«Monsieur & Madame Adelman»: La idealización de la intimidad

Recientemente estrenado, el largometraje de ficción del también actor galo Nicolas Bedos habilita el seguir pensando el mundo inmenso, inabarcable de las relaciones humanas y de toda la gama de pasiones que de allí se desprenden, pues en eso los realizadores franceses (al igual que los escritores de esa nacionalidad) son unos maestros.

Por Alejandra M. Boero Serra

Publicado el 8.2.2019

La ópera de prima de Nicolas Bedos (1980), director, guionista y actor junto a Doria Tillier (co-guionista y actriz) cuenta la historia de una pareja (ellos lo son en la vida real), Víctor Richemont y Sarah Adelman, durante más de 45 años de convivencia y desencuentros. Los encuentros, narcisistas. El amor, una proyección/construcción para el afuera: la ficción que cada uno escribe y cuenta. Y allí se perpetúan. ¿Una de las tantas fórmulas para entender y justificar los modos de «ese amor»?

Será Sarah la encargada de dar su versión de los hechos. Todo empieza con el final y mediante flashbacks: de manera cronológica se va destejiendo una madeja en catorce capítulos y un epílogo que van desde el flechazo de Sarah hasta la muerte de Víctor. Será mediante el artilugio del periodista que quiere la historia intimista -la que todavía no salió a la luz- y la que, sabemos, quedará sólo para él, que la narración avanza… Quien se confiesa obtura la posibilidad de que se sepa «la/su verdad». Lo triste es que nosotros, espectadores, no tenemos opción a imaginar ni a completar nada… La edición y el recorte faltaron a la cita.

Entre comedia, drama y melodrama, con gags más textuales que visuales o dramáticos, asistimos a la neurosis de un escritor en ciernes, a la obsesión de una obnubilada estudiante de Letras que como una womansplainer interviene en el proceso creativo, cuando no, de quien se hace cargo de que la obra sea y valga los elogios de la crítica y del mainstream literario. Es tan curioso que se sostenga la auto inmolación emocional, física e intelectual en una mujer que vivió el mayo del ’68 y que el escritor que se pretende un bohemio parisino de izquierda asuma con naturalidad un talento que no es tal. Ella es el apéndice sin el cual él no existiría y, sin embargo, las sombras siempre se proyectan de su lado.

La idealización del intelectual, la mirada íntima desde el punto de vista femenino -en nada feminista-, la abnegación de quien se pone en el rol de musa complaciente, el resentimiento del escritor que se cree incomprendido y que no puede ver más allá de su propio ombligo, el snobismo de una izquierda que no remonta en autocrítica alguna, la burguesía que desprecia el trabajo artístico, los estereotipos judíos y goy, el psicoanálisis: tópicos que dan cuenta de unas vidas egoístas en escenas crueles y, no pocas veces, sórdidas (la conveniente desaparición de un miembro incómodo de la familia, por ejemplo). Las contracaras del amor o quizás de un des/amor real en donde egos, inseguridades, temores se resuelven con amargura y paranoia.

La comedia aparece para resaltar el snobismo y los momentos rituales de toda familia: la Navidad burguesa, la presentación oficial del novio. Y las escenas en la que un Pierre Arditti en la piel del psicólogo son de antología, sobre todo, la última…

Las actuaciones, la dirección y la buena caracterización del paso del tiempo en el rostro de los protagonistas hacen que el verosímil resulte. También los vaivenes políticos y sociales que cambian de década en década que rozan la trama sin profundizar. Y los diálogos picantes, incómodos… Y la música con los hits del momento…

Una película que pretende más que lo que muestra. Como todo producto que hace de lo intelectual pases intelectualoides. Aún así Monsieur & Madame Adelman (2017) habilitan el seguir pensando el mundo inmenso, inabarcable de las relaciones humanas y de toda la gama de pasiones que de allí se desprenden.

En eso los franceses son maestros: las miserias y los entuertos emocionales se ponen frente al espejo y allí juegan las frustraciones, la insensibilidad, la soledad de a dos y el pase de factura de la pareja burguesa. Porque aunque se resistan, se mueven de ese sitio ¿incómodo?, conocido y tentador.

Podemos decir que hay una media hora que sobra y un final sorpresa que no se perdona…

 

Alejandra M. Boero Serra (1968). De Rafaela, Provincia de Santa Fe, Argentina, por causalidad. Peregrina y extranjera, por opción. Lectora hedónica por pasión y reflexión. De profesión comerciante, por mandato y comodidad. Profesora de lengua y de literatura por tozudez y masoquismo. Escribidora, de a ratos, por diversión (también por esa inimputabilidad en la que los argentinos nos posicionamos, tan infantiles a veces, tan y sin tanto, siempre).

 

 

 

 

 

 

Alejandra M. Boero Serra

 

 

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