[Crónica] Ya no les interesa la nueva Constitución

En una casa cualquiera ignoran los imaginarios problemas técnicos de nuestra institucionalidad o las fracturas del sistema político cuando el pan sube de precio todas las semanas, donde cada vez hay más almacenes enrejados, cuando antes eran sólo las botillerías: una persona iba en búsqueda de efectivo, hoy arman bandas e irrumpen armados en las tiendas.

Por Aníbal Ricci Anduaga

Publicado el 22.3.2024

There are times when I feel I’m afraid for the world.
There are times I’m ashamed of us all.
When you’re floating on all the emotion you feel
and reflecting the good and the bad.
Iron Maiden

La guerra de Ucrania es un sinsentido. Destrucción de ciudades y personas de la misma etnia. Provoca carestía de alimentos en el tercer mundo, los precios suben y la inflación nos hace más pobres. Todo se muestra por las redes sociales y hay gente que normaliza esta situación.

Estallidos sociales que desembocan en guerras civiles, una pobre imitación de esa guerra a mayor escala, porque Latinoamérica desea alcanzar los mismos estándares. No habrá fascistas imaginarios, pero sí podemos reivindicar las miserias de los pueblos ancestrales. Usarlos de bandera de lucha para poner en tabla ideas trasnochadas. No serán miles de muertos, bastarán unas cuantas decenas.

Así, en una casa cualquiera ya no les interesa la nueva Constitución cuando el pan sube de precio todas las semanas. Cada vez más almacenes enrejados, antes eran sólo las botillerías. Una persona iba en búsqueda de efectivo, hoy arman bandas e irrumpen armados en las tiendas.

Los niños ya no pueden salir cuando se esconde el sol, en algunos lugares simplemente quedaron encerrados en sus casas. Los narcos se toman los barrios y establecen sus guaridas, tienen soldados para distribuir la droga. Nadie conoce a los hijos de estos narcotraficantes, porque al igual que los del Frente Ampliado, no mandan a sus hijos a lugares que no les dan garantías.

En efecto, los colegios municipales están fuera de su paladar porque en ellos se imparte escasa educación, para qué hablar de calidad. Los narcos tampoco dejan que sus hijos jueguen en esas plazas que tienen tomadas. Los del frente ampliado hablan de las elites, cuando ellos son otra igual de ciega y los narcos ya van ostentando el poder sin haber sido elegidos democráticamente.

Los niños salen a jugar a las canchas y los padres observan Camaros estacionados en las esquinas. No quieren que sus hijos vean que su padre viaja en bus mientras estos otros tienen autos que valen más que su casa. Para qué estudiar si podemos ser soldados y tener mujeres y carros, más encima a mis liceos les quitaron los patines.

Trabajar rinde poco y los precios siguen galopando. Ser narco es una escuela más productiva para hacer maximizar la utilidad. Debes sembrar violencia para proteger a tu red, son padrinos que pueden llegar a ser pilares de la comunidad.

 

Juventud y experiencia: sin estorbarse

Me siento aterrado por este mundo que no da salidas, que parece que involuciona hacia la violencia primitiva, sea en las calles o en las fronteras de las ciudades ucranias. Somos hermanos de sangre, si seguimos por esta senda de los rusos ya no habrá vuelta atrás. La violencia siempre llega para quedarse. Volveremos a tiempos de Hitler o Stalin.

¿Habrá que masacrar otras etnias?

Queremos a los cosacos de vuelta arrasando aldeas, matando a mujeres y ancianos. Los gringos son hegemónicos, aunque tienen instituciones fuertes que pueden juzgar a sujetos como Trump. China y Estados Unidos son imperialistas, es cosa de tiempo para que se les sume India. El problema climático debiera ser lo que nos una para salvar a la humanidad. Las guerras y el narco no aportan a la solución, juegan a la estrategia y la guerrilla.

Los del Frente Ampliado deben volver a sus raíces y dejar que otra facción les dé gobernabilidad. Deben volver al foco de la educación, el motor del ascenso social. En Ñuñoa la alcaldesa bregando contra los colegios que sobresalen, quitándole los patines.

¿En qué momento fracasó la Revolución Pingüina? Ahora enfilan en contra de la calidad. Se hicieron reformas mediocres, ellos debieran ser los encargados de mejorarlas. No de mandar a los niños para la casa y que pierdan otros dos años respecto de los colegios particulares.

Somos hermanos de sangre. No hay una sola receta, el ministro de Hacienda lo entiende a medias. Las trincheras políticas deben desaparecer y hay que convenir pactos amplios, si no el reinado actual no logrará ningún avance significativo en materia social y los treinta años de la Concertación se burlarán de su inoperancia.

Todo lo anterior estaba mal, pero ahora resulta que todo lo hacen mal. El programa de gobierno ya no significa nada, debido a que enarbolaron consignas cuando eran oposición y ahora que son gobierno simplemente viven para apagar incendios que ellos mismos provocaron. Son unos bomberos pirómanos que en algún minuto deben reconstruir algún discurso coherente.

Lo bueno es que hay juventud y el Presidente ya ha dado muestras de pragmatismo. Cambiar no es malo en sí, lo peor es ser consistente con tus propios errores y morir sin siquiera un cambio de timón. La mezcla de esta combustión no es mala. Juventud y experiencia, cada uno en lo suyo, sin estorbarse.

Somos hermanos de sangre, si al gobierno le va bien al país le irá mejor. Controlar la delincuencia, controlar los precios, controlar esa soberbia entronizada que tanto daño les ha hecho.

Mejorar la educación siempre será el camino, todas las fichas a ese caballo. Somos hermanos de sangre, más pura mientras mayores sean las oportunidades:

When you think that we’ve used all our chances
and the chance to make everything right,
keep on making the same old mistakes.

 

 

 

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Aníbal Ricci Anduaga (Santiago, 1968) es un ingeniero comercial titulado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con estudios formales de estética del cine cursados en la misma casa de estudios (bajo la tutela del profesor Luis Cecereu Lagos), y quien también es magíster en gestión cultural de la Universidad ARCIS.

Como escritor ha publicado con gran éxito de crítica y de lectores las novelas Fear (Mosquito Editores, 2007), Tan lejos. Tan cerca (Simplemente Editores, 2011), El rincón más lejano (Simplemente Editores, 2013), El pasado nunca termina de ocurrir (Mosquito Editores, 2016) y las nouvelles Siempre me roban el reloj (Mosquito Editores, 2014) y El martirio de los días y las noches (Editorial Escritores.cl, 2015).

Además, ha lanzado los volúmenes de cuentos Sin besos en la boca (Mosquito Editores, 2008), los relatos y ensayos de Meditaciones de los jueves (Renkü Editores, 2013) y los textos cinematográficos de Reflexiones de la imagen (Editorial Escritores.cl, 2014).

Sus últimos libros puestos en circulación son las novelas Voces en mi cabeza (Editorial Vicio Impune, 2020), Miedo (Zuramérica Ediciones, 2021), Pensamiento delirante (Editorial Vicio Impune, 2023) y la recopilación de críticas audiovisuales Hablemos de cine (Ediciones Liz, 2023).

 

Aníbal Ricci Anduaga

 

 

Imagen destacada: Luis Hermosilla Osorio.