolás Zárate.

Producción: Ana Cosmelli.

Diseño de espacio e iluminación: Belén Abarza.

Diseño de vestuario: Tatiana Pimentel.

Diseño sonoro: Álvaro Pacheco.

Diseño gráfico: Javier Pañella.

Video: Eduardo Bunster.

Realización escenografía: Manuel Morgado y Nicolás Muñoz.

Técnico de video: Francisco Herrera.

Temporada: Jueves 14 al domingo 31 de marzo, jueves a sábado a las 20 horas y domingo a las 19 horas.

Valores de las entradas: $5.000 general, $3.000 estudiantes, tercera edad, y jueves popular.

Duración: 70 minutos.

Sala: Espacio Patricio Bunster.

Centro Cultural Matucana 100.

Dirección: Avenida Matucana N° 100, Estación Central, Santiago.

 

 

Rodrigo Peralta Godoy

 

 

Tráiler:

 

 

Crédito de las fotografías utilizadas: Centro Cultural Matucana 100.