Jorge Díaz: Las creaciones de un visionario que desnudó al Chile de hoy

El Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 1993 fue un adelantado: describió hace más de 40 años las sociedades que habitamos en el presente. Logró posicionarse y narrar la vorágine y el vértigo moderno en donde todo resulta desechable. Este es el mayor logro de su obra, que jamás envejeció, que no es anacrónica, que pareciera escrita ayer con la simbología de un país que se descompone como un cuerpo con lepra.

Por Joaquín Escobar

Publicado el 26.12.2018

Chile es un país de dramaturgos. También de poetas, también de vinos, y quizás -también- de novelistas. Todas son hipótesis, todas discutibles, todas se pueden rechazar. Aunque, a decir verdad, la primera no; que no existan reconocimientos masivos e importantes a las figuras del teatro, no quiere decir que no poseamos bastiones de peso que marquen con fuego las tablas nacionales. Hay muchos que merecen múltiples reconocimientos, pero para mí, el más infravalorado, del menos que menos se habla y el que merece bastante más de un monumento, es Jorge Díaz.

Díaz estudió arquitectura en la UC, y en forma posterior se dedicó al teatro como actor y dramaturgo, siendo uno de los fundadores del histórico teatro Ictus. Antes del Golpe de Estado se exilió en España, país en el cual estuvo varias décadas, retornando recién a Chile en el año 1993 para recibir el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales y vivir sus últimos años.

Editorial RIL está compilando y publicando, en varios tomos, el grueso de su obra. Un trabajo laborioso, interesante y necesario que le sirve al mundo artístico en su conjunto, pues todos sus textos estaban desperdigados -si no perdidos- en viejas ediciones imposibles de encontrar.

El trabajo de Jorge Díaz se puede dividir en dos etapas: la primera podría calificarse como parte del teatro del absurdo. Todas son obras con diálogos repetitivos, que parecieran estar recreando hechos oníricos y carentes de cualquier significado. De este período es El cepillo de dientes.La segunda etapa está marcada por la memoria y el exilio. Sus obras dan cuenta de la violenta dictadura que vive el país, siendo objetos de denuncia que sirven para manifestar en las tablas lo que estaba sucediendo en Chile. Un ejercicio similar al de otros artistas del periodo (Poli Délano, Skarmeta, José Donoso), quienes desde la trinchera de la literatura se sumaron a las distintas formas de resistencia. De esa época son Mear contra el viento y Toda esta larga noche.

Jorge Díaz fue un visionario, un adelantado, describió hace más de cuarenta años las sociedades que habitamos hoy. Logró posicionarse y narrar la vorágine y el vértigo moderno en donde todo resulta desechable. Este es el mayor logro de su obra, que no envejeció, que no es anacrónica, que pareciera escrita ayer con las representaciones de un país que se descompone como un cuerpo con lepra.

 

Joaquín Escobar (1986). Escritor, sociólogo y magíster en literatura latinoamericana. Reseñista del diario La Estrella de Valparaíso y de diversos medios digitales, es también autor del libro de cuentos Se vende humo (Narrativa Punto Aparte, 2017). También es redactor permanente del Diario Cine y Literatura.

 

 

“Obras breves: actos inciertos”, de Jorge Díaz (RIL editores, Santiago, 2017)

 

 

El escritor y crítico chileno, Joaquín Escobar

 

 

 

Imagen destacada: El dramaturgo chileno Jorge Díaz Gutiérrez (Rosario, Argentina, 20 de febrero de 1930 – Santiago de Chile, 13 de marzo de 2007). Nació en Argentina, de padres españoles, y vivió en Chile desde los tres hasta los 35 años de edad.