Rey hay uno solo: Rey pájaro, Rey tierra, Rey agua

¿Quién es Orélie Antoine? ¿Insano o visionario excéntrico? ¿Rebelde o utópico? Este largometraje se plantea como una trenza, una búsqueda, una interpretación. El hombre, un hombre, devenido en monarca, un extranjero con un proyecto liberador (¿y constitucional?), entregado a la naturaleza, en conexión divina, original, que termina siendo expulsado de Chile, acusado de perturbar el orden público y de alta traición al Estado.

Por Francisco Marín-Naritelli

Publicado el 11.1.2018

“Todos los sonidos/ los números/ las comas / los alegatos / las plegarias/ y las piedras/ las rebeldes maldiciones/ y los más húmedos besos/ se reúnen/ para armar/ su anfiteatro”.
Emilio Antilef

De un tiempo a esta parte las producciones nacionales, libros y programas de TV se han hecho cargo de las zonas poco exploradas, grises y abruptas de nuestra historia. Basta mencionar el éxito de la trilogía la Historia secreta de Chile de Jorge Baradit, o el betseller ya consolidado, Un veterano de tres guerras de Guillermo Parvex. Es el caso de “Rey” (2017), largometraje coproducido por Chile, Francia, Holanda y Alemania, y dirigido por el chileno-estadounidense, Niles Atallah, que aborda el viaje del abogado francés Orélie Antoine de Tounens, en 1860, al sur de Chile, para instaurar una monarquía en territorio mapuche y tehuelche.

Aunque, a buenas y primeras, no se trata de un viaje en sentido estricto. Tal vez una metáfora, un mito, una fantasía. Una subjetividad que combina ficción y realidad, lo onírico y la historia. La interna, el espacio mental, de un personaje autoproclamado Rey de la Araucania y la Patagonia, con un contexto externo agreste, hostil y profundamente misterioso.

¿Quién es Orélie Antoine? ¿Insano o visionario excéntrico? ¿Rebelde o utópico? La película se plantea como una trenza, una búsqueda, una interpretación. El hombre, un hombre, devenido en Rey, un extranjero con un proyecto liberador (¿y constitucional?), entregado a la naturaleza, en conexión divina, original, que termina siendo expulsado de Chile, acusado de perturbar el orden público y de alta traición al Estado.

Ganador del  Premio de la crítica francesa, Cinélatino Rencontres de Toulouse (2017), Premio del público de la Competencia Internacional del Festival Internacional de Cine UNAM (2017) y Premio especial del jurado, Festival Internacional de Cine de Rotterdam, Holanda (2017); “Rey” se arriesga en todo el sentido de la palabra. Se arriesga en cuanto texto. Se arriesga en cuanto imagen y sonido. Todo esto para entregarnos una experiencia visual, sensorial, auditiva, algo pocas veces visto en el cine nacional.

No estamos frente a una reconstrucción exacta de un personaje histórico. Ni acaso. Estamos, por el contrario, ante una propuesta vanguardista, casi un retorno, podríamos decir, al cinematógrafo o quizás al  zoótropo o al teatro, a la magia, a la invención, al juego, al ensayo. Un cine casi preindustrial, una tentativa, una performance. A pesar del abuso de ciertos recursos audiovisuales (como el efecto de las grabaciones deterioradas) y el uso de archivos inconexos y arbitrarios entre sí, conscientes por cierto, hay en este film una poética, una experimentación que busca transgredir los límites de los géneros. Arriesgado, claro está, para un paladar pedestre, acostumbrado a narraciones lineales y predecibles.

 

El stop motion y la animación son parte de los géneros audiovisuales que utiliza el director chileno-norteamericano Niles Atallah para configurar la propuesta cinematográfica de “Rey” (2017)

 

Tráiler: