La novela de la autora surcoreana Han Kang es un texto sobrecogedor, pleno de matices, de secuencias emotivas, de continuas evocaciones que reelaboran el tiempo presente y los reconvierte en sensaciones implícitas, en sufrimientos ocultos que surgen con una unificación conmovedora y trascendente.
Por Juan Mihovilovich
Publicado el 20.4.2026
«Tomé conciencia de que el cuerpo humano es triste, de que está lleno de zonas cóncavas, suaves y vulnerables, como brazos, axilas, pecho y entrepierna; de que es un cuerpo nacido para abrazar y desear el abrazo de alguien».
Han Kang
La protagonista toma una decisión crucial, aquella que puede dejarla aún más desamparada en su encrucijada personal, o bien, sacarla de ella y relevarla a una condición espiritual que supere su imprevisible deficiencia.
Quedar muda de un modo progresivo, desahuciada por un mundo que se le escapa en un descenso atosigante de quebrantos: el de su madre recién fallecida y la pérdida judicial de su hijo pequeño tras la demanda del padre que la denigró en estrados a través de abogados poderosos.
En ese dilema de perseguir lo imposible, o suponer que pueda revertir su existencia, accede a tomar clases de griego, un idioma fundacional, extraño, desprovisto de utilidad práctica y, sin embargo, indispensable para lograr una resurrección existencial que la ha dejado a la deriva, un idioma en el que incursiona ávida de encontrar la esencia de la filosofía humana y su relación con sus experiencias próximas, desgastantes y sufridas.
Con todo, en esa perspectiva se encuentra en clases con alumnos exiguos, que la observan curiosos, sin lograr discernir por qué no se expresa en clases y asiste como si fuera un espectro de sí misma. En tal condición el profesor y actor tan principal como aquella, la escruta en profundidad, con discreto temor de invadir un territorio vedado para sus conocimientos académicos.
Unos aprendizajes que superan su necesidad de advertir quién es esa mujer como aparecida desde otra dimensión, que no habla ni emite sonido alguno, que ocasionalmente devuelve sus miradas por el rabillo del ojo, circunstancia que aprecia débilmente, ya que su universo particular se deshace a diario por la pérdida irremediable de la visión.
Sin contención posible
En la enseñanza de un idioma desconocido la mujer se retrae, se escuda en su mutismo obligado, que desnuda a cada instante su interioridad, repasa su naturaleza, su procedencia, sus interacciones, al tiempo que el catedrático recrea en paralelo su propia evolución, su intimidad, y es allí, en ese encuentro velado y silencioso que van entretejiendo una relación interna, al margen incluso de sus anhelos o exigencias más recónditas, y que a pesar de ambos emerge sin contención posible.
Sin embargo, es en ese requerimiento implícito de superar sus insuficiencias físicas que van estructurando una cercanía que excede sus pretensiones individuales y que, paradojalmente, las unifica.
Entremedio, el dolor de las carencias recíprocas se yergue con porfiada obstinación, cada uno sumido en sus derroteros vivenciales y, por lo mismo, siendo actores de un futuro que cuesta dilucidar, pero que está siendo sugerido por una narración envolvente, cautivadora, plena de simbolismos cotidianos y de analogías, que sobreviven con un lenguaje poético de excelencia, digno de la narradora de Corea del Sur y Premio Nobel del año 2024, Han Kang (1970).
Clase de griego (2023) es una novela, en suma, que intenta dilucidar el sentido de las privaciones sensoriales de sus protagonistas, que se reencuentran más allá de la comunicación material, que exceden los sentidos progresivamente atrofiados y que procuran, casi sin saberlo, pero probablemente intuyendo que entre ambos puede haber un grado de redención tras una congoja que los une y eleva por sobre sus mutuas limitaciones.
Un texto sobrecogedor, pleno de matices, de secuencias emotivas, de continuas evocaciones que reelaboran el tiempo presente y los reconvierte en sensaciones implícitas, en sufrimientos ocultos que surgen con una unificación conmovedora y trascendente.
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Juan Mihovilovich Hernández (Punta Arenas, 1951) es un importante autor chileno de la generación literaria de los 80, nacido en la zona austral de Magallanes, y quien en la actualidad reside en la ciudad de Linares (Séptima Región del Maule).
Entre sus obras destacan las novelas El amor de los caracoles (Simplemente Editores, 2024), Útero (Zuramérica, 2020), Yo mi hermano (Lom, 2015), Grados de referencia (Lom, 2011) y El contagio de la locura (Lom, 2006, y semifinalista del prestigioso Premio Herralde en España, el año anterior).

«La clase de griego», de Han Kang (Random House, 2023)

Juan Mihovilovich Hernández
Imagen destacada: Han Kang.



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